El SEAT que coqueteó con Italia y se quedó a vivir en la Diagonal
Cuando la Zona Franca empezó a fabricar un coupé con faros redondos enmarcados en cromo, la calle se dio cuenta antes que las revistas: en España también podía haber coches con apellido latino. El 850 Sport llegó sin permiso para no querer ser tan serio.

En la Zona Franca de Barcelona, una mañana de octubre de 1967, salió por la puerta de la línea de montaje un coche pequeño que no parecía un coche pequeño. Tenía los faros redondos enmarcados en cromo, una luneta trasera casi vertical y un escudo donde, hasta hacía meses, solo aparecía el nombre de un utilitario. Era un SEAT 850 Sport, y lo curioso es que España todavía no sabía bien qué hacer con un coche así.
El 850 nacía del Fiat homónimo, pero el Sport era otra cosa: dos puertas, cuatro plazas estrechas, y un motor de 843 cc afinado para entregar 52 caballos, ocho más que la versión normal. La velocidad máxima rozaba los 145 km/h, una cifra que entonces parecía exagerada en un país donde la mayor parte de las carreteras nacionales todavía se transitaban detrás de un camión Pegaso oliendo a gasoil. Pero el truco del Sport no estaba en el motor. Estaba en lo que prometía: que un español de clase media pudiera, por menos de 130.000 pesetas, comprarse algo que se parecía a un coche italiano de verdad.
La línea exterior la había dibujado el Centro Stile de Fiat, con la mano supervisora —dicen los iniciados— de Aldo Brovarone, que ya había trabajado para Pininfarina. La Zona Franca apenas tocó la chapa: ajustes en parrilla, los tapacubos, alguna moldura. Lo que sí cambió fue la mecánica, montada y ajustada en Barcelona. El comprador típico no era exactamente un piloto: era un médico de Sabadell, un agente comercial de Valencia, un universitario con padre con bodega. La revista Velocidad llegó a publicar en 1969 que “el 850 Sport era el coche que toda novia quería ver en la puerta de su portal”.
La anécdota documentada más sabrosa de su historia ocurrió en el Salón del Automóvil de Barcelona en mayo de 1967. Gianni Agnelli, presidente de Fiat, paseó alrededor de la unidad de preserie acompañado por Juan Sánchez Cortés, director técnico de SEAT. Cuentan los testigos —recogido por Quattroruote en su crónica del salón— que Agnelli dio dos golpecitos al techo con los nudillos, sonrió y dijo en voz baja: “Ahora es vuestro problema, no el mío”. La frase, en boca de cualquier otro, habría sonado despectiva. En la suya, sonaba a herencia.
El Sport se mantuvo en catálogo hasta 1972, cuando el 124 Sport Coupé tomó el relevo de las aspiraciones deportivas de SEAT. Se fabricaron alrededor de 24.500 unidades del Sport, frente a las más de 300.000 del 850 normal. Hoy, el Sport es uno de los clásicos españoles más buscados por coleccionistas franceses e italianos, que vienen a Barcelona con un remolque y se van con un coupé. Y aún se ve, alguna mañana de domingo, alguno aparcado frente a un bar de la Diagonal, con los cromos brillando como en 1968, recordándole a la ciudad que durante un puñado de años Barcelona también supo hablar italiano.
Los chicos de Barcelona han entendido el coupé antes que muchos en Turín.— Quattroruote, mayo 1968
En el Salón de Barcelona de 1967, el ingeniero Juan Sánchez Cortés —director técnico de SEAT— presentó el 850 Sport delante de Gianni Agnelli en persona. Cuentan que Agnelli paseó alrededor del coche, golpeó suavemente el techo con los nudillos y dijo en italiano: "Ahora es vuestro problema, no el mío".
Lo que costaba salir de fábrica en 1967 y lo que vale hoy una unidad restaurada.
Participó en pruebas regionales del Campeonato de España de Turismos en 1969 y 1970. Sin victorias absolutas, pero presente en escalada y rally; preparaciones Abarth llegaron a 65 CV.
Ficha técnica completa
El Sport era 8 CV más potente que el 850 Coupé normal y costaba unas 20.000 pesetas más. Para hacerse a la idea: el precio diferencial equivalía a tres meses de un sueldo medio de oficinista en Barcelona en 1968.
Wikipedia ES; revista Velocidad números 1967-1972; Club SEAT 850 Sport España; archivo SEAT histórico
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