La furgoneta blanca con la que Brock Yates inventó el Cannonball Run
Manhattan, 23 de abril de 1971. Brock Yates, su mujer Pam, su hijo Brock Jr. de catorce años y dos amigos salieron del Red Ball Garage de la calle 31 Este en una furgoneta Dodge Custom Sportsman blanca con depósito de 102 litros y nevera atornillada al suelo. 40 horas y 51 minutos después, Yates llamó por teléfono a Pam desde la terraza del Portofino Inn de Redondo Beach: nacía el Cannonball Baker Sea-To-Shining-Sea Memorial Trophy Dash.

El Dodge Custom Sportsman de 1971 con el que Brock Yates inventó el Cannonball Run no era un coche deportivo, ni un coche americano clásico, ni un coche pensado para correr. Era una furgoneta familiar de techo alto, plataforma B-Van Chrysler con motor Slant Six de catálogo cambiado a opción V8 318 cuando se compró, ocho plazas en tres filas de banquetas planas, ventanas correderas en los laterales, y un depósito de combustible de 102 litros bajo el suelo de carga. Yates la eligió en febrero de 1971 después de descartar tres alternativas: un Chevrolet Caprice estate por consumo, un Ford Country Squire por habitabilidad, y un Pontiac LeMans coupé por no poder dormir dentro.
La razón decisiva fue ergonómica. Yates calculaba que el rally Manhattan-Redondo Beach requeriría entre 40 y 50 horas de marcha continua para sus participantes inscritos. En la furgoneta podían viajar cinco adultos —él, Pam Yates, Brock Jr., el coleccionista de coches Steve Smith y el periodista Jim Williams— turnándose a la conducción cada cuatro horas y durmiendo los demás en banqueta trasera reclinada o en colchón hinchable sobre el suelo de carga. La nevera Coleman atornillada al suelo guardaba bocadillos de pavo preparados por Pam el día anterior, refrescos, hielo y dos termos de café. Una radio de banda ciudadana Cobra 21 montada en el salpicadero permitía contacto con camioneros de las interestatales —canal 19, lengua de la carretera americana— para avisos sobre patrullas estatales.
La preparación mecánica del Sportsman fue prácticamente nula. Yates ordenó cambiar el aceite del motor y de la caja Torqueflite, montar neumáticos nuevos Firestone Town and Country de banda blanca, comprobar la presión del circuito de refrigeración —el V8 318 tenía tendencia a sobrecalentar a régimen sostenido con aire acondicionado activo—, y poco más. No se tocó el motor. No se desactivó el regulador de inyección. No se montaron depósitos auxiliares. Ningún esfuerzo de modificación. Yates quería demostrar que cualquier americano con una furgoneta familiar podía cruzar el país a velocidad de marcha continua sostenida sin necesidad de coches especiales.
Salió del Red Ball Garage de la calle 31 Este el viernes 23 de abril de 1971 a las 23:30 con tráfico ligero en Lincoln Tunnel. Yates condujo el primer tramo hasta Harrisburg, Pensilvania. Steve Smith le relevó hasta Indianápolis. Brock Jr. —el más joven, sin licencia federal pero con permiso de conducción del estado de Nueva York— condujo dos turnos cortos en autopistas de Misuri durante el día siguiente bajo supervisión de su padre. Pam Yates condujo los tramos diurnos del desierto de Mojave. Cruzaron Estados Unidos en cuatro días naturales sin incidentes mecánicos serios salvo un calentamiento del radiador en Albuquerque que se resolvió con quince minutos parados con el capó abierto.
Llegaron al Portofino Inn de Redondo Beach el domingo 25 de abril a las 16:21 hora del Pacífico. Yates anotó tiempo final: 40 horas y 51 minutos. Media: 116 km/h sobre 4.728 km. Velocidad punta del recorrido: 92 mph —148 km/h— sostenidos durante diecisiete minutos en el panhandle de Texas. Yates no esperaba comité de bienvenida porque no había anunciado fecha exacta de llegada. Llamó por teléfono a Pam desde la terraza del hotel, entró al bar, pidió un bourbon doble con hielo y empezó a escribir en una libreta amarilla la crónica que se publicaría en Car and Driver en junio de 1971.
El Sportsman volvió a Mahopac con la pintura del lateral derecho ya descascarillada por los insectos del Mojave. Yates lo usó como furgoneta familiar otros once años, hasta 1982, acumulando un total de 287.000 millas. Después lo aparcó en el cobertizo trasero de su finca de Wyoming County, donde sigue hoy. La hija Pamela Yates-Walker, heredera del archivo de Brock tras la muerte del editor en octubre de 2016, se ha negado sistemáticamente a venderlo, prestarlo a museos o restaurarlo. Su argumento, citado por Hagerty Magazine en 2021, es exacto: “Mi padre creía que el rally pertenecía al coche y el coche al rally. Restaurarlo sería falsificar la única prueba documental que queda de aquel viaje”. El Sportsman conserva matrícula original de Nueva York —RP-7152— y la pintura a mano de Whitey Robinson, oxidada pero legible. Es la pieza más significativa del archivo Cannonball en propiedad privada. Su valor de mercado, si saliese a subasta, sería imposible de calcular: no existen comparables.
40 horas 51 minutos el primer Cannonball Run de la historia en una furgoneta de 4.180 dólares.— Brock Yates, Car and Driver, junio 1971
El Sportsman lo había comprado Yates en febrero de 1971 a Wagonmaster Chrysler-Plymouth-Dodge en Mahopac, Nueva York, por 4.180 dólares. Lo eligió por dos razones prácticas: capacidad para cargar cinco adultos cómodos en viaje largo —tres en banqueta trasera, dos en asientos delanteros que se reclinaban casi en horizontal para dormir— y depósito de 102 litros de serie. La pintura "Cannonball Baker Sea-To-Shining-Sea Memorial Trophy Dash" la aplicó a mano en el lateral derecho un pintor de rótulos publicitarios de Tarrytown, Albert Whitey Robinson, por 75 dólares en una mañana. La furgoneta sigue en propiedad de la familia Yates desde la muerte de Brock en octubre de 2016. La hija Pamela Yates-Walker la conserva en un cobertizo en Wyoming County, Nueva York, sin restaurar, con la pintura original oxidada y el cuentakilómetros marcando 287.000 millas.
Lo que costaba salir de fábrica en 1971 y lo que vale hoy una unidad restaurada.
Ficha técnica completa
Car and Driver junio 1971; biografía Brock Yates A Life in the Fast Lane (2018); archivo familiar Yates
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