La diosa: el coche más radical jamás presentado en un Salón
El 5 de octubre de 1955, Citroën levantó un velo en el Salón de París y mostró el DS. En 45 minutos, 743 personas habían depositado su señal de compra. En el día, 12.000. En el Salón completo, 80.000. Ningún coche en la historia ha producido un shock comercial comparable.

El 5 de octubre de 1955, Pierre Bercot, presidente de Citroën, levantó un velo en el stand de la marca en el Salón del Automóvil de París. Lo que apareció debajo no se parecía a ningún coche que el mundo hubiera visto. Tenía la nariz hacia el suelo, la trasera levantada, no había rejilla, los faros pivotaban con el volante. Y se elevaba y se bajaba solo, por sistema hidráulico, según el terreno. Lo llamaban DS — homófono en francés de “déesse”, “diosa”.
En 45 minutos de exhibición, 743 personas habían dejado señal de compra. Al final del día, 12.000. Al final del Salón (16 días), 80.000. Era el récord comercial absoluto de cualquier modelo de automóvil hasta esa fecha. Citroën tardaría tres años en cumplir todos los pedidos del primer día.
Lo que el DS traía no era estética: era una arquitectura técnica nueva. Suspensión hidroneumática (no muelles: un líquido a presión que se ajustaba constantemente), frenos de disco delanteros (el primer coche europeo de producción con ellos), dirección asistida, embrague hidráulico, cambio semiautomático. André Lefèbvre y Paul Magès habían trabajado 18 años en secreto, durante los cuales Citroën quebró, fue rescatada por Michelin y reorientada. El DS era la apuesta total: si fracasaba, Citroën desaparecía.
Salieron 1.455.746 unidades entre 1955 y 1975. El DS fue coche oficial del presidente de Francia, el coche que salvó a De Gaulle del atentado del Petit-Clamart, el coche que Roland Barthes describió en “Mythologies” como “objeto descendido del cielo”. Hoy, restaurado, un DS supera los 60.000 euros en subasta. Y todavía es, para mucha gente, el coche más radical jamás concebido para el conductor común. Que se llame “diosa” no es marketing: es descripción técnica.
Es como si los marcianos nos hubieran dejado un coche.— Roland Barthes, "Mythologies", 1957
Charles de Gaulle se salvó del atentado del Petit-Clamart (22 de agosto de 1962) gracias a su DS. Once balas alcanzaron el coche; dos neumáticos reventaron. La suspensión hidroneumática mantuvo el coche estable a 100 km/h con dos ruedas desinfladas. El chófer pudo escapar. De Gaulle declaró: "El DS me salvó la vida". A partir de aquel día, la presidencia francesa conduce DS.
Lo que costaba salir de fábrica en 1955 y lo que vale hoy una unidad restaurada.
Producción total: 1.455.746 unidades en 20 años. Coche oficial del presidente de la República Francesa entre 1962 y 1972. Ganador del Rally de Marruecos (1968), Mónaco (1959, 1966). En 1999 una encuesta internacional de Classic & Sports Car lo eligió "Coche más bello del siglo XX".
Ficha técnica completa
El DS tenía un único pedal de freno. Era un botón de hongo en el suelo: si lo pisabas suave, el coche frenaba suave; fuerte, fuerte. No había proporcionalidad gradual como en los pedales convencionales. Tardabas dos semanas en acostumbrarte. La gente o lo amaba o lo odiaba. Curiosamente, los pacientes con problemas de movilidad lo preferían a cualquier otro coche: el sistema hidráulico hacía todo el esfuerzo por ti.
Wikipedia ES (Citroën DS); Roland Barthes, "Mythologies" (Seuil, 1957); Classic & Sports Car (encuesta "Coches del siglo XX", 1999); Archivo Citroën Heritage; Atentado del Petit-Clamart (Le Monde, hemeroteca 1962)
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