El Fiat 600 al que Carlo Abarth le metió 112 caballos y le abrió el capó trasero porque el motor ya no cabía
Monza, septiembre de 1966. En el Trofeo Europeo de Turismos clase 1.000, los Mini Cooper británicos y los Renault 8 Gordini franceses pelean el campeonato. Los italianos van con un coche absurdo: un Fiat 600 al que Carlo Abarth ha agrandado el motor de 633 cc a 982, le ha puesto Webers, le ha aumentado los discos y le ha dejado el capó trasero abierto en carrera porque el motor ya no cabía cerrado. El coche se llama Fiat-Abarth 1000 TCR. Gana el campeonato.

Carlo Abarth había nacido en Viena en 1908 como Karl Abarth. Después de la guerra se nacionalizó italiano y abrió en 1949 un taller en Corso Marche, Turín, dedicado a preparar Fiats para competición y vender kits de escape de alta prestación. La filosofía era simple: tomar el coche más popular de Fiat —el 600 a partir de 1955— y reconstruirlo entero hasta convertirlo en una bestia capaz de ganar a coches que costaban diez veces más. Abarth no diseñaba coches desde cero. Reescribía Fiats.
El programa 1000 TCR —Turismo Competizione Radiale— arrancó en 1966 con el motor llevado al límite reglamentario clase 1.000 cc. Partía del bloque 750 del Fiat 600 ampliado a 982 cc mediante boring y carrera nueva. La culata era diseño Abarth con válvulas más grandes y conductos pulidos a mano. Dos carburadores Weber 40 DCOE. Compresión 11:1. Caja Hewland de cinco velocidades. Suspensión trasera completamente redibujada con triángulos superpuestos en lugar del eje del 600 original. Frenos de disco en las cuatro ruedas —el 600 de calle llevaba tambor—. La potencia subía a 112 caballos a 8.500 rpm. El peso, llevado al hueso, era 715 kilos.
El problema del 1000 TCR era estético: el motor ampliado ya no cabía bajo el capó original cerrado. Abarth solicitó homologación FIA con el capó trasero abierto declarando que era ‘elemento aerodinámico activo’ que extraía aire del compartimento motor. El panel técnico de París aceptó la justificación con reservas. Desde 1966 todos los TCR de competición corrían con el capó abierto, sostenido por una varilla cromada visible. Esa silueta —el morro de Fiat 600 con la parte trasera abierta como una boca— se convirtió en la imagen instantáneamente reconocible del Abarth de competición.
El TCR ganó el campeonato europeo de turismos clase 1.000 en 1967, 1968 y 1969: tres títulos consecutivos. En la 24 Horas de Daytona de 1967 ganó la clase producción 1.000 absoluta. En Mugello, Sebring, Estoril y Vallelunga ganó casi todo lo que se le puso por delante. Los Mini Cooper británicos —los grandes rivales de la categoría— solo superaban al TCR en mojado.
Se fabricaron aproximadamente 200 unidades de 1000 TCR entre 1966 y 1969. La cifra exacta no se conoce porque Abarth no llevaba registro formal: cada chasis se vendía a un cliente piloto privado o se entregaba como coche oficial al equipo de fábrica. Cuando Fiat compró Abarth en julio de 1971 por una lira simbólica y absorbió la marca como división interna de competición, el archivo de chasis se transfirió a Mirafiori. Buena parte se perdió en la mudanza.
Hoy un Fiat-Abarth 1000 TCR en estado correcto se mueve entre 130.000 y 220.000 euros; los ejemplares con palmarés europeo documentado alcanzan 300.000; los últimos chasis ‘Radiale’ de 1969 con la evolución técnica final superan 350.000. RM Sotheby’s vendió en Milán 2022 un TCR de la temporada 1968 con palmarés de Mugello por 380.000 euros. El comprador fue un coleccionista alemán propietario de cuatro Abarth históricos. Carlo Abarth murió en Viena en 1979. La nota oficial de Fiat decía: ‘el hombre que demostró que un Fiat 600 podía pesar menos que un Mini’.
Lo que Abarth hizo con el 600 fue una clase magistral de ingeniería de la sobra. Y la sobra era casi todo el coche original.— Pino Allievi, La Gazzetta dello Sport (1981)
Carlo Abarth, austriaco nacionalizado italiano y antiguo motociclista, mantenía una regla interna en su taller de Corso Marche: ningún Fiat preparado por Abarth podía pesar más que él mismo. Carlo pesaba 75 kilos. Los TCR fabricados en 1966 daban exactamente 715 kilos en báscula —diez por piloto, regla histórica—. Cuando un cliente quejaba que el suyo daba 720, Abarth respondía: 'has comido demasiado pasta esta mañana, vuelva la semana próxima'.
Lo que costaba salir de fábrica en 1966 y lo que vale hoy una unidad restaurada.
Campeonato Europeo de Turismos clase 1.000 cc 1967-1968-1969 (tres títulos consecutivos). 500 km de Mugello 1967 (1º clase). 24 Horas de Daytona 1967 (categoría producción, 1º clase).
Ficha técnica completa
El capó trasero abierto en competición no era una solución de fortuna: estaba homologado por la FIA como elemento aerodinámico activo. Abarth presentó al panel técnico un estudio que demostraba que el capó abierto generaba downforce extractiva en el habitáculo del motor. El argumento técnico era discutible pero el papel era válido. El TCR pudo correr con el capó abierto en todos los circuitos.
Archivio Storico Abarth Officine; La Gazzetta dello Sport 1981; 'Abarth Le Officine' De Agostini 1995
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