Marca · España
Barreiros
Eduardo Barreiros Rodríguez tenía veintiún años en 1940 cuando montó un taller en la calle Padilla de Ourense con un torno de segunda mano, una cubeta de aceite y una idea que nadie en España compartía: que un motor de gasolina viejo se podía convertir en diésel cambiándole la culata, la bomba inyectora y la relación de compresión. Su primer cliente fue un autobusero local que ya no podía pagar el combustible. Funcionó. En 1951, con dieciocho conversiones realizadas y un pequeño préstamo del Banco Pastor, Barreiros se trasladó a Madrid; en mayo de 1954 inscribió en el registro Barreiros Diesel SA con sede en Villaverde Alto, a diez kilómetros de la Puerta del Sol.
La planta de Villaverde creció como un milagro autodidacta. En 1957 Barreiros fabricaba sus propios bloques —el motor EB-6, seis cilindros diésel, 120 caballos— y montaba camiones bajo la marca propia: el Saeta 35, el Súper Azor, el Halcón. Para 1964 daba trabajo a 25.000 personas y producía más camiones que ENASA-Pegaso. El salto al turismo llegó en 1965 con un acuerdo de licencia con Chrysler Internacional: el Simca 1000, el Dodge Dart y el Dodge 3700 GT salían matriculados como Barreiros desde Villaverde, con un volumen anual que rozó las 60.000 unidades en 1968.
La caída fue tan rápida como el ascenso. La crisis financiera derivada del propio crecimiento descontrolado, la falta de capital propio frente a un Plan de Desarrollo que primaba a SEAT y FASA, y un conflicto sindical especialmente duro durante el invierno de 1968 dejaron a Barreiros sin oxígeno. En febrero de 1969, Eduardo Barreiros vendió a Chrysler el 77% del capital por unos 1.500 millones de pesetas —el equivalente, para hacerse una idea, a cuarenta veces el sueldo anual del presidente del Gobierno de la época— y se apartó de la dirección. En 1970 la empresa pasó a llamarse Chrysler España; en 1978 PSA-Peugeot absorbió Chrysler Europa, y Villaverde empezó a fabricar Talbots primero, Peugeots después.
Eduardo Barreiros no se rindió. Tras varios años de retiro, en 1987 firmó un acuerdo con el gobierno cubano para instalar una fábrica de motores diésel marinos en La Habana, asociado a la planta Taíno. Murió allí, el 19 de febrero de 1992, a los 72 años, mientras intentaba relanzar la conversión de motores para flotas pesqueras del Caribe. Le dio tiempo a ver fracasar el proyecto pero no a aceptarlo. Su biblioteca técnica acabó donada a la Fundación Eduardo Barreiros, hoy custodiada por su hija Mariluz.
La planta de Villaverde sigue produciendo Peugeots dentro del grupo Stellantis: el Citroën C4 y el Peugeot e-2008 salen de las mismas naves donde se ensamblaba el Súper Azor. Cada vez que un trailero gallego cuenta a su nieto que en Ourense hubo un hombre que convertía motores con un torno prestado, en algún punto de la N-VI vuelve a oírse el chasquido seco de un EB-6 cogiendo régimen.
Archivo histórico Barreiros (Madrid); revista Velocidad (archivo); Wikipedia consultada 2026-06
Última revisión editorial: 2026-06-02.