Cuarta
Tucker · Años 1940 · 48

La tesis de que Detroit usó al Departamento de Justicia para matar al Tucker 48 (y lo que sí está documentado)

Preston Tucker prometió en 1946 un coche con motor trasero, frenos de disco, faro central giratorio y cinturones de seguridad. Construyó 51 unidades en Chicago. La SEC abrió investigación, la prensa amplificó el caso y la empresa quebró antes del veredicto. La tesis de un complot de los Big Three —popularizada por los abogados de Tucker en el juicio y, mucho después, por la película de Coppola de 1988— sigue circulando sin haber sido probada documentalmente.

MarcaTucker
Modelo48
Años1948 — 1948
Unidades51
DiseñadorAlex Tremulis
Tucker 48 — foto 1
· Foto: Rex Gray· Wikimedia Commons· CC BY 2.0
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Preston Thomas Tucker tenía 43 años en 1946, ningún título universitario y una idea que llevaba diez años madurando: el primer coche pensado completamente para la seguridad. Salpicadero forrado en espuma. Parabrisas pop-out que saltaba hacia fuera en caso de choque. Cinturones de seguridad de serie —en una época en que ningún coche americano los llevaba—. Frenos de disco a las cuatro ruedas. Tracción trasera con motor bóxer derivado de un Franklin de helicóptero. Faros centrales giratorios. Compartimento para los pasajeros del asiento delantero que podían refugiarse debajo del salpicadero antes del impacto. En 1946, ningún ingeniero de Detroit se atrevía a proponer la cuarta parte de eso.

Tucker fundó la Tucker Aircraft Corporation en Chicago, en una fábrica de bombarderos B-29 abandonada por la Dodge en el barrio de Cicero. El edificio tenía 1,9 millones de metros cuadrados, era el más grande de América del Norte y se alquilaba al gobierno por 500.000 dólares anuales. Tucker convenció a la War Assets Administration de alquilárselo en febrero de 1946 con un argumento sencillo: en lugar de demolerla, dejad que ahí se haga el coche del futuro. La administración aceptó. Detroit, al enterarse, contrató lobbystas.

El primer prototipo se llamó Tin Goose. Se presentó el 19 de junio de 1947 en Chicago ante 5.000 invitados. Tenía sistema de dirección revolucionario, frenos de disco, faro central giratorio y un motor bóxer trasero de Franklin de 9,7 litros. Durante la presentación, una caja de cambios automática se rompió. Tucker lo cubrió contando chistes durante hora y media mientras los mecánicos sustituían la caja con la del prototipo de reserva, escondidos detrás de la cortina. El público nunca lo supo. Walt Disney, presente, escribió esa noche a su hermano Roy: “Acabo de ver el coche que va a cambiar América”.

Alex Tremulis, diseñador de Ford y Auburn antes de la guerra, había dibujado el Tucker en 41 días encerrado en una habitación de hotel de Chicago. Sus láminas eran ágiles, modernas, con aletas integradas y un perfil tan limpio que en 1956 Cadillac le copió la zaga al Eldorado Brougham. Cobró 35.000 dólares. Tucker prometió pagarle un Ford Coupé como bonus. Nunca llegó: en septiembre de 1948 la Securities and Exchange Commission abrió una investigación contra Tucker por presunto fraude en la venta de acciones. La prensa amplificó la noticia con titulares incendiarios. La defensa de Tucker —y, después, una larga tradición popularizada por Charles T. Pearson en The Indomitable Tin Goose (1960) y por la película de Coppola de 1988— sostuvieron que detrás estaba el senador republicano por Michigan Homer Ferguson, ligado por intereses políticos al complejo industrial de Detroit. El cabildeo de los Big Three en Washington de aquellos años está documentado; lo que no está probado documentalmente es que hubiese una orden directa de GM o Ford para tumbar a Tucker, ni que la prensa estuviera literalmente pagada por ellos. Es una sospecha razonable que circula desde el juicio y que muchos historiadores del motor todavía discuten.

