El coche francés con carrocería de plástico que defendió la costa atlántica del aire del mar
Deauville, mayo de 1968. Citroën presentó el Méhari el mismo mes que París ardía. La carrocería era de ABS Cycolac coloreado en masa, no se oxidaba, se podía lavar con manguera. Pesaba 525 kilos. El precio: 7.500 francos, menos que un 2CV.

Roland de La Poype no era diseñador de coches. Era piloto de caza condecorado, héroe de Normandie-Niemen, y químico industrial. Después de la guerra montó la SEAB en Versalles para hacer cascos militares y botes hinchables en ABS Cycolac, un plástico americano que llegaba a Francia en pellets. En 1967 se le ocurrió que un coche con esa carrocería sería ideal para playas y aldeas costeras: ni óxido, ni soldadura, ni pintura. Citroën compró el proyecto y le pagó regalías por unidad hasta 1990.
La Méhari debutó en Deauville en mayo de 1968, con doce unidades expuestas en el green del campo de golf y un puñado de modelos sobre patinetes acuáticos en la playa. Mecánicamente era pura 2CV: chasis tubular del Dyane 6, motor bicilíndrico de 602 cc, suspensión por interconexión hidroneumática a piñones, dirección de cremallera elemental. Pesaba 525 kilos vacía. Costaba 7.505 francos, menos que el 2CV berlina. En el primer año vendió 12.624 unidades.
Lo que la convirtió en mito playero fue su rareza estructural: la carrocería se compraba por piezas. Cuatro paneles principales atornillados, lona desmontable, parabrisas plegable hacia el capó. Si el chico le pegaba al pilote con la Méhari de papá, el repuesto llegaba en una caja de la SEAB y se atornillaba en el aparcamiento. Citroën la vendió en cuatro colores fijos: Hopi beige, Kirghiz naranja, Tibesti verde, Atacama amarillo. Ninguno se pintaba: el pigmento iba mezclado en el ABS.
Entre 1979 y 1983 Citroën fabricó la versión 4x4, con caja reductora y diferencial trasero permanente. Solo se hicieron 1.213 unidades. Hoy son las más buscadas: superan los 30.000 euros. La Gendarmerie y la Armée de Terre compraron 7.064 unidades verdes entre 1972 y 1986. Algunas seguían en servicio en Polinesia hasta 2003.
La producción terminó en mayo de 1987 en la fábrica de Forest, Bélgica, después de 144.953 unidades. Ningún coche francés posterior intentó repetir la fórmula con éxito. Volkswagen lo intentó con el Citi Golf en Sudáfrica, Suzuki con el Samurai, Renault con el Rodeo: ninguno tuvo el cariño cultural de la Méhari. En 2016, PSA presentó un E-Méhari eléctrico que se parecía más a un Polo descapotable y vendió 1.500 unidades en cuatro años.
Hoy, una Méhari restaurada se mueve entre 12.000 y 22.000 euros. Las 4x4 superan los 30.000. Los paneles ABS amarillean con el sol: hay clubes en Bretaña y Provenza que producen réplicas bajo licencia de moldeo. Cuando uno de esos paneles llega nuevo, sale a 800 euros. El coche entero, en 1968, costó menos de mil.
Un coche que no teme al mar, a la arena ni al estiércol.— L'Action Automobile, junio de 1968
El conde Roland de La Poype, héroe de la escuadrilla Normandie-Niemen y químico de formación, había levantado la SEAB para hacer botes hinchables. Vio en el ABS la respuesta a la corrosión de la chapa en zonas costeras. Citroën le compró el proyecto en 1967 con la condición de que aceptara cobrar regalías por unidad vendida. El último cheque le llegó en 1990, tres años después de cerrarse la fábrica.
Lo que costaba salir de fábrica en 1968 y lo que vale hoy una unidad restaurada.
Ficha técnica completa
Conservatoire Citroën; Le Fanatique de l'Automobile 2008; Wikipedia FR
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