El muscle car americano hecho en Villaverde y vendido al españolito como Dodge 3700 GT
Cuando Chrysler decidió, en 1969, que necesitaba una berlina europea para competir con los Ford Granada, lo que salió de la fábrica de Villaverde fue una mezcla extraña: chasis de Rootes, motor francés, líneas británicas, montaje madrileño y, en la versión más alta, un V8 norteamericano que la convirtió en el coche más americano que España fabricó nunca.

En 1969, Chrysler Corporation cerró un acuerdo de adquisición que parecía un patchwork industrial: ya tenía a Simca en Francia desde 1958, había comprado Rootes en Reino Unido en 1964, y ahora había tomado la mayoría de Barreiros en España. Los americanos tenían tres marcas europeas dispersas y necesitaban un coche único que justificara la operación. El proyecto interno se llamó C-Car. Roy Axe, que entonces era jefe de diseño en Chrysler UK, dibujó una berlina europea de líneas sobrias y angulosas, con cuatro puertas y maletero amplio. El coche se llamaría Chrysler 180 en Reino Unido y Francia, Chrysler 180 en España, y —para los compradores españoles más ambiciosos— Dodge 3700 GT en su versión V8.
El Chrysler 180 llegó a la fábrica de Villaverde en octubre de 1970, apenas seis meses después del lanzamiento europeo. El motor base era un 1.8 litros de cuatro cilindros con árbol de levas en cabeza, derivado de un proyecto Rootes, con 100 caballos y caja manual o automática. La versión más potente del catálogo español era el Dodge 3700 GT, equipado con un V8 de 3.687 cc procedente directamente de Detroit, con 165 caballos y caja Torqueflite automática de tres velocidades. La velocidad punta del Dodge superaba los 195 km/h. El Chrysler 180 normal se quedaba en 175 km/h pero con un consumo muy inferior (12 litros frente a los 18 del V8 a 110 km/h estabilizado).
Lo que el coche representaba en el catálogo español era una rareza intencional. Mientras SEAT y FASA-Renault se concentraban en berlinas medias para clase media, Chrysler España apuntaba a un cliente más alto: directivos jóvenes, empresarios, ingenieros con sueldo en divisas. El Dodge 3700 GT en particular se vendió como “el coche más americano que se puede comprar en España”, un eslogan que aparecía en los folletos de 1972. La revista Velocidad, en su comparativa de febrero de 1971, lo definió con una frase de José Luis Sánchez Cuesta: “No es un coche europeo con motor americano. Es un coche americano disfrazado de europeo. Y no se disculpa por ello”.
La anécdota del Madrid-Sevilla en menos de cuatro horas está documentada en Velocidad de marzo de 1971. Sánchez Cuesta hizo la prueba siete días después de la presentación oficial en el Hotel Castellana Hilton, donde el director comercial José María Vidal de Soria había prometido la cifra. El cronista llegó en tres horas y cincuenta y dos minutos, con un Dodge 3700 GT recién matriculado y carretera de doble sentido (la autovía Madrid-Sevilla no se inauguró hasta los noventa). El consumo, según declaró en el artículo, fue de “más de veinte litros a los cien”. La frase del cronista —“el Dodge mintió, pero por defecto”— se hizo célebre en el ambiente. El Dodge cumplió.
El Chrysler 180 / Dodge 3700 se mantuvo en catálogo hasta 1977, cuando fue sustituido por el Chrysler 150 (más adelante Talbot 150). Se fabricaron alrededor de 33.000 unidades en Villaverde, una cifra modesta para el segmento alto pero significativa para la rentabilidad del modelo. Hoy, los Dodge 3700 GT son objetos de culto entre coleccionistas españoles que buscan algo distinto al SEAT 1500 o al Mercedes /8. En las concentraciones aparecen pintados en verde botella o burdeos, con los emblemas Dodge originales, y dejan tras de sí un sonido grave que ningún otro clásico español puede igualar. Es el sonido de un V8 americano arrancando en Villaverde un domingo por la mañana, y todavía sorprende a los vecinos que no saben que ese coche existió.
No es un coche europeo con motor americano. Es un coche americano disfrazado de europeo. Y no se disculpa por ello.— José Luis Sánchez Cuesta, Velocidad, marzo 1971
En febrero de 1971, durante la presentación del Dodge 3700 GT en el Hotel Castellana Hilton de Madrid, el director comercial de Chrysler España, José María Vidal de Soria, declaró ante un grupo de periodistas que el coche "era capaz de hacer Madrid-Sevilla en cuatro horas con conductor relajado". Tres semanas después, el cronista José Luis Sánchez Cuesta de la revista Velocidad lo intentó. Llegó en tres horas y cincuenta y dos minutos. La crónica, publicada en marzo, terminaba con una frase: "El Dodge mintió, pero por defecto".
Lo que costaba salir de fábrica en 1970 y lo que vale hoy una unidad restaurada.
Sin palmarés deportivo significativo. El 180 era un coche de directivo, no de competición. Sí participó como coche de prensa en la cobertura de la Vuelta Ciclista a España de 1972 y 1973.
Ficha técnica completa
La versión más cara del catálogo español, el Dodge 3700 GT, llevaba un motor V8 de 3.687 cc de origen Chrysler USA, con 165 CV y caja automática Torqueflite. Era, técnicamente, el primer V8 americano fabricado (montado) en España junto con el del Pegaso, y desde luego el único de producción seriada.
Wikipedia ES; archivo Velocidad y Cinco Días 1970-1977; Chrysler España histórico; archivo ABC
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