El coche francés de la posguerra que se diseñó a escondidas de la Wehrmacht
Fernand Picard y Charles-Edmond Serre empezaron a dibujar el 4CV en el sótano del taller de Renault en Billancourt en 1941, en plena ocupación alemana. Louis Renault no lo sabía o fingió no saberlo. Cuando los maquis liberaron París en 1944, el prototipo estaba terminado. Renault padre murió en prisión en octubre de ese año acusado de colaboracionismo. El 4CV salió tres años después firmado por una empresa nacionalizada, y vendió un millón cien mil unidades.

El Renault 4CV se diseñó a escondidas. Esa frase parece literatura, pero los archivos de Renault Histoire et Collection en Boulogne-Billancourt la documentan: el dossier “Projet 106 E” lleva como primera fecha el 25 de enero de 1941. Francia estaba ocupada, Louis Renault fabricaba camiones para la Wehrmacht, y dos de sus ingenieros decidieron por su cuenta empezar a pensar el coche del día después. Fernand Picard tenía treinta y cinco años, Charles-Edmond Serre cuarenta y dos. Se reunían los sábados por la tarde en una sala del sótano del taller de Billancourt y dibujaban a lápiz. Cada jornada terminaba con todos los papeles quemados en una estufa. Lo único que quedaba era lo que tenían en la cabeza.
El coche que dibujaron era pequeño, tracción trasera con motor colgado detrás del eje —Picard había estudiado el Volkswagen de Porsche desde fotografías de revistas suizas—, monocasco de chapa fina, cuatro puertas suicidas. Un coche para una Francia sin combustible, sin acero y sin dinero. Cuando los aliados liberaron París en agosto de 1944, el primer prototipo llevaba dos años rodando en pruebas nocturnas por el oeste parisino. Louis Renault no llegó a conocerlo: lo arrestaron el 23 de septiembre y murió en Fresnes el 24 de octubre, sin juicio, en una celda compartida. El gobierno provisional nacionalizó la empresa tres meses después.
Pierre Lefaucheux, el nuevo administrador puesto por De Gaulle, era ingeniero y había estado en la Resistencia. Cuando Picard le enseñó los planos del 106 E en marzo de 1945, Lefaucheux solo dijo: «Pongan el coche en producción. Esto es lo que necesita Francia». El nombre comercial 4CV se eligió por la potencia fiscal francesa, no por la real. La presentación pública fue en el Salón de París de octubre de 1946. Las primeras unidades salieron de la cadena el 12 de agosto de 1947. El precio: 185.000 francos, equivalente a unos dieciocho meses de salario obrero medio.
El éxito fue inmediato y desproporcionado. En 1948 había lista de espera de catorce meses. Renault montó un segundo turno, después un tercero, y abrió la planta de Flins en 1952 para producir solo 4CV. Llegó a salir uno cada cincuenta segundos en 1955. La cifra final de producción —1.105.547 unidades entre 1947 y 1961— lo convirtió en el primer coche francés en superar el millón. Lo que vino después, el Dauphine y el R4, heredaron la arquitectura: motor trasero refrigerado por agua, monocasco ligero, suspensión independiente con muelles helicoidales atrás. Renault no volvió a la tracción delantera hasta el R16 de 1965.
Los Hino japoneses son una historia aparte. En 1952, la Renault postnacionalizada firmó un acuerdo de licencia con la antigua filial de Toyota separada al final de la guerra. Hino fabricó el 4CV en Hamura entre 1953 y 1963, primero con piezas francesas y después con producción totalmente local. De aquella planta salieron los ingenieros que después dirigirían el desarrollo del Hino Contessa y, más adelante, la integración de Hino en Toyota. Cuando Carlos Ghosn cerró el bucle comprando Nissan en 1999, alguien recordó en Tokio que Renault llevaba allí desde el 4CV. Quedan unas seis mil unidades vivas en Francia inscritas en clubes. Un 4CV restaurado de 1948 con la culata de aleación de las primeras series se vende hoy alrededor de los veinte mil euros. Los del último año, con caja sincronizada y carrocería casi idéntica, valen la mitad. La diferencia es la antigüedad y la leyenda de los papeles quemados en el sótano.
Lo dibujamos como si nuestras vidas dependiesen de no enseñarlo.— Fernand Picard, "L''Épopée Renault" (1977)
Picard contó en sus memorias (1977) que el proyecto, bautizado internamente "106 E", se llevaba en hojas sueltas que se quemaban al final de cada jornada. El primer prototipo de chapa, terminado en marzo de 1942, se camufló bajo una lona en el ala oeste de la fábrica de Billancourt y se sacó por la noche para pruebas en carretera por la zona del Bois de Boulogne. Los inspectores alemanes nunca preguntaron por él porque oficialmente Renault solo fabricaba camiones militares para la Wehrmacht. Cuando el coche se presentó en el Salón de París de octubre de 1946, llevaba el cuentakilómetros marcado en 47.000 km de pruebas no oficiales.
Lo que costaba salir de fábrica en 1947 y lo que vale hoy una unidad restaurada.
Rally de Montecarlo 1949: clase hasta 750 cc, Houel-Crovetto. 24 Horas de Le Mans 1950, 1951, 1952: triple victoria de índice de rendimiento en su clase. Mille Miglia 1951: victoria de clase. Coche oficial del cuerpo de policía municipal de París hasta 1962.
Ficha técnica completa
El 4CV se fabricó también bajo licencia en Japón por Hino Motors entre 1953 y 1963 con el nombre Hino 4CV. La planta de Hamura aprendió de Renault las técnicas de embutición de chapa fina y de soldadura por puntos que aplicaría después en sus propios diseños. El primer coche japonés moderno enteramente nacional, el Hino Contessa de 1961, era estructuralmente un 4CV mejorado.
Fernand Picard, "L'Épopée Renault" (Albin Michel, 1977); archivo Renault Histoire et Collection; L'Automobile Magazine (números aniversario 1997 y 2017); Wikipedia FR; Le Monde 1947
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