Linares fabricó Land Rovers durante treinta años y los exportó hasta Sudáfrica
Metalúrgicas de Santa Ana se llamaba la fábrica que en 1956 firmó la licencia con Rover de Solihull. En Linares, provincia de Jaén, salieron 120.000 Land Rover 88 entre 1958 y 1990. Después la marca se hizo española de verdad. Y se hundió.

Linares, provincia de Jaén, 1956. La empresa Metalúrgica de Santa Ana —Santana, abreviado— vivía hasta ese momento de fabricar maquinaria agrícola. Su director, Carlos Aranguren, viajó a Solihull, en las Midlands inglesas, con el respaldo del Instituto Nacional de Industria. Rover buscaba un socio para fabricar Land Rover bajo licencia en países con aranceles altos. España era perfecta. El acuerdo se firmó en marzo de 1956. La primera unidad salió de Linares el 9 de junio de 1958.
El Santana 88 era idéntico al Land Rover Series II británico hasta el último remache. Bastidor de acero, carrocería de aluminio Birmabright —el aluminio inglés también se importaba—, motor 2.286 cc cuatro cilindros, tracción a las cuatro ruedas con reductora. Lo único distinto era el ensamblaje: hecho en Linares por trabajadores de la sierra de Jaén que cobraban una tercera parte del salario británico equivalente. El precio en pesetas en 1965: 175.000. Un SEAT 1500 valía 145.000. El Land Rover Santana costaba un 20% más que el coche de prestigio del INI. Y se vendía con lista de espera.
A partir de los años setenta, Santana empezó a divergir de la matriz británica. Diseñó sus propios motores diésel —el 2.1 SR-2.1, el 3.5 V8 PS-9—, sus propias carrocerías —el Santana 1300, el Santana 2500—, sus propias variantes militares. El “Especial Militar 88” fue la versión emblemática de los años setenta-ochenta: tomas elevadas para vadeo de un metro de agua, depósito ampliado, bloqueo de diferencial trasero, asientos plegables, soporte para MG-42 en el techo. Lo compraron el Ejército español, la Guardia Civil, la Gendarmerie marroquí, el Ejército portugués, el chileno y el de Costa de Marfil.
Se fabricaron unas 120.000 unidades del Land Rover Santana 88 en sus distintas series entre 1958 y 1990. Una cantidad enorme para el mercado español de la época. La planta de Linares llegó a emplear 6.000 personas. Cuando British Leyland —matriz entonces de Rover— renegoció el contrato en 1983 imponiendo nuevas condiciones, Santana se independizó como marca nacional. El divorcio fue tan ácido que durante años los Santana se vendieron con el nombre Anibal o Aníbal Patriot, sin la “Land Rover” delante.
Hoy Santana Motor ya no existe como fabricante de automóviles —cerró en 2011 tras varios intentos fallidos de reflotamiento—. Pero los 88 Especial Militar de los años setenta y ochenta tienen un mercado clásico vivísimo. Una unidad militar restaurada se vende entre 25.000 y 35.000 euros. El motor SR-2.1 diésel, en estado original, sigue arrancando con manivela cuando hace frío. Linares lo recuerda. El resto de España, no del todo.
La línea de montaje de Santana en Linares fabricaba motores diésel mejores que los originales británicos. En los años setenta, Rover de Solihull empezó a comprar motores Santana para meterlos en sus propios Land Rover ingleses. Los ingleses no lo confesaban en folletos.
Lo que costaba salir de fábrica en 1965 y lo que vale hoy una unidad restaurada.
París-Dakar 1985 con tripulación española terminó en posición 38.
Ficha técnica completa
El "Especial" llevaba bloqueo de diferencial trasero, depósito ampliado, tomas de aire elevadas para vadeo, asientos militares y un dispositivo para acoplar ametralladora MG-42 en el techo. La Guardia Civil compró 4.200 unidades entre 1968 y 1985.
Sáenz de Miera; Archivo Santana Motor; Wikipedia ES; Revista 4x4 1989
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