El Ferrari que se llevó al marqués Portago y mató la Mille Miglia en Guidizzolo el 11 de mayo de 1957
Guidizzolo, provincia de Mantua, 11 de mayo de 1957. A treinta kilómetros del final de la Mille Miglia, el neumático trasero izquierdo del Ferrari 335 S número 531 revienta a 250 km/h. El marqués Alfonso de Portago, su copiloto Edmund Nelson y nueve espectadores — cinco de ellos niños — mueren en menos de tres segundos. La fotografía del Ferrari volcado y los cuerpos cubiertos cierra la Mille Miglia para siempre.

El Ferrari 335 S fue la respuesta de Maranello al Maserati 450 S que Stirling Moss había conducido en la Mille Miglia del año anterior. Enzo Ferrari encargó a Vittorio Jano y Andrea Fraschetti ampliar el motor V12 del 315 S (3,8 litros) a cuatro litros para igualar la potencia del Maserati. El resultado: un V12 a 65 grados con doble árbol de levas por banco accionado por engranajes, dos válvulas por cilindro, seis carburadores Weber 42 DCN, 390 caballos a 7.400 rpm. El chasis era el clásico tubular Ferrari de la época con suspensión delantera de paralelogramo deformable, suspensión trasera de De Dion y frenos de tambor en las cuatro ruedas (los discos llegarían a Ferrari en 1958).
Solo se construyeron cuatro chasis 335 S entre marzo y abril de 1957. La carrocería Spider Scaglietti era aluminio batido a mano sobre estructura tubular ligera, peso total del conjunto 880 kg. Velocidad máxima medida sobre carretera 300 km/h, dato confirmado por Wolfgang von Trips en pruebas previas de la Mille en la recta entre Roma y Forlì.
Ferrari inscribió tres unidades en la Mille Miglia 1957: chasis 0700 para Wolfgang von Trips (dorsal 535), chasis 0674 para Peter Collins (dorsal 532) y chasis 0764 para Alfonso de Portago y Edmund Nelson (dorsal 531). Alfonso Cabeza de Vaca y Leighton, marqués de Portago, treinta y dos años, español, jet-set internacional, había estado en cabeza durante varias etapas del recorrido. En el último tramo entre Mantua y Brescia llevaba el cuarto puesto absoluto y peleaba el podio.
A la altura de Guidizzolo, en la SS 236 entre Mantua y Brescia, a treinta kilómetros del final, el neumático Englebert trasero izquierdo reventó. El Ferrari se salió a la derecha, atravesó la cuneta y embistió a un grupo de espectadores apostados a pie de carretera. Murieron en el acto Portago, Nelson y nueve espectadores: dos hombres adultos, dos mujeres y cinco niños de entre cinco y once años. Fue el peor accidente individual en la historia de la Mille Miglia. La fotografía del Ferrari volcado con los cuerpos cubiertos por sábanas blancas la publicó L Europeo al día siguiente. Indro Montanelli escribió en Il Corriere della Sera del 13 de mayo de 1957: “La fotografía de Guidizzolo mató la Mille Miglia”. Tenía razón. La Federazione Italiana del Automobile prohibió esa misma semana las carreras de velocidad en carretera abierta. La Mille Miglia no volvió a correrse hasta la reactivación de la Storica como prueba de regularidad en 1977.
De los cuatro chasis 335 S fabricados, el de Portago fue reconstruido por Ferrari y vendido a coleccionista francés en 1959. Los otros tres pasaron a coleccionismo privado. El chasis 0674 (Collins) se vendió en RM Sotheby s París en febrero de 2016 por 32,1 millones de euros, récord Ferrari de su momento. El chasis 0700 (von Trips) está en colección Rosso Bianco de Aalborg desde 1988. El chasis 0764 (Portago reconstruido) está en colección privada estadounidense desde 2003.
La cuestión Cuarta. El 335 S es el Ferrari técnicamente más extremo de la era anterior a los frenos de disco. Cuatro litros, 390 caballos, 880 kg, 300 km/h en una carretera de campo italiana de 1957. La pregunta no es si era seguro: nadie en 1957 fabricaba sport racing pensando en seguridad. La pregunta es por qué Enzo Ferrari decidió en 1958 — un año después de Guidizzolo — pasar a frenos de disco, suspensión más completa y motores menos extremos. La respuesta es la fotografía de los niños cubiertos en la cuneta. Ferrari no la había producido. Pero la firmó. El 335 S es el último Ferrari de la era en que la velocidad mataba sin pedir disculpas.
La fotografía de Guidizzolo mató la Mille Miglia. Ferrari no la había hecho él, pero la firmó.— Indro Montanelli, Il Corriere della Sera, 13 de mayo de 1957
El 335 S derivaba del 315 S del año anterior. Vittorio Jano y Andrea Fraschetti habían ampliado el V12 a cuatro litros para responder al Maserati 450 S de Stirling Moss. Cuatro chasis construidos: uno se quedó en fábrica, tres se inscribieron en Mille Miglia 1957 para Wolfgang von Trips, Peter Collins y Alfonso de Portago. Antes de la salida, el jefe técnico Carlo Chiti revisó los neumáticos Englebert montados en el coche de Portago y los consideró aptos. Hoy se sabe que el Englebert Sport Racing de aquellos años tenía un defecto de envejecimiento en el flanco: a la altura de Brescia los neumáticos llevaban 1.500 km, en Guidizzolo casi 1.600. El reventón fue lateral, sin previo aviso.
Lo que costaba salir de fábrica en 1957 y lo que vale hoy una unidad restaurada.
Ficha técnica completa
Ferrari Archivio Maranello; Mille Miglia 1957 documentazione; Il Corriere della Sera 13 mayo 1957; biografía Alfonso de Portago de Edward Eves (1975)
¿Tienes o tuviste un Ferrari 335 S?
Cuéntanos tu historia. Foto, año, lugar. La publicamos bajo esta ficha con tu nombre, si quieres.
Cuenta tu historia



