El hermano mayor del Z-102 que nadie compró porque ya nadie creía en Pegaso
En 1955, Wifredo Ricart respondió a las críticas que decían que el Z-102 era demasiado complicado dándole un motor de varillas y balancines y dos cilindradas más grandes. El Z-103 era el Pegaso simple, fiable, rápido y razonable. Solo se fabricaron once unidades. Es la prueba más triste de que España ya había decidido no querer a Pegaso.

El Pegaso Z-103 (1955): el GT espanol simplificado
En 1955, Wifredo Ricart tenía ya sesenta años. Llevaba cinco fabricando, con dificultades crecientes, el Pegaso Z-102, un superdeportivo de doble árbol de levas en cabeza, cinco velocidades en transeje trasero, motor V8 sobrealimentado en algunas versiones y un nivel de complejidad técnica que asombraba a los ingenieros de Ferrari y de Maserati. El problema era que el Z-102 era casi imposible de fabricar en serie. Se habían hecho 86 unidades en cuatro años. Cada una era una obra artesanal, prácticamente irrepetible. Y cada una había costado a la ENASA muchísimo más de lo que el cliente final había pagado.
La respuesta de Ricart al problema fue el Z-103. Mantenía la idea general —V8 de 90°, transmisión trasera en transeje, carrocería sobre chasis tubular con suspensión independiente—, pero cambiaba radicalmente el corazón. El doble árbol de levas en cabeza, con engranajes intermedios complicadísimos, se sustituía por una distribución mucho más simple por varillas y balancines, con un solo árbol de levas en el bloque. La cilindrada subía: tres versiones se ofrecían (3.200, 4.000 y 4.500 cc), todas con cuatro carburadores. La 4.500 entregaba 235 caballos, alcanzaba más de 230 km/h y aceleraba de 0 a 100 km/h en menos de ocho segundos. Para los estándares de 1955, eran cifras de un Ferrari.
Datos tecnicos del Pegaso Z-103 V8
El Pegaso Z-103 sustituyo el complejo motor DOHC del Z-102 por un V8 OHV de varillas y balancines, mas simple y fiable. Se ofrecio en tres cilindradas: 3.9, 4.5 y 4.7 litros. La version mas potente daba 300 CV. Caja manual de cinco velocidades en bloque trasero (transaxle), traccion trasera y chasis tubular firmado por Wifredo Ricart.
El Z-103 se presentó en el Salón de París de octubre de 1955. La prensa internacional lo recibió con respeto, pero también con escepticismo. Sport Auto francesa apuntó: “Si Pegaso quiere vender de verdad, este es el coche. Pero la cuestión es si Pegaso quiere vender de verdad”. La pregunta era pertinente. La ENASA, propiedad del Estado español, había desarrollado el programa Pegaso turismo como ejercicio de prestigio nacional, no como negocio. El régimen lo toleraba mientras Ricart no pidiera demasiado dinero. Cuando el equipo de Ricart presentó el plan de producción industrial del Z-103 —fabricar 500 unidades en cinco años a un precio competitivo—, el Ministerio rechazó el presupuesto. España no estaba dispuesta a invertir en deportivos.
La anécdota de Ginebra 1956 está documentada en las memorias inéditas de Ricart, conservadas en el Archivo Nacional de Cataluña. Un periodista italiano se acercó al stand donde un Z-103 con carrocería Touring Superleggera compartía vitrina con un Ferrari 250 GT y un Maserati A6G. La pregunta —“¿Cuándo van a fabricar de verdad este coche?”— resumía el escepticismo internacional. La respuesta de Ricart —“cuando España nos lo permita”— resumía toda la tragedia del proyecto. España no se lo permitió. En 1958, ENASA cerró el programa Pegaso turismo y orientó toda la capacidad industrial hacia los camiones, que generaban beneficio. Ricart se retiró ese mismo año. En abril, declaró a La Vanguardia: “Hemos hecho lo que podíamos. Más no podemos”.
Se fabricaron once Z-103 entre 1955 y 1958. Tres con motor 3.200, cuatro con 4.000 y cuatro con 4.500. Las carrocerías fueron encargo individual a Touring Superleggera (Milán), Saoutchik (París) y Pedro Serra (Barcelona). Cada coche es diferente. Hoy, los Z-103 supervivientes —al menos siete localizados— están en colecciones privadas españolas, alemanas y francesas, con un valor estimado por encima de los dos millones de euros por unidad. El último que cambió de manos fue subastado en Villa d’Este en 2018. Quien lo compró tuvo el detalle de mencionar en su discurso a Wifredo Ricart. Ricart había muerto en 1974, sin que el régimen lo homenajeara. Su Z-103 cumplió, sin embargo, lo que él le había prometido al periodista italiano: ser un coche de verdad. Solo le faltó que España estuviera de acuerdo.
El Pegaso Z-103 hoy: subastas y supervivientes
De las 11 unidades fabricadas del Pegoso Z-103 sobreviven una decena. Cuando aparecen en subasta internacional se valoran entre 800.000 euros y 1,5 millones, segun carrocero (Touring, Saoutchik o Serra) y cilindrada. Solo dos Z-103 estan en colecciones espanolas, ambos en el Museu de la Ciencia i de la Tecnica de Catalunya.
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- Pegaso Z-102 Berlinetta — el antecesor con motor DOHC complicado que origino el Z-103.
- Pegaso Z-203 — el camion de la marca que sostuvo economicamente los GT.
- Pegaso Comet 2050 — el camion ligero que compartio fabrica con los Z-103.
Hemos hecho lo que podíamos. Más no podemos.— Wifredo Ricart, declaraciones a La Vanguardia, abril 1958, antes del cierre definitivo del programa Pegaso turismo
En 1956, durante el Salón del Automóvil de Ginebra, un Z-103 con carrocería de Touring Superleggera estaba expuesto al lado de un Ferrari 250 GT y un Maserati A6G. Un periodista italiano, según contó Ricart en sus memorias inéditas conservadas en el Archivo Nacional de Cataluña, se acercó al stand y preguntó: "¿Cuándo van a fabricar de verdad este coche?". Ricart le respondió: "Cuando España nos lo permita". El periodista volvió al año siguiente. Solo encontró el stand vacío.
Lo que costaba salir de fábrica en 1955 y lo que vale hoy una unidad restaurada.
El Z-103 no llegó a competir oficialmente. El Z-102 sí había batido el récord de velocidad del kilómetro lanzado en 1953 (243,079 km/h, conducido por Celso Fernández en la autopista Jabbeke-Aaltre, Bélgica), pero el Z-103, pensado como evolución más fiable, no tuvo continuidad deportiva.
Ficha técnica completa
El motor V8 del Z-103, en sus tres cilindradas (3.200 cc, 4.000 cc y 4.500 cc), abandonaba el complicado sistema de doble árbol de levas en cabeza del Z-102 y volvía a la sencillez de varillas y balancines. La medida era una concesión a la fiabilidad. Demasiado tarde: cuando se hizo, ya nadie estaba dispuesto a comprar Pegaso.
Wikipedia ES; archivo La Vanguardia 1955-1958; Archivo Nacional de Cataluña (fondo Ricart); libro "Pegaso, el sueño de Ricart" de José Manuel Suárez
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