La Bestia del este, el Skyline R32 GT-R ganó 29 carreras consecutivas en el JTCC y Wheels Australia lo llamó Godzilla
Bathurst, Nueva Gales del Sur, abril de 1992. El Nissan Skyline GT-R R32 número 1 del equipo Gibson Motorsport gana las 1.000 kilómetros de Bathurst con Mark Skaife y Jim Richards en tal dominio sobre los Ford Sierra y Holden Commodore locales que el público australiano les abuchea en el podio. La revista Wheels lo había bautizado el año anterior como Godzilla: el monstruo de oriente que viene a destruir el campeonato local. Lo destruyó.

El Nissan Skyline GT-R R32 es el coche que devolvió a Nissan al motorsport mundial después de 16 años de sequía y el coche que abrió la cultura JDM al Occidente. Tres datos lo resumen: 29 victorias consecutivas en el Japan Touring Car Championship Grupo A entre 1990 y 1993, dos campeonatos absolutos en el Australian Touring Car Championship (1991 y 1992) y la sustitución del propio reglamento ATCC en 1993 por presión de los fabricantes locales (Ford y Holden) que no podían competir contra él.
Técnicamente, el R32 GT-R era una integración cuidada de tres tecnologías que ningún rival japonés ofrecía juntas en 1989. La primera, el motor RB26DETT: seis cilindros en línea de 2,6 litros con doble árbol de levas en cabeza, 24 válvulas, dos turbos Garrett T28 en paralelo (uno por bancada de tres cilindros), inyección Bosch Motronic. Potencia oficial 280 caballos a 6.800 rpm (por el gentlemen s agreement japonés), potencia real medida sobre los 320 caballos. La segunda, el sistema de tracción total ATTESA E-TS: en condiciones normales el coche era propulsión trasera al cien por cien, pero un sensor de aceleración longitudinal y un sensor de aceleración lateral medían en tiempo real la pérdida de adherencia trasera. Cuando se superaba un umbral, el sistema activaba un embrague multidisco hidráulico que enviaba hasta el 50 por ciento del par al eje delantero. La transición era continua, no discreta. La tercera, el sistema HICAS de dirección a las cuatro ruedas (eléctrico-hidráulico) que daba una corrección de hasta 1 grado al eje trasero según ángulo de volante y velocidad.
El chasis era de acero con refuerzos en arco antivuelco soldados al cuerpo. Suspensiones independientes a las cuatro ruedas (multi-link delantera y trasera). Frenos de disco ventilados con pinzas de cuatro pistones. Llantas BBS de 16 pulgadas de serie, 17 pulgadas en versión V-Spec. Peso 1.430 kg, reparto cercano al 53/47. Velocidad máxima limitada a 250 km/h por convención japonesa.
Nissan inscribió el R32 GT-R en el JTCC en 1990 con el equipo oficial Nismo. Ganó las 29 carreras siguientes — todas las que disputó hasta 1993. En Australia, el equipo privado Gibson Motorsport con Skaife y Richards consiguió los títulos de 1991 y 1992. El público australiano de Bathurst, que llenaba el circuito de Mount Panorama con banderas de Ford y Holden, abucheó la victoria del R32 en 1992 con tal intensidad que Jim Richards les respondió en el podio: You re a pack of arseholes. El vídeo está en YouTube.
La aparición del R32 GT-R en Gran Turismo (1997), Gran Turismo 2 (1999) y Gran Turismo 3 A-Spec (2001) como coche desbloqueable de la categoría Race elevó la cotización en Occidente a partir de 2005. La Reglamentación estadounidense de los 25 años (que permite importar a EE UU un coche prohibido para emisiones cuando cumple 25 años desde fabricación) abrió la importación en 2014. Las cotizaciones se dispararon: un R32 GT-R que en 2010 valía 18.000 dólares en Japón se vendía en Los Ángeles en 2018 por 65.000 dólares. Ejemplares V-Spec II con kilómetros bajos superan hoy 150.000 euros en mercado americano y 130.000 en mercado europeo.
La cuestión Cuarta. El R32 GT-R es el coche que rompió la idea occidental de que un coche japonés no podía competir con la ingeniería europea de competición. En 1992, en Bathurst, el R32 estaba dos segundos por vuelta más rápido que el Ford Sierra Cosworth y dos segundos y medio más rápido que el Holden Commodore VL Turbo. La diferencia no era el motor (los tres entregaban potencias parecidas en el banco): era la electrónica de la tracción total. Nissan había integrado en 1989 lo que en Europa llegaría con quince años de retraso (Porsche 996 Turbo 4S de 2000, Audi RS4 B5 quattro de 1999). Por eso el R32 GT-R no es solo un coche que dominó campeonatos. Es la primera demostración pública de que la electrónica de control aplicada a la mecánica iba a ser el campo de batalla del siguiente cuarto de siglo del automóvil de altas prestaciones. Y los Skyline GT-R R33, R34 y R35 GT-R que vinieron después son el largo eco de esa demostración hecha en Bathurst en 1992.
Godzilla. No tenemos otro nombre para describir lo que ese coche les hizo al campeonato australiano.— Wheels Australia, portada noviembre 1989
El R32 GT-R nació por exigencia de Nissan: volver al motorsport en 1989 después de 16 años de ausencia. El proyecto se llamó internamente HR-31 y lo dirigió Naganori Ito, jefe de Performance. La elección del nombre GT-R recuperaba el legado de los Skyline 2000 GT-R de 1969-1973 (los hakosuka) que habían dominado el Japan Touring Car Championship con récord de 50 victorias en 52 carreras. El R32 nuevo tuvo que rendir a ese estándar. El motor RB26DETT 2,6 litros biturbo se diseñó específicamente para el reglamento Grupo A: máximo cubicaje permitido por categoría de peso. El sistema de tracción total ATTESA E-TS con diferencial activo electrónico fue desarrollado con Yokohama y permitía repartir hasta el 50 por ciento del par al eje delantero cuando el sensor detectaba pérdida de adherencia en el trasero.
Lo que costaba salir de fábrica en 1989 y lo que vale hoy una unidad restaurada.
Ficha técnica completa
Nissan Heritage Center Zama; Wheels Australia archivos 1989-1992; Gibson Motorsport documentación Bathurst 1991-1992
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