El cabriolet más famoso de la historia del cine no lo eligió un director: lo eligió Peter Falk en un aparcamiento
Hollywood, primavera de 1968. Peter Falk —actor en ascenso— paseaba por el aparcamiento de los estudios Universal buscando un coche para su nuevo personaje. Vio un Peugeot 403 cabriolet color gris, capota de lona ennegrecida, polvoriento. Le dijo al director Richard Levinson: 'Ese cacharro lo conduce Columbo'. Durante treinta y cinco años el mismo coche apareció en setenta y cuatro episodios. Era la matrícula 044-APD. Hoy vive en el Petersen Museum de Los Ángeles.

Battista Pininfarina llevaba dos años trabajando con Peugeot cuando, en 1955, propuso a Jean-Pierre Peugeot extender el contrato del 403 berlina a una versión cabriolet. La berlina ya se vendía sola y la planta de Sochaux estaba al límite, pero Peugeot —siempre sensible a la idea de tener un objeto de deseo aspiracional en el catálogo— aceptó. El cabriolet 403 se presentó en el Salón de París de octubre de 1956. Cuatro plazas, capota de lona, parachoques cromados, el mismo cuatro cilindros XC7 de 1.468 cc y 65 caballos de la berlina.
Pininfarina firmó la carrocería desde Turín y la producción se hizo íntegramente en Sochaux. Los paneles laterales eran nuevos, el parabrisas más bajo, la luna trasera plegable de plástico. Suspensión idéntica a la berlina pero refuerzos en el bastidor para compensar la pérdida de rigidez por la ausencia de pilar B. Velocidad máxima 130 km/h, igual que la berlina, pero la sensación de conducción era completamente otra. El precio, también: un 38% más que la berlina, 9.585 nuevos francos en 1960.
La demanda nunca fue masiva. Entre 1956 y 1961 se fabricaron solo 2.043 cabriolets, frente al millón doscientos mil de berlinas. La línea se cerró en febrero de 1961 con el lanzamiento del 404 cabriolet, sucesor más potente y más caro. Si no hubiera sido por la televisión, el 403 cabriolet habría sido un coche menor más en la historia de Peugeot.
En la primavera de 1968, en el aparcamiento de los estudios Universal en California, Peter Falk paseaba buscando un coche para el personaje desaliñado que iba a estrenar en otoño. Vio un 403 cabriolet polvoriento aparcado al fondo. Era propiedad de un anticuario de Burbank que lo había metido en el estudio como atrezzo para otra serie. Falk le dijo al director Richard Levinson: ‘Ese cacharro lo conduce Columbo’. La producción compró el coche por 1.400 dólares. La matrícula californiana 044-APD apareció en setenta y cuatro episodios entre 1968 y 2003.
El cabriolet aguantó treinta y cinco años de rodajes. El guardabarros delantero derecho se cayó en directo durante el episodio ‘Murder Under Glass’ (1978) y Falk insistió en seguir grabando con la pieza en el asiento trasero. Permaneció ahí hasta el último capítulo, ‘Columbo Likes the Nightlife’ (2003). Tras la muerte de Falk en 2011, el coche se cedió al Petersen Automotive Museum de Los Ángeles, donde se expone hoy en la sala ‘Hollywood Cars’.
En el mercado, un 403 cabriolet en estado correcto se compra entre 60.000 y 90.000 euros. Las restauraciones de concurso suben a 130.000. Los ejemplares de primera serie (1956-1957), más raros y con detalles diferentes, superan 150.000 si están documentados. El coche es elegante en el sentido más sobrio del término: aristocrático sin ser exhibicionista. Es lo que Pininfarina llamaba ‘la línea peugeot’. Y lo que Columbo demostró que también podía ser, vista desde el otro lado del mundo, la línea del antihéroe.
El 403 cabriolet hacía elegante a la elegancia francesa y al mismo tiempo humilde a la elegancia francesa.— Roger Lacroix, La Vie de l'Auto (1991)
El cabriolet de la serie no era el que pasó las pruebas. Era el segundo: el primero —matrícula 048-EMA— se usó solo en el piloto de 1968 y se chocó contra un poste de Studio City. La producción compró el 044-APD por 1.400 dólares a un anticuario de Burbank. El guardabarros derecho se le cayó en directo durante el rodaje del episodio 'Murder Under Glass' (1978). Falk insistió en seguir grabando con él tirado en el asiento trasero. Permaneció ahí hasta el final de la serie en 2003.
Lo que costaba salir de fábrica en 1960 y lo que vale hoy una unidad restaurada.
Ficha técnica completa
El cabriolet costaba en 1956 un 38% más caro que la berlina equivalente: 9.585 NF frente a 6.940 NF. Peugeot fabricó solo 2.043 unidades en cinco años porque la demanda no daba para más. Hoy, esa rareza relativa es lo que sostiene el precio.
Archives Peugeot Sochaux; La Vie de l'Auto 1991; Petersen Museum LA
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