El primer Trabant. Carrocería de algodón soviético y resina fenólica, motor de scooter. Una RDA en cuatro ruedas
Zwickau, 7 de noviembre de 1957 —aniversario de la Revolución de Octubre, no por casualidad—. La fábrica VEB Sachsenring presenta el P50, primer modelo de una marca nueva llamada Trabant —Satélite, en alemán, en honor del Sputnik—. Carrocería Duroplast, motor 500 cc dos tiempos, tracción delantera. La RDA tendría coche propio. Ocho años de espera media para comprarlo.

La República Democrática Alemana se constituyó en octubre de 1949. En 1953, la planta de Zwickau —antigua Audi Horch, expropiada en 1945 y nacionalizada como VEB Sachsenring— recibió del Comité Central del SED el encargo de desarrollar un coche popular para uso interno. Las condiciones eran rígidas: no se podía importar acero más allá de cuotas mínimas, no había dólares para comprar caucho occidental, no había industria del aluminio para carrocerías. Werner Reiche, ingeniero jefe, propuso una solución radical: hacer la carrocería de un material compuesto a base de resina fenólica y carga textil.
El material se llamó Duroplast. Era una mezcla de resina fenólica termoendurecible con fibra de algodón soviético importado dentro del Comecon. Los excedentes textiles de la URSS llegaban en vagones desde Tashkent. Bernhard Krause, especialista en plásticos de Sachsenring, desarrolló el proceso de prensado en moldes a alta temperatura. Cada panel de carrocería tardaba diez minutos en moldearse. Resultado: una piel resistente, ligera, barata, completamente impermeable al óxido —el Trabant nunca se ha oxidado—. Inconvenientes: ardía liberando gases tóxicos, no se podía reciclar y rayaba al contacto con cualquier superficie dura.
El P50 se presentó al público el 7 de noviembre de 1957 —aniversario de la Revolución de Octubre—. Llevaba un motor bicilíndrico dos tiempos de 499 cc colocado transversalmente delante, con tracción delantera (poco habitual entonces). Daba 18 caballos a 3.750 rpm. El consumo era de seis litros y medio a los cien, mezcla gasolina-aceite 1:33. Velocidad máxima 90 km/h. Caja de tres velocidades manual con preselector eléctrico de marcha atrás. Suspensión con barras transversales. Frenos de tambor en las cuatro ruedas. La berlina pesaba 615 kilos.
El nombre ‘Trabant’ significa ‘compañero’ o ‘satélite’ en alemán arcaico y se eligió en homenaje al Sputnik soviético, lanzado un mes antes de la presentación del coche. La intención política era explícita: el Trabant era el Sputnik en cuatro ruedas. El precio de venta era 7.450 marcos RDA. La nómina media del trabajador medio era 450 marcos al mes. Un Trabant equivalía a dieciocho meses de salario bruto, sin descontar nada.
La demanda fue inmediata y abrumadora. La fábrica producía entre 25.000 y 30.000 unidades anuales. Los pedidos superaban los 200.000 ya en 1959. La lista de espera se estabilizó en ocho años de media. Quienes encargaban en 1958 recibían en 1966. Quienes encargaban en 1966 recibían en 1974. El derecho de compra se convirtió en activo transmisible: se podía heredar, vender y permutar legalmente. En los anuncios clasificados de Berliner Zeitung aparecían intercambios de ‘derecho Trabant P50 por habitación grande en barrio céntrico’.
Se fabricaron 131.495 unidades del P50 entre 1957 y 1962. La sucesión llegó con el P60 (1962-1964) y el P601 (1964-1990), este último el mítico Trabant que conoció el mundo entero durante la caída del Muro en 1989. El P50 quedó como rareza incluso dentro de la RDA: las primeras unidades se reciclaban tradicionalmente como invernaderos en huertos familiares porque la carrocería Duroplast aguantaba a la intemperie. Hoy un P50 en estado correcto se compra entre 4.000 y 8.000 euros; las restauraciones concours alcanzan 12.000; las primeras series con documentación original y matrícula RDA rebasan 15.000. El August Horch Museum de Zwickau, instalado en la antigua planta Sachsenring, expone el chasis número uno del P50 de 1957.
El P50 no era un coche bueno. Era el coche que se podía hacer en una economía que no tenía acero, no tenía caucho y no tenía dólares para comprarlos.— Werner Reiche, ingeniero jefe Sachsenring, entrevista Der Spiegel (1991)
Un comprador de Berlín Este encargaba el P50 en 1958. Recibía la confirmación de compra en 1966. La entrega media era de ocho años. Quienes morían antes de recibirlo dejaban en herencia el derecho de compra: legalmente, era un activo transmisible inscrito en el registro de propiedad de la RDA. En los anuncios de los periódicos del Este aparecían a veces ofertas como 'permuto derecho de Trabant P50 por dos cuartos en Friedrichshain'. La transacción era válida.
Lo que costaba salir de fábrica en 1958 y lo que vale hoy una unidad restaurada.
Ficha técnica completa
La carrocería Duroplast era una mezcla de resina fenólica y fibra de algodón importada de la Unión Soviética. La RDA no tenía industria del plástico desarrollada en 1956 y no podía permitirse acero suficiente para sus berlinas populares. La solución la propuso el ingeniero Bernhard Krause: usar excedentes textiles soviéticos como carga del polímero. El Duroplast era resistente y barato pero ardía en caso de incendio liberando gases tóxicos. No se reciclaba.
August Horch Museum Zwickau; Der Spiegel 1991; Trabant Club Sachsen archive
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