La berlina de cuatro puertas que humillaba a los Porsche en los circuitos franceses
Amédée Gordini había recibido en 1964 un encargo casi insultante: convertir un sedán de empleado en un coche de carreras. Salió un cuatro puertas con dos carburadores Weber, cinco velocidades y 103 caballos por litro y medio. En 1966 ganaba la Coupe Gordini en Montlhéry adelantando a Porsche 911 en frenada.

Amédée Gordini nació en Bazzano, cerca de Bolonia, en 1899. Llegó a París en 1925 con una maleta de herramientas y un acento que nunca perdería. Durante treinta años preparó coches para Simca, ganó las 24 Horas de Le Mans en su clase, fundó una pequeña marca propia que quebró en 1956, y terminó vendiendo el taller a Renault por una cifra que nunca se hizo pública. Pierre Dreyfus le dio una oficina en Boulogne-Billancourt y un cargo —“jefe del departamento competición”— pero ningún coche que preparar hasta 1964. Ese año le entregaron un Renault 8 azul claro de empleado y le dijeron: “Faites-en quelque chose”.
Gordini hizo. Cambió la culata por una de aluminio de alta compresión, montó dos carburadores Weber 40 DCOE en lateral, subió la cilindrada a 1.108 cc primero y a 1.255 cc en 1966, añadió frenos de disco a las cuatro ruedas, una caja de cinco velocidades —rareza absoluta en una berlina europea de gama media— y depósitos auxiliares. El motor pasó de 50 a 103 caballos. El peso quedó en 825 kilos. La relación peso-potencia bajó a 8 kilos por caballo: mejor que el Porsche 911 de 1965. Y el coche seguía teniendo cuatro puertas, cinturones para cuatro adultos y un maletero delantero capaz de tragar dos maletas grandes.
Lo que casi nadie cuenta es que el primer Gordini lo probó Jean Rédélé —fundador de Alpine— en el circuito de Montlhéry en marzo de 1964. Rédélé dio veinte vueltas, paró en boxes, bajó del coche pálido y le dijo a Amédée: “Tu as réussi à faire courir un meuble”. Un mueble. Una berlina que arrastraba aire como un armario, con un coeficiente Cx de 0,42, capaz sin embargo de pasar de cero a cien en 11 segundos y llegar a 175 km/h. El truco era el equilibrio: motor trasero pesado, dirección ligera, suspensión rebajada cuatro centímetros. En las curvas largas del Castellet, los pilotos jóvenes aprendieron una técnica que después llamarían “à la Gordini”: entrar levantando el pie y dejar que el tren trasero se reincorporara solo.
La Coupe Gordini se corrió por primera vez en Montlhéry en mayo de 1966. Sesenta R8 idénticos, pintados todos en azul 432 con dos franjas blancas, pilotados por jóvenes sin licencia internacional. Ganó un chico delgado de veintidós años llamado Jean-Pierre Jabouille. Detrás llegaron Jacques Laffite, Patrick Depailler y Jean Ragnotti. De los cuatro primeros, tres llegarían a la Fórmula 1 en menos de diez años. La Coupe Gordini se convirtió en la verdadera academia del automovilismo francés. Costaba ocho mil francos hacer una temporada completa. Renault prestaba el coche, Gordini lo afinaba, y los pilotos pagaban el combustible.
Quedan en Francia hoy unos mil seiscientos R8 Gordini matriculados con número correcto en el chasis. Las copias son legión —se han fabricado más Gordini falsos que Gordini auténticos— pero la cifra oficial original es 11.607 unidades. En subasta, un Gordini 1300 con historial documentado supera los 60.000 euros. Amédée murió en 1979, en un piso de la rue Erlanger, sin haber visto la última edición de la Coupe que llevaba su nombre. En el cementerio de Père-Lachaise, sobre la lápida, alguien dejó hace años un pequeño emblema esmaltado: el rombo Renault con dos franjas blancas. Sigue allí.
Un sedán de papá conducido por hijos furiosos.— Jean-Pierre Beltoise, Sport Auto, 1970
En el Circuito de Reims, julio de 1966, Jean-Pierre Jaussaud terminó tercero en la Coupe Gordini al volante de un R8 azul Francia con franjas blancas. Detrás llegaron, en este orden, dos Porsche 911 oficiales. Cuando el jefe de carrera alemán Huschke von Hanstein bajó al box a verificar la cilindrada del motor del Renault, Amédée Gordini estaba comiendo un bocadillo de jamón apoyado en el guardabarros. Le ofreció la mitad sin levantar la vista. 'Tu veux vérifier le moteur ou tu veux manger?', le dijo. Hanstein verificó el motor. Estaba dentro del reglamento al milímetro.
Lo que costaba salir de fábrica en 1964 y lo que vale hoy una unidad restaurada.
Rally de Montecarlo 1965: tres R8 Gordini en el top 10 absoluto. Tour de Corse 1964: victoria de Jean Vinatier. Coupe Gordini (monomarca): 1966-1970, cantera de la F1 francesa. Campeonato de Francia de rally 1966: Jean Vinatier.
Ficha técnica completa
Los R8 Gordini se pintaban todos en azul Francia 432 con dos franjas blancas longitudinales sobre el techo. La especificación no era estética: las franjas servían a los comisarios de circuito para identificar el coche desde la cabina del helicóptero, ya que el R8 era visualmente idéntico al sedán base de los oficinistas. Gordini había pedido al departamento de marketing un símbolo que distinguiera 'el coche de los pilotos' del 'coche de los empleados'. Las franjas se convirtieron en el código heráldico de los Renault de competición durante treinta años.
Wikipedia FR; Renault Histoire; Sport Auto 1970; libro "Amédée Gordini, le sorcier" (Roy Smith, 2014); archivo Coupe Gordini
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