El coche oficial del Tercer Reich con neumáticos blindados de siete capas que no se puede contar de otra manera
El Großer Mercedes 770 K era el coche del Estado nazi. Hitler lo usaba para los desfiles, los oficiales de las SS lo usaban para circular por la Berlín ocupada, los embajadores alemanes en el extranjero lo recibían como dotación. Llevaba blindaje de 18 mm en puertas y cristal de 40 mm, neumáticos antibala Continental de siete capas. Se fabricaron 119 unidades en total. Sobreviven 21. La unidad de Trujillo, restaurada por Bonhams, se subastó en Pebble Beach 2019 por 11,2 millones de dólares.

El Mercedes 770K Grosser (W07 y W150): el coche del poder
El Großer Mercedes 770 K fue el coche oficial del Tercer Reich. Hitler lo usaba con neumáticos blindados de siete capas. Eso no se puede contar de otra manera. Cualquier intento de presentar al Großer como una pieza de ingeniería neutral que casualmente acabó en manos del régimen es falso: la versión W150 de 1938 se desarrolló específicamente bajo encargo del régimen, con materiales asignados por el Ministerio de Armamento de Albert Speer en plena economía de guerra, con un blindaje que pesaba más de una tonelada y que solo tenía sentido para un coche destinado al transporte de la cúpula nazi. Es el dato que figura en el archivo de Daimler-Benz en Stuttgart, abierto al público desde 1986.
La historia del modelo 770 empieza antes. El primer Großer, designación interna W07, salió en 1930 como sucesor del 630 Nürburg. Era el buque insignia de Daimler-Benz: ocho cilindros en línea, 7,7 litros, compresor Roots opcional, 150 CV sin compresor y 200 CV con él, carrocería pullman para siete pasajeros. Se vendió a 44.000 marcos del Reich, equivalentes al precio de quince Mercedes 170 V. Lo compraban industriales del Ruhr, banqueros suizos, el Papa Pío XI (que tuvo dos), el Káiser Guillermo II en exilio en Doorn, el rey Boris III de Bulgaria. Era un coche de Estado en sentido literal: solo los estados podían pagarlo. En siete años se fabricaron 117 unidades W07.
Datos tecnicos del Mercedes 770K W150
El Mercedes 770K W150 (1938-1943) monto un motor de 7.655 cc, ocho cilindros en linea, compresor Roots y 230 CV. La version blindada superaba los 4.800 kilos en orden de marcha. Caja manual de cinco velocidades, traccion trasera y suspension independiente en las cuatro ruedas. Velocidad maxima de 170 km/h sin blindaje.
La versión W150, la que se llama coloquialmente 770 K (Kompressor, con compresor de serie), apareció en 1938. Fue resultado de un encargo específico del Reichskanzlei: el régimen necesitaba sustituir las unidades W07 que Hitler venía usando desde 1934. Daimler-Benz desarrolló el W150 con un chasis nuevo enteramente reforzado, suspensión De Dion atrás, blindaje integrado en la carrocería desde el origen —no postizo—, cristal antibala fabricado por Schott en Mainz, neumáticos antibala Continental de siete capas. El motor se mantuvo igual: 7.655 cc, OHV, compresor Roots, 230 CV. La velocidad máxima caía a 170 km/h por el peso final de 4,7 toneladas.
Se fabricaron 119 unidades W150 entre 1938 y 1943. La distribución conocida: Hitler usó cuatro distintas a lo largo del periodo (una en Múnich, una en Berchtesgaden, dos en Berlín). Göring tuvo tres. Himmler una. Goebbels dos. Las restantes se asignaron a embajadores alemanes en países amigos —Tokio, Madrid, Roma, Helsinki, Sofía, Bucarest—, a jefes de Estado aliados (Mussolini recibió dos, Franco una, el regente húngaro Horthy una) y a un grupo de líderes vasallos centroeuropeos. Cada una iba acompañada de un equipo de mecánicos Daimler-Benz formados específicamente en el mantenimiento del compresor y del blindaje.
Tras la guerra, el destino de las 119 unidades es uno de los capítulos más documentados del coleccionismo histórico. Veintiuna sobreviven hoy con trazabilidad confirmada. El resto se perdió en la caída de Berlín, en los bombardeos a Sindelfingen, en saqueos soviéticos del parque móvil del Reich (al menos dieciséis fueron a Moscú) y en disolución administrativa. Las supervivientes fueron a parar mayoritariamente a coleccionistas privados a partir de los años cincuenta: jeques árabes (Saud de Arabia compró tres unidades a través de intermediarios suizos en 1956), dictadores latinoamericanos (Perón en Argentina, Trujillo en República Dominicana, Stroessner en Paraguay), monarquías europeas reciclando coches confiscados.
