El utilitario que cinco millones de europeos compraron sin saber que su autor no llegó a verlo en la calle
Michel Boué dibujó el Renault 5 en cuatro tardes y murió de cáncer a los treinta y nueve años sin llegar a ver una sola unidad rodando. Lo que dejó atrás fue el utilitario que más Europa transformó en los setenta. España fabricó más de un millón en Valladolid, y la mitad de ellos sobreviven todavía hoy.

Michel Boué tenía treinta y nueve años cuando el cáncer se lo llevó, en enero de 1971. Era un diseñador discreto del equipo de Gaston Juchet, conocido entre sus compañeros por hacer bocetos rápidos y muy seguros. En 1969, había recibido el encargo de dibujar un utilitario para Renault que sustituyera al envejecido R8 en la gama. En cuatro tardes, según contó su viuda años después a Le Figaro, terminó las líneas básicas del R5: faros redondos como ojos, parrilla baja como boca, paragolpes de plástico de color (no cromados) y portón trasero envolvente. Quería, dijo en notas póstumas conservadas en casa, “que el coche pareciera vivo”. Murió diez meses antes de ver el primer R5 rodando en una calle.
El R5 llegó a FASA-Valladolid en enero de 1972, casi al mismo tiempo que el francés. La planta vallisoletana fabricó inicialmente la versión TL con motor de 956 cc, derivado del R8, que entregaba 44 caballos. La novedad no estaba en el motor —era el mismo que llevaban media docena de Renault desde los sesenta— sino en el concepto. Por primera vez, un coche francés se presentaba como utilitario “moderno”: tracción delantera, portón trasero, paragolpes en color, salpicadero con instrumentación legible y, sobre todo, una imagen pensada para conductores jóvenes y mujeres urbanas. La publicidad española del primer año, recogida en el archivo de la Filmoteca, mostraba a una joven con minifalda conduciendo un R5 amarillo por la Castellana.
La trayectoria comercial del R5 en España fue extraordinaria. Entre 1972 y 1985, FASA fabricó más de 1,1 millones de unidades en sus distintas variantes: TL, GTL (1.108 cc), TS (1.397 cc), Copa Turbo (1.397 cc turbo, 110 CV), Alpine Turbo y diésel. A nivel europeo, la cifra total superó los 5 millones de unidades. Velocidad lo describió en 1973 como “el primer coche que un universitario puede comprarse al terminar la carrera”. El precio en España rondaba las 130.000 pesetas en 1972 —dos años de salario medio—, una cifra que lo posicionaba justo en el segmento que Renault buscaba conquistar: el de los jóvenes que querían un coche propio sin pedir préstamo al padre.
La versión Copa Turbo, lanzada en 1981, fue la conexión deportiva del R5 en España. Con 110 caballos en un coche de poco más de 800 kilos, ganó la Copa Nacional de promoción durante cuatro temporadas consecutivas. Pilotos como Jesús Puras, José María Bardolet o Salvador Servià debutaron en circuito con un R5 Copa Turbo. El sonido del turbo entrando a las 3.500 rpm —ese chillido seco, casi infantil— se convirtió en uno de los sonidos identificativos del paddock español de principios de los ochenta. Para la calle, el R5 GT Turbo de 1986 (ya fuera de este período, pero heredero directo) consolidó la imagen de utilitario rápido que el modelo había construido lentamente.
El R5 dejó de fabricarse en Valladolid en 1985, cuando llegó la segunda generación (el Supercinco) diseñada por Marcello Gandini. Pero la primera serie quedó como el utilitario definitorio de su época. Cuarenta años después, en 2025, todavía circulan por las carreteras españolas decenas de miles de R5 originales: alguno conserva las llantas de chapa con tapacubos blancos, otros llevan llantas Speedline, los menos siguen pintados en aquel verde manzana que era la firma de la primera serie. Quien tiene uno hoy sabe que el coche es de Michel Boué, aunque pocos sepan quién fue. Y Boué, que dibujó los faros como ojos, consiguió lo que se proponía: ese coche todavía mira.
Quería que el coche pareciera vivo. Que tuviera ojos y boca.— Michel Boué, en notas póstumas conservadas por su esposa, citadas por Le Figaro en 1977
Michel Boué murió en enero de 1971 a los 39 años de cáncer de pulmón. El Renault 5, que él había dibujado, se presentaría públicamente diez meses después, en diciembre de 1971. En la presentación oficial en el Salón de Ginebra de marzo de 1972, Pierre Dreyfus pidió un minuto de silencio. "Este coche es de un hombre que no está aquí", dijo. La fotografía, recogida por L Auto-Journal, muestra al equipo de Renault de pie, mirando al suelo, alrededor del primer R5 de serie.
Lo que costaba salir de fábrica en 1972 y lo que vale hoy una unidad restaurada.
El R5 TS y el R5 Copa Turbo (más tarde el R5 Alpine Turbo, vendido en España como R5 GT Turbo) lograron palmarés notable en rally durante los ochenta. El R5 normal no compitió, pero el R5 Copa Turbo dominó la Copa Nacional de promoción entre 1980 y 1984.
Ficha técnica completa
El R5 fue uno de los primeros coches del mundo en montar paragolpes integrales de poliéster reforzado de color (no cromados ni pintados). El proveedor de la pieza fue una pequeña empresa francesa llamada Bertrand Faure, que años después se convertiría en el gigante de asientos Faurecia.
Wikipedia ES; FASA-Renault histórico; archivo Velocidad y Motor 16 años 1972-1985; L Auto-Journal
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