Un francés septuagenario diseñó el coche más feo y querido de la España de Franco
Gabriel Voisin era un constructor de aviones y coches de lujo de los años veinte, arruinado dos veces. En 1950, con setenta años, vendió a un industrial barcelonés la licencia de un microcoche minimalista que llevaba veinte años intentando colocar. España lo bautizó Biscúter. Se vendieron doce mil.

Gabriel Voisin tenía setenta años en 1950 y dos quiebras a la espalda. Había construido los aviones con los que Roland Garros cruzó el Mediterráneo, los coches de lujo Avions Voisin que rivalizaron con Hispano-Suiza, y un par de pisos minimalistas que se anticiparon al Bauhaus. Le quedaba en el cajón un proyecto que ningún francés quería: un microcoche de aluminio, sin marcha atrás, sin techo, sin nada que no fuera estrictamente necesario para mover dos personas a 60 kilómetros por hora. Voisin lo llamaba “le biscooter”: coche-scooter.
España, en 1950, era un mercado vacío. SEAT no existía. El Eucort era un fósil. El que quería un coche tenía que comprar un Hispano-Suiza usado de antes de la guerra o esperar diez años. El industrial barcelonés José Bargas y el ingeniero Damián Casanova viajaron a Lyon, vieron el prototipo de Voisin y compraron la licencia por el equivalente a 200.000 pesetas y un compromiso de royalties que Voisin nunca llegó a cobrar entero. Fundaron Autonacional S.A. en Sant Adrià del Besòs. El coche se llamaría Biscúter.
El motor lo fabricaba Hispano-Villiers en Madrid: un monocilíndrico Villiers británico de 197 centímetros cúbicos, nueve caballos. La carrocería era una bañera de chapa de aluminio. Tres marchas adelante, ninguna atrás. Dos plazas estrechas. Volante de motocicleta. Faro único. Limpiaparabrisas movido a mano por el copiloto. 240 kilos en orden de marcha. Costaba 24.000 pesetas en 1955. La cuarta parte de un SEAT 1400.
Se vendieron doce mil unidades entre 1953 y 1960. La cifra exacta nunca se publicó, pero el censo de matriculaciones de la Dirección General de Tráfico de la época da unas 12.300 Biscúter activos en 1962. Los compraban médicos rurales, viajantes de comercio, curas de pueblo y, sobre todo, mujeres barcelonesas casadas que querían ir a la compra sin pedir el coche al marido. En las imágenes de la época aparecen en los aparcamientos del Hipercor y a la salida del Liceu. Como segundo coche del segundo coche.
SEAT 600. El 600 salió en mayo de 1957. Costaba 65.000 pesetas pero tenía techo, marcha atrás y cuatro plazas reales. Autonacional aguantó tres años más vendiendo a clientes que no podían pagar el 600. En 1960 cerró. Hoy quedan unos doscientos Biscúter activos en España. Una unidad restaurada del año 56 se vendió en 2024 en Auto Retro Barcelona por 14.500 euros. El comprador hizo cola tres horas para verla.
En el Salón de Barcelona de 1954, un comprador potencial preguntó si el coche tenía marcha atrás. Damián Casanova, el director comercial, contestó: "No, pero pesa 240 kilos. Se da la vuelta con la mano."
Lo que costaba salir de fábrica en 1955 y lo que vale hoy una unidad restaurada.
No tuvo palmarés. Carrera única conocida: subida al Tibidabo 1956, categoría microcoches, sin clasificación.
Ficha técnica completa
Biscúter no tenía marcha atrás de fábrica. Tampoco arranque eléctrico (manivela) ni climatización (capota de lona). Tenía un único limpiaparabrisas manual movido por el copiloto. Un comerciante de tejidos en Barcelona usó uno durante diecisiete años. Su mujer no lo conoció hasta que se compró un SEAT 600.
Wikipedia ES; Sáenz de Miera; Hemeroteca La Vanguardia; Voisin archivo Lyon
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