El 2CV que llevaba dos motores y cruzaba el desierto sin atascarse
En 1958 Citroën presenta una versión del 2CV con dos motores: uno delante moviendo las ruedas delanteras y otro detrás, donde estaría el maletero, moviendo las traseras. Se llamó Sahara y se fabricó durante trece años en Francia. Sólo se hicieron 694.

Pierre Bercot dirigía Citroën en los años cincuenta con una idea fija: que la marca no podía permitirse parecer pequeña en África. El imperio francés se desmoronaba y las petroleras —Total, Elf-Erap— mandaban a sus prospectores cada vez más al sur. Iban en Land Rover. Bercot lo consideraba humillante. Cuando Total le pidió cotización para un 4x4 ligero, Bercot le dio la solución barata y la patentaron.
El Sahara llevaba dos boxer de 425 cc cada uno, sumando 850 cc y 25 caballos en total. Cada motor empujaba un eje. No había caja de transferencia. Se sincronizaban con la única pieza compartida: la varilla del acelerador, conectada a los dos carburadores a través de un cable doble. La caja de cambios era convencional para el motor delantero; la trasera, una caja secundaria con palanca propia. Si querías reducción extrema, las ponías ambas en primera.
El depósito principal estaba bajo el asiento del conductor. El secundario, en el frontal. Las dos ruedas de repuesto iban en el techo, no en el maletero, porque el maletero era ya el segundo motor. Los faros traseros estaban abultados sobre la chapa para no quemarse con el calor del bloque. Y la tapa del capó trasero tenía