Cuarta

Marca · España

SEAT

1950– · Activa · Europa Sur

El 9 de mayo de 1950, en una notaría de Madrid, el Instituto Nacional de Industria, Fiat y seis bancos firmaron el acta fundacional de la Sociedad Española de Automóviles de Turismo. El INI puso el 51% del capital, Fiat un 7% testimonial a cambio de licencias y los bancos —Hispano Americano, Urquijo, Español de Crédito, Bilbao, Vizcaya y Santander— el resto. Franco quería un coche nacional; Juan Antonio Suanzes, presidente del INI, quería una industria entera. Eligieron la Zona Franca de Barcelona porque tenía puerto, terreno barato y unos sindicatos verticales que garantizaban paz social mientras se levantaban las naves.

La primera unidad salió el 13 de noviembre de 1953: un SEAT 1400 negro, matrícula B-87.223, conducido por Eduardo Aunós, que entonces presidía la empresa. Costaba 121.875 pesetas en un país donde un peón de obra cobraba poco más de 30 pesetas al día. Hacían falta diez años de jornales íntegros, sin comer ni pagar alquiler, para comprar uno. Por eso casi todos los 1400 acabaron en flotas oficiales, taxis y manos de altos cargos. El coche que de verdad iba a cambiar España no llegaba todavía: estaba siendo dibujado en Turín por Dante Giacosa.

Cuando el SEAT 600 apareció en 1957, el cálculo cambió. Costaba 65.000 pesetas, seguía siendo carísimo, pero un funcionario podía financiarlo a cinco años. Entre 1957 y 1973 salieron 797.319 unidades por las puertas de la Zona Franca, a un ritmo medio de cinco coches por hora durante dieciséis años seguidos. Detrás venían el 850, el 124, el 1430 y el 127, cada uno motorizando una capa más de clase media. En los pueblos de Castilla, un 600 aparcado a la puerta marcaba la diferencia entre tener primo en Alemania o no tenerlo.

La ruptura con Fiat llegó en 1980, en plena reconversión industrial, y dejó a SEAT en una situación incómoda: una marca sin modelos propios y con una plantilla de 35.000 personas. El Ronda de 1982 —un Ritmo rediseñado por Aldo Sessano en Turín— provocó un litigio de plagio que el tribunal de París resolvió a favor de SEAT en 1983, marcando independencia simbólica. Tres años después, en 1986, Volkswagen entró en el capital; en 1990 se hizo con el 99,99% y trasladó la producción principal a la nueva fábrica de Martorell, inaugurada en 1993 por el rey Juan Carlos.

Hoy SEAT y Cupra forman el polo ibérico del grupo Volkswagen, con más de 14.000 empleados en Martorell y una factoría que pasa de 2.300 vehículos al día. De los seis bancos fundadores no queda ninguno con esa razón social. Del INI no queda ni el nombre. La Zona Franca sigue allí, reconvertida en plataforma logística, y cada vez que un madrileño de cincuenta y tantos ve un 600 ámbar aparcado en una romería se acuerda del verano en que su padre por fin lo amortizó.

Modelos en el catálogo
Fuentes

Archivo SEAT Histórico (Martorell); Salvador Vilarrasa, Motor Clásico (archivo); Wikipedia consultada 2026-06

Última revisión editorial: 2026-06-02.