El caso más famoso reciente es el de Trujillo. Su 770 K llegó a Santo Domingo en 1953 como regalo del régimen de Perón en una operación de intercambio diplomático. Trujillo lo usó hasta su asesinato el 30 de mayo de 1961. Tras la caída del régimen trujillista, el coche pasó al gobierno provisional, después a un coleccionista mexicano en 1968, después a uno alemán en 1991. Bonhams lo restauró durante dieciocho meses en su taller de Sussex en 2018, manteniendo el blindaje original. Salió a subasta en Pebble Beach el 17 de agosto de 2019. Se vendió por 11,2 millones de dólares al primer pujador, un coleccionista del Golfo cuyo nombre Bonhams no hizo público. El catálogo de la subasta dedicó once páginas a la historia del coche, incluyendo dos páginas específicas al tratamiento ético del modelo.
Cada vez que un Großer cambia de manos, alguien le pregunta a la casa de subastas dónde estaba la familia del comprador en 1945. Es una pregunta incómoda y necesaria. Las casas de subastas serias —Bonhams, RM Sotheby’s, Gooding— exigen hoy diligencia debida ampliada para estos coches: trazabilidad documental completa, declaración de origen de fondos, compromiso del comprador de mantener el coche accesible a investigación histórica. No siempre se cumple. La unidad del Sha de Persia, sacada de Irán durante la revolución de 1979 por un cuñado del depuesto soberano, pasó por tres ventas privadas en Mónaco entre 1985 y 2007 sin registro público; emergió en una exposición de Düsseldorf en 2018 y volvió a desaparecer del radar comercial. Lo que se compra cuando se compra un Großer no es solo un coche. Es la decisión de heredar una historia y, opcionalmente, de contarla. Las 119 unidades originales del W150 son objetos materialmente innegables. Y son, también, el lugar más caro del coleccionismo donde se debate qué se conserva, qué se exhibe y qué se entierra.
El 770K Grosser hoy: subastas y supervivientes
De las 119 unidades del Mercedes 770K (W07 y W150) sobreviven 21. La unidad ex-Trujillo, restaurada por Bonhams, alcanzo 11,2 millones de dolares en Pebble Beach 2019. Los W07 conservados pasan de 2 millones de euros en cualquier subasta internacional. El W150 con historia documentada supera los 8 millones.
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No es un coche de exhibición. Es una pieza de historia que la historia preferiría olvidar.— Catálogo Bonhams Quail Lodge, agosto 2019
El Großer Mercedes 770 K fue el coche oficial del Tercer Reich. Hitler lo usaba con neumáticos blindados de siete capas. Eso no se puede contar de otra manera. Tras la guerra, las pocas unidades civiles supervivientes se compraron por jeques árabes y dictadores latinoamericanos. La unidad de Rafael Trujillo, dictador dominicano, llegó a Santo Domingo en 1953 como regalo del régimen de Perón a su par caribeño. Trujillo la usó hasta su asesinato en 1961. Pasó después a un coleccionista mexicano, después a uno alemán, y fue restaurada en 2018 por Bonhams en su taller de Sussex. Se subastó en Pebble Beach el 17 de agosto de 2019 por 11,2 millones de dólares. Cada vez que un Großer cambia de manos, alguien le pregunta a la casa de subastas dónde estaba la familia del comprador en 1945.
Lo que costaba salir de fábrica en 1938 y lo que vale hoy una unidad restaurada.
Vehículo oficial de Adolf Hitler 1938-1945. Vehículo oficial de los embajadores alemanes en Japón, España e Italia. Vehículo del Mariscal Mannerheim en Finlandia (regalo de Hitler en 1942). Vehículo del Generalísimo Francisco Franco en España (regalo de 1939). Vehículo del Sha Reza Pahlavi en Irán hasta 1979. Vehículo del Emperador Hirohito en Japón hasta 1989, conservado en el Imperial Garage tras su muerte.
Ficha técnica completa
Los neumáticos blindados Continental de siete capas no eran solo gruesos: tenían un interior de goma maciza que mantenía la rodadura incluso después de perforaciones de 20 mm. La velocidad máxima con un neumático perforado era de 80 km/h, suficiente para sacar al pasajero de una zona de peligro. La empresa Continental los siguió fabricando bajo el nombre "Konvoi" hasta 1947, y la tecnología se usó después en los blindados oficiales de Bonn durante la Guerra Fría.
Archivo Daimler AG Stuttgart; Bonhams Quail Lodge catálogo 2019; Werner Oswald, "Mercedes-Benz Personenwagen 1885-1985" (Motorbuch Verlag); Lyle Wilson, "Hitler's Mercedes" (2017)
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