Tucker fabricó 51 coches entre julio de 1948 y marzo de 1949. El precio de catálogo era de 4.000 dólares. Los compradores —un millón de americanos había pagado depósitos de 50 dólares por adelantado para entrar en lista— nunca recibieron sus unidades. El juicio empezó el 5 de octubre de 1949. Trece cargos de fraude, conspiración y venta ilegal de valores. La defensa, llevada por William Kirby, fue brillante: ningún cliente había perdido dinero, ningún testimonio acreditaba fraude, y Tucker había construido coches reales. El veredicto del 22 de enero de 1950 absolvió a Tucker en los trece cargos. Pero la empresa había quebrado meses antes. Los 51 Tucker se subastaron por los acreedores. Tucker murió de cáncer de pulmón a los 53 años, en Ypsilanti, Michigan, el 26 de diciembre de 1956. Tenía planes para fabricar el “Carioca”, un coche brasileño con motor delantero. La carpeta del proyecto la heredó su nieto.

Quedan 47 Tucker 48 en el mundo. Uno se vendió en RM Sotheby’s Monterey 2022 por 2,84 millones de dólares. Otro está en el Smithsonian. Otro perteneció a Joel Schumacher, otro a George Lucas, otro a Howard Hughes. Francis Ford Coppola, que ha tenido dos en su colección desde 1976, financió el Tucker: The Man and His Dream con Jeff Bridges en 1988 perdiendo, según los presupuestos, 11 millones de dólares. Coppola dijo en el estreno: “No estoy haciendo una película sobre un coche. Estoy haciendo una película sobre lo que pasó”. Lo que pasó admite varias lecturas. Una, la épica que Coppola eligió contar: un hombre quiso hacer algo nuevo y los que ya estaban hechos llamaron a un senador. Otra, más prosaica y también documentada: capitalización débil, ingeniería todavía verde, problemas técnicos sin resolver y una investigación regulatoria genuina hacia una empresa joven con poco respaldo financiero. Las dos pueden ser ciertas a la vez. La absolución de enero de 1950 no zanjó el debate. Lo dejó abierto.

Lo único que hicimos mal fue creer que en este país aún se podía hacer algo nuevo.
— Preston Tucker, declaración en el juicio del 22 de octubre de 1949
La anécdota

Cuando el FBI registró la fábrica de Tucker en Chicago en septiembre de 1949, encontraron a Preston Tucker rezando arrodillado delante del coche número 47. Le acompañaba su madre Lucille, católica devota de 78 años, que había viajado en autobús desde Capac, Michigan. El agente Reuben Gillette recogió la escena en su informe: 'No parecía un estafador. Parecía un hombre que había visto un fantasma'. Tucker fue absuelto de todos los cargos en enero de 1950, pero ya había perdido la empresa.

Precio en 19482450US$Salida de fábrica
En euros de hoy2.500.000Equivalente con IPC del INE
Valor de mercado hoy2.200.000Tucker 48 en estado correcto, mercado mundial 2024-25. Rango 1,5-3 M EUR, 47 unidades supervivientes.

Lo que costaba salir de fábrica en 1948 y lo que vale hoy una unidad restaurada.

Palmarés

El Tucker 48 fue, en pruebas privadas en el aeródromo de Indianapolis 1948, un 30% más rápido que cualquier sedán americano de la época en cuarto de milla. Las pruebas se filmaron, pero las copias originales desaparecieron del archivo de la SEC.

Presencia cultural

Tucker: The Man and His Dream (1988) de Francis Ford Coppola, con Jeff Bridges. La película se rodó usando 21 de los 47 Tucker que aún existían.

Ficha técnica completa
Años1948 — 1948
DiseñadorAlex Tremulis
CarroceríaSedán
País de fabricaciónEstados Unidos
MotorH6 bóxer trasero (Franklin O-335 modificado)
Cilindrada5475 cc
Potencia166 CV
CombustibleGasolina
TracciónTrasera
Vel. máxima195 km/h
Unidades51
FuentesCharles T. Pearson, The Indomitable Tin Goose (1960); Tucker Automobile Club of America
Curiosidad

El faro central, llamado 'Cyclops Eye', giraba con el volante para iluminar las curvas. Tucker fue obligado a ocultarlo en los 17 estados que prohibían los faros móviles por ley. Llevaba una tapa cromada que el propietario podía retirar legalmente solo al cruzar a un estado permisivo.

Fuentes

Charles T. Pearson, The Indomitable Tin Goose (1960); Tucker Automobile Club of America

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