La berlinetta que ganaba rallies con tracción delantera cuando todos pensaban que era imposible
En diciembre de 1972, Sandro Munari ganó el Rally de Montecarlo con una Lancia Fulvia Coupé HF 1.6. Era el cuarto triunfo absoluto de un Lancia en Montecarlo en cinco años. El coche llevaba un motor V4 estrecho, tracción delantera y 135 caballos en condiciones de nieve. Le ganó la prueba a Porsches, Renaults Alpine y Datsuns con el doble de potencia.

Antonio Fessia tenía 65 años cuando, en 1960, diseñó el motor V4 que llevaría una década después la Fulvia Coupé. Fessia llegaba a Lancia desde Cemsa-Caproni, donde había desarrollado el motor boxer del Flavia, y arrastraba una obsesión: hacer motores estrechos, físicamente estrechos, para liberar espacio en el habitáculo. El V4 de la Fulvia abría sus cilindros apenas 13 grados —una arquitectura prácticamente única en la historia del automóvil—. El bloque medía 27 centímetros de ancho. Cabía en transversal en un coche de menos de cuatro metros. Aquel motor era, en su singularidad técnica, lo que iba a permitir que la Fulvia Coupé tuviera tracción delantera y, paradójicamente, ganara rallies internacionales.
La Fulvia Coupé se presentó en el Salón de Ginebra en marzo de 1965, diseñada por Piero Castagnero en el bureau interno de Borgo San Paolo. Castagnero había trabajado para Pininfarina antes de fichar por Lancia en 1961 y había dibujado la Flavia Sport Zagato. Para la Fulvia eligió una carrocería de tres cuerpos con ventanillas laterales muy verticales, frontal corto, parabrisas inclinado, una proporción que recordaba más a una berlina pequeña que a un coupé deportivo. La sobriedad estética disimulaba el carácter mecánico. El motor V4 atornillado por delante del eje delantero, la suspensión independiente, los frenos de disco en las cuatro ruedas y un peso por debajo de 950 kilos hacían del coche un instrumento de competición disfrazado de salón.
Cesare Fiorio dirigía la Squadra Corse HF (siglas de High Fidelity, marca de propietarios fundada por aficionados al Lancia que la marca había integrado en su estructura oficial en 1963). En 1966 Fiorio recibió de Antonio Fessia el primer prototipo de competición: la Fulvia Coupé HF, con motor 1.3 elevado a 115 caballos. Hacía falta un piloto. Sandro Munari, veneciano de Cavarzere, llevaba dos años corriendo con Lancia Flavia y había llamado la atención de Fiorio por una cualidad rara: conducía el coche al límite sin romperlo. Munari ganó el Rally de los Tres Ciudades en abril de 1967 con la Fulvia HF. En el podio, Fiorio le dijo en italiano: “Hai dimostrato che si poteva.” Has demostrado que se podía. Aquella frase resumía cinco años de discusión interna en Lancia sobre si la tracción delantera podía competir en rallies internacionales. Munari acababa de zanjarla.
El triunfo definitivo llegó en enero de 1972. El Rally de Montecarlo de aquel año, con nieve dura en los tramos de los Alpes marítimos, parecía territorio de coches potentes con tracción trasera. Porsche 911, Renault Alpine A110, Datsun 240Z y Ford Escort RS1600 partían favoritos. Munari salió con la Fulvia Coupé HF 1600 ‘Fanalone’ —apodada así por sus cuatro faros redondos, dos de ellos enormes, los fanaloni— y dominó la prueba desde el segundo tramo. Ganó por más de cinco minutos a la siguiente Alpine. En el parque cerrado, mientras los mecánicos del equipo HF abrían el capó, Munari dijo en italiano a los periodistas reunidos: “Va come uno scoiattolo su un albero.” Sube como una ardilla en un árbol. La frase quedó como el resumen técnico de lo que un coche con motor V4 estrecho y tracción delantera podía hacer en una montaña helada. Cuatro meses después, Lancia ganó el Campeonato Internacional de Marcas en el RAC Rally, último de la temporada, frente al equipo oficial de Alpine-Renault.
La Fulvia Coupé siguió fabricándose hasta 1976. Se vendieron 134.035 unidades de la versión Coupé entre todas sus variantes —1.2, 1.3, 1.6 HF, Sport Zagato—. El programa deportivo se interrumpió en 1973, cuando Fiat —dueña de Lancia desde 1969— autorizó el desarrollo del Stratos: motor central, V6 Ferrari, tracción trasera. El Stratos ganaría tres mundiales seguidos. Pero la Fulvia, según el propio Cesare Fiorio en un libro publicado décadas después, había sido el coche que había convencido al consejo de Fiat de que Lancia merecía un programa de competición de primera división. Sin Munari sobre la nieve de Montecarlo, no habría habido Stratos. Sin Fessia y su V4 de trece grados, no habría habido Munari sobre la nieve. La berlinetta que ganaba en zapatillas es, en realidad, la berlinetta sin la cual nada de lo que vendría después habría existido.
Va come uno scoiattolo su un albero. (Sube como una ardilla en un árbol.)— Sandro Munari, declaración en el parque cerrado del Rally de Montecarlo, enero de 1972
Cesare Fiorio dirigía el equipo Lancia HF Squadra Corse desde 1965 y era hijo de Sandro Fiorio, director de prensa de la marca durante los años cincuenta. Cesare tenía la teoría —impopular en la época— de que la tracción delantera podía ganar rallies si el coche pesaba poco y el motor estaba colocado lejos del eje delantero. La fábrica le había dado la Fulvia Coupé como base. Le faltaba un piloto. Lo encontró en Sandro Munari, un veneciano de 26 años que había debutado con un Lancia Flavia en 1965 y que tenía fama de conducir el coche limpiamente, sin sobresaltos, sin dañar la mecánica. Munari ganó el Rally de los Tres Ciudades en abril de 1967 con la Fulvia. En el podio, Cesare Fiorio le dijo en la celebración: 'Hai dimostrato che si poteva.' Has demostrado que se podía. La frase se quedó en la cultura interna del equipo HF y se aplicaría después al Stratos.
Lo que costaba salir de fábrica en 1965 y lo que vale hoy una unidad restaurada.
Rally de Montecarlo 1972 (Sandro Munari/Mario Mannucci), absoluto. Campeonato Internacional de Marcas 1972, ganado en la última prueba (RAC Rally) frente al equipo Alpine-Renault. Tour de Córcega 1968 (Munari). Acrópolis 1972 (Harry Källström). Rally San Remo 1972 (Munari). Más de cien victorias internacionales contabilizadas entre 1966 y 1973.
Ficha técnica completa
El V4 de la Fulvia tenía un ángulo de apertura entre cilindros de 13 grados, casi imperceptible. Era una herencia del diseño de Antonio Fessia para la Lancia Flavia, donde el motor era un boxer. Fessia adaptó la arquitectura a una cilindrada menor reduciendo el ángulo. El resultado era un V4 que medía apenas 27 centímetros de ancho, lo que permitía colocarlo en transversal en el frontal del coche sin sobresalir. Esa estrechez, que parecía un detalle técnico, era lo que dejaba sitio para una caja de cambios de cinco marchas y para el embrague hidráulico en un coche que medía 3,98 metros.
Archivio Storico Lancia, Torino; Cesare Fiorio, entrevista en Autosprint 1973; Sandro Munari, Memorie di un pilota; Quattroruote enero 1972; FIA Yearbook 1972
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