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Ferrari
Módena, 16 de noviembre de 1929: Enzo Ferrari, ex piloto Alfa Romeo retirado por motivos médicos tras el nacimiento de su hijo Dino, funda en el número 11 de Viale Trento e Trieste la Scuderia Ferrari. No para fabricar coches —eso vendría dieciocho años después— sino para llevar el equipo oficial de competición Alfa Romeo, función que cumplió hasta 1939 con resultados que llenaron tres décadas de palmarés. La separación con Alfa fue agria: en el contrato de salida le prohibieron usar el nombre Ferrari en un coche durante cuatro años.
Esperó el plazo. El 12 de marzo de 1947 rodó por las calles de Maranello el 125 S, primer coche con badge Ferrari: V12 de 1.5 litros y 118 caballos diseñado por Gioacchino Colombo. La filosofía la resumió Enzo a un periodista del Corriere della Sera en 1962: “Yo vendo coches de calle para poder seguir corriendo. Si pudiera no venderlos, no los vendería”. Lo cumplió hasta el final.
En 1969 Fiat compró el 50% por 11.000 millones de liras —unos 110 millones de euros de hoy— a cambio de dejar a Enzo el control absoluto de Gestione Sportiva hasta su muerte. Murió el 14 de agosto de 1988 con 90 años y el F40 ya en producción, su último visto bueno personal. En octubre de 2015 Ferrari salió a bolsa en Nueva York; al cierre del primer día valía 9.800 millones de dólares. En 2024 superó los 80.000 millones de capitalización: la marca de coches más valiosa del mundo, con 13.752 unidades vendidas ese año. Toyota fabrica esa cifra cada cuatro horas.
Los clásicos siguen marcando techos absolutos. Un 250 GTO de 1962 se vendió en RM Sotheby’s en noviembre de 2023 por 51,7 millones de dólares: la cifra más alta jamás pagada en subasta pública por un automóvil. El caballo rampante —regalo de la condesa Paolina Baracca en memoria de su hijo aviador— sigue sin necesitar pie de foto.
Archivio Storico Ferrari (Maranello); Quattroruote archivo; Wikipedia consultada 2026-06
Última revisión editorial: 2026-06-02.