El camioncito que ENMASA fabricó en Madrid era casi un Ford prebélico
Ebro C-550 / Pegaso Z-201. La camioneta ligera del INI que durante quince años movió hortalizas, materiales de obra, y mudanzas baratas por toda España. Eduardo Barreiros, futuro emperador del camión, empezó modificando estos motores en Orense.

Ebro y Pegaso eran, en la España del INI de los años cincuenta, dos caras del mismo negocio: ENASA fabricaba camiones pesados Pegaso para flotas estatales; Motor Ibérica —filial de Ford abandonada en 1954 y nacionalizada— fabricaba la gama ligera con la marca Ebro. El primer modelo nacido del cruce fue el C-550, una camioneta de plataforma de 1.300 kilos en vacío y 550 kilos de carga útil —de ahí el nombre—. Empezó a salir de la planta de Barajas, Madrid, en 1953. Era el coche industrial más barato fabricado en España.
El motor era una copia del Ford E83W británico prebélico, un cuatro cilindros gasolina de 1,7 litros y 46 caballos. Aquel motor era ya obsoleto en 1953. Lo que hizo el C-550 fue democratizarlo: a 65.000 pesetas en 1955 —la cuarta parte de un Pegaso Z-403 ligero—, lo podía comprar un campesino con créditos blandos del Banco de Crédito Industrial. El INI subvencionó esos créditos al 4% pagaderos a diez años. Doce mil C-550 entraron en la economía agraria española entre 1955 y 1963 por esta vía. Hortalizas a los mercados, vino al embotellador, ladrillos a la obra. Una columna vertebral discreta.
Lo que casi nadie recuerda es el papel de Eduardo Barreiros en este coche. Barreiros, futuro fundador de la marca de camiones que lleva su apellido, empezó como mecánico en su taller de Orense modificando motores Ebro C-550 para campesinos gallegos que necesitaban más potencia para subir las cuestas de la sierra. Subía la compresión, cambiaba la culata, aumentaba la admisión. Conseguía 65 caballos donde antes había 46. La técnica, depurada durante diez años en miles de C-550 modificados, fue su escuela. En 1959 fabricó su primer camión Barreiros. En 1969 vendió la empresa a Chrysler.
Se fabricaron unas 35.000 unidades del C-550 y sus variantes —C-700, plataforma corta, plataforma larga, furgón cerrado— entre 1953 y 1968. Un volumen enorme para España. La mitad fueron usadas hasta la chatarra. La otra mitad, hasta el desguace de los años ochenta cuando entró en vigor la primera normativa de emisiones que las dejó fuera de juego.
Hoy quedan pocas unidades del C-550 originales. Las que sobreviven se restauran como herramienta de campo: bodegas, fincas de turismo rural, viñedos en la Ribera del Duero las usan para pasear a los visitantes. Una unidad restaurada se vende entre 10 y 14.000 euros. Un Ebro vintage en la finca cuesta más que el viaje del cliente. Eso, en el rural español de los cincuenta, habría sido un chiste.
El C-550 fue el primer vehículo industrial que el régimen subvencionó como herramienta de trabajo agrícola. En 1958, un labrador toledano podía comprar uno con un crédito ICO al 4% pagadero en diez años. Más de doce mil C-550 se vendieron así.
Lo que costaba salir de fábrica en 1955 y lo que vale hoy una unidad restaurada.
No competía. Era una herramienta de trabajo.
Ficha técnica completa
El motor del C-550 era una copia del Ford E83W británico prebélico, ya obsoleto en 1953. Cuando Eduardo Barreiros empezó a modificarlos en su taller de Orense en los años cincuenta, conseguía subir la potencia de 46 a 65 caballos. La técnica fue su escuela para los futuros camiones Barreiros.
Sáenz de Miera; Archivo ENASA; Wikipedia ES
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