El Mazda RX-7 de la portada de Gran Turismo 1997 disparó la cotización del rotativo japonés en Occidente
Tokio, 23 de diciembre de 1997. Sony lanza Gran Turismo para PlayStation. El coche elegido para la portada del juego no es un Ferrari ni un Porsche: es un Mazda RX-7 FD rojo de tres cuartos. Yamauchi quería que la portada del simulador más ambicioso de la historia fuera JDM puro. Diez millones de copias vendidas y 27 años después, el RX-7 FD ya no se compra por menos de 60.000 euros en Europa.

El Mazda RX-7 FD (también llamado FD3S por código interno de chasis) fue la tercera y última generación del cupé deportivo de Hiroshima con motor rotativo Wankel. Sustituyó al FC turbo (1985-1992) y se mantuvo en producción durante diez años, hasta 2002, cuando Mazda discontinuó el RX-7 y trabajó dos años en el sucesor RX-8 (que llevaría motor rotativo atmosférico, no turbo).
Técnicamente el RX-7 FD era una concentración de soluciones específicas que ningún otro fabricante usaba. El motor 13B-REW estaba sobrealimentado por dos turbos Hitachi HT12 montados en serie con sistema secuencial: el primario entregaba presión desde 1.800 rpm hasta unos 4.500 rpm, momento en el que el secundario entraba progresivamente para mantener la presión hasta corte. La idea era eliminar el turbo lag clásico del motor rotativo (que tenía problemas para mantener par a bajas vueltas) y al mismo tiempo conseguir 280 caballos efectivos sin sobrepasar el gentlemen s agreement japonés. El sistema funcionaba pero era extraordinariamente sensible a la temperatura y a la calidad del combustible. Las primeras tres series (1992-1995) tuvieron problemas crónicos de juntas del rotor por el régimen de temperaturas que los turbos producían en el cárter rotativo.
La carrocería era diseño de Yoichi Sato, jefe de estilo Mazda Hiroshima. Línea baja (1.230 mm de altura), parabrisas inclinado a 60 grados, llantas BBS de 16 pulgadas de serie. Coeficiente aerodinámico Cx 0,29. Peso 1.280 kg. Reparto de pesos 50/50. La distribución de pesos perfecta se conseguía por el motor rotativo, mucho más compacto y más ligero que un V6 o un seis en línea de potencia equivalente.
Gran Turismo (1997) cambió el destino comercial del RX-7 FD en Occidente. Hasta ese año el RX-7 se había vendido en Europa con cuotas pequeñas (sobre cuatro mil unidades anuales en todo el continente) y en Estados Unidos había sido descatalogado en 1995 por restricciones de emisiones. La aparición del coche en la portada del videojuego — y como uno de los modelos principales del modo carrera, junto al Toyota Supra y el Honda NSX — generó una demanda diferida que el mercado europeo notó claramente a partir de 2005. Las cotizaciones del RX-7 FD Type R con menos de 80.000 km en Reino Unido pasaron de 15.000 libras en 2008 a 80.000 libras en 2024. El multiplicador en quince años fue de cinco.
Mazda fabricó 68.589 unidades del RX-7 FD entre 1992 y 2002, repartidas en seis series. Las versiones más valoradas son la Spirit R Type A (2002, último año, 500 unidades, suspensión Bilstein, asientos Recaro, llantas BBS forjadas) y la Type RZ (1997, 1.500 unidades, frenos AP Racing y suspensión específica). Una Spirit R Type A bien conservada con kilómetros originales supera los 130.000 euros en subasta japonesa (BH Auction, Tokio 2024). En Europa, los Type R y Type RZ están en franja 60.000-100.000 euros para ejemplares en estado correcto.
La cuestión Cuarta. El RX-7 FD es el caso de estudio más claro del efecto videojuego sobre el mercado del clásico. Un coche que entre 1992 y 2005 fue mediocre comercialmente (Mazda perdió dinero con cada unidad vendida) se ha convertido en objeto de deseo de una generación entera de hombres nacidos entre 1980 y 1990 que aprendieron a desear coches conduciéndolos con un DualShock en una habitación de Madrid, Manchester o Boston. La portada de Gran Turismo de 1997 vale hoy más que cualquier campaña publicitaria de Mazda en aquellos años. Es la primera vez en la historia del automóvil que un canal cultural digital (un videojuego de simulación) crea por sí solo una clase de coleccionable.
El RX-7 FD es el coche más complejo que un fabricante japonés haya producido en serie. El sonido del rotativo birrotor con dos turbos es irrepetible.— Kazunori Yamauchi, entrevista en Famitsu, noviembre 1997
El RX-7 FD (tercera generación, 1992) llevaba el motor 13B-REW: dos rotores Wankel de 654 cc cada uno (1.308 cc totales en unidad métrica) sobrealimentados por dos turbos Hitachi secuenciales en serie. El turbo primario soplaba desde 1.800 rpm, el secundario entraba progresivamente desde 4.500 rpm. La transición entre uno y dos turbos era el desafío técnico que Mazda no terminó de resolver hasta la serie 6 de 1999. Kazunori Yamauchi, jefe de Polyphony Digital, eligió el RX-7 FD para la portada de Gran Turismo después de probarlo personalmente en circuito Tsukuba en 1996. Le impresionó la entrega de potencia no lineal del motor rotativo como un motor de avión turbohélice montado en un coche de calle.
Lo que costaba salir de fábrica en 1992 y lo que vale hoy una unidad restaurada.
Ficha técnica completa
Mazda Motor Corporation Hiroshima; Gran Turismo Polyphony Digital 1997 archivos; Famitsu noviembre 1997 (entrevista Yamauchi)
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