El año que un V6 turbo de dos litros ganó Le Mans contra los Porsche 936
El 11 de junio de 1978, a las 16:00 horas de Le Mans, un Alpine francés con un motor PRV turboalimentado cruzó la meta tras 24 horas. Pironi y Jaussaud le habían ganado a un Porsche 936 que llevaba el doble de cilindrada. Era la primera victoria francesa absoluta desde Matra en 1974. Y la última de Renault. Diez años después se retiraron de Le Mans para siempre.

Alpine fue una pequeña marca artesanal en Dieppe (Normandía) fundada en 1955 por Jean Rédélé, concesionario Renault enamorado de los rallies. En 1973 Renault compró el 100 % de las acciones y la utilizó como brazo deportivo. La A442 nació en 1976 con un objetivo claro: ganar Le Mans antes del fin de la década. La rivalidad con Porsche había convertido la carrera en una batalla geopolítica. Renault, empresa nacionalizada francesa, jugaba con la bandera. Porsche, empresa privada alemana, jugaba con el orgullo.
El A442 original tenía carrocería abierta. Después de un abandono en Le Mans 1976 por sobrecalentamiento del motor, Cortanze rediseñó el coche con techo cerrado. El A442B —“B” por la cabina cerrada— se presentó en pruebas de Paul Ricard en abril de 1978. El aire del compartimento motor se sacaba por dos chimeneas verticales detrás de los pilotos: efecto extractor pasivo. Pesaba 760 kilos en seco. Velocidad punta en la recta de Mulsanne: 360 km/h.
Renault llevó a Le Mans cuatro coches: dos A442B y dos A443, con motor de 2,1 litros. Los A443 abandonaron. Los A442B aguantaron. Pironi y Jaussaud llevaban el #2 azul-blanco-amarillo de Renault Elf. El otro A442B, llevado por Patrick Depailler y Jean Ragnotti, también acabó —cuarto—. El comunicado de prensa francés del lunes lo escribió personalmente el ministro de Industria, André Giraud: “Francia gana Le Mans con tecnología francesa”.
El motor del coche ganador se desmontó en Renault Sport el lunes mismo. Tenía marcas de detonación en el segundo cilindro y la culata estaba alabeada 0,4 mm. Bernard Dudot lo guardó en su despacho durante diez años como pisapapeles. Hoy el bloque está expuesto en el museo Renault Histoire et Collection, en Boulogne-Billancourt. La carrocería del coche ganador, sin motor, vive en el museo de Dieppe. El motor y el coche no han vuelto a encontrarse.
Cruzó la línea con un motor que estaba pidiendo morir.— Hugues de Chaunac, citado en La Mémoire de Le Mans (ACO, 2003)
A las 7 de la mañana del domingo Jean-Pierre Jaussaud estaba pilotando con dos vueltas de ventaja sobre el 936 cuando una bujía del segundo cilindro empezó a fallar. André de Cortanze, jefe del equipo, le ordenó por radio levantar el pie. Jaussaud aguantó cuatro horas con el motor a media presión de turbo. El Porsche acortó la distancia a 32 segundos en la última hora. Faltando seis vueltas, el 936 también perdió un cilindro. Pironi terminó la última hora rezando en voz alta —después lo contaría su mecánico, Hugues de Chaunac— y cruzando la meta con una sonrisa muerta.
Lo que costaba salir de fábrica en 1978 y lo que vale hoy una unidad restaurada.
24 Horas de Le Mans 1978 (Pironi-Jaussaud, vuelta 369). 24 Horas de Le Mans 1977: pole position y abandono por motor. Mundial Sport Prototipos 1978: subcampeonato.
Ficha técnica completa
El V6 turbo del A442B era el mismo bloque PRV (Peugeot-Renault-Volvo) que usaban el Volvo 264 y el Peugeot 504 V6. Renault Sport, dirigido entonces por Bernard Dudot, lo rebajó a dos litros, lo sobrealimentó con un turbo Garrett T05 y le añadió inyección Kugelfischer. El bloque original era de hierro fundido —ningún ingeniero quería tocarlo— pero Dudot lo aligeró taladrándolo desde el interior. El motor que ganó Le Mans pesaba 18 kg menos que el motor de serie. La técnica era la misma que se usaba en aviación durante la guerra: aligerar quitando metal de donde no se ve.
Quentin Spurring, Le Mans 1970-79 (Evro, 2010); archivo ACO; revista Sport Auto julio 1978
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