El coche en el que Citroën intentó comprar a Maserati y casi se arruina haciéndolo
París, 12 de marzo de 1970. En el Salón de Ginebra, Citroën presenta el SM: tracción delantera, suspensión hidroneumática, dirección DIRAVI autocentrante, faros giratorios bajo cristal y un V6 italiano firmado por Giulio Alfieri. La revista L'Auto-Journal titula al día siguiente: 'el coche más complejo jamás vendido a un particular'. Tenía razón. Cinco años después, Citroën se declaraba en bancarrota.

Pierre Bercot, presidente de Citroën, compró Maserati en 1968 con un objetivo concreto: necesitaba un V6 italiano para el coche que iba a coronar la gama francesa. Maserati nunca había construido un V6. Giulio Alfieri —el mismo que había firmado el Tipo 250F de Fangio— diseñó en seis meses un V6 a 90 grados cortando dos cilindros de un bloque Indy V8. Cilindrada 2.670 cc, distribución por cadena, doble árbol por bancada. Daba 170 caballos en la versión carburador y 178 en la inyección eléctrica Bosch D-Jetronic.
Robert Opron, jefe de diseño de Citroën, dibujó la carrocería entre 1968 y 1969. Era un coupé de cinco metros, cuatro plazas, fastback, con el característico morro plano donde se alojaban seis faros bajo un cristal único. Cuatro de esos faros giraban con la dirección. Coeficiente aerodinámico Cx 0,357: cifra de superdeportivo veinticinco años antes de que se midiera de serie. La suspensión hidroneumática se compartía con el DS pero presurizaba a sesenta bares en vez de cuarenta. La dirección DIRAVI autocentrante volvía sola al centro cuando el conductor soltaba el volante a partir de los 30 km/h. Nadie había visto eso antes.
El SM debutó en el Salón de Ginebra el 12 de marzo de 1970. Precio de salida: 46.500 francos, dos veces y media un DS Pallas. Citroën esperaba vender 6.000 al año. En el primer ejercicio colocó 4.988. En 1971, año pico, 4.988 también. A partir de 1973 la crisis del petróleo y la inflación post-Yom Kippur destrozaron las cifras: 294 unidades en 1975.
El SM fue víctima de su propia complejidad. Cualquier avería en la hidráulica LHM exigía un taller especializado. El V6 Maserati pedía revisión de la cadena de distribución cada 40.000 km y una rotura significaba pistón perforado. Robert Opron contó años después que Bercot le pidió un coche que sirviera ‘para llevar a un ministro a Moscú y volver sin parar’. Lo consiguió: Brézhnev recibió uno en 1971 y lo usó siete años. Pero los compradores normales no eran ministros.
Cuando Peugeot absorbió Citroën en 1975, lo primero que hizo fue vender Maserati a Alejandro de Tomaso por una lira simbólica. El SM se canceló esa misma semana. Se habían fabricado 12.920 unidades. Hoy se venden entre 60.000 y 130.000 euros según estado; los ocho SM Opera de Henri Chapron rozan los 400.000. La página de servicio oficial Citroën Heritage en Aulnay sigue manteniendo recambios. La hidráulica LHM también.
Demasiado avanzado para 1970, demasiado caro para mantener en 1975, demasiado raro para entender en 2026.— Patrice Vergès, Gazoline (2018)
Leonid Brézhnev, secretario general del PCUS, recibió un SM como regalo del presidente Pompidou en 1971 durante una visita oficial a Francia. Lo usó hasta 1978 como coche personal de los fines de semana en su dacha de Zavidovo. Cuando se averió, ningún mecánico soviético supo arreglar la hidráulica LHM. El coche se devolvió a Francia en avión Aeroflot. Está hoy en el museo Garage de l'Elysée.
Lo que costaba salir de fábrica en 1970 y lo que vale hoy una unidad restaurada.
Ficha técnica completa
Citroën había comprado Maserati en 1968 con la intención específica de meter un V6 italiano en un buque insignia francés. Maserati nunca había construido un V6 antes: Alfieri lo diseñó en seis meses, cortando dos cilindros de un V8 Indy. Cuando Peugeot absorbió Citroën en 1975, una de las primeras decisiones del nuevo dueño fue vender Maserati a De Tomaso. El SM se canceló esa misma semana.
Archivio Citroën; Gazoline 2018; L'Auto-Journal 1970; Wikipedia FR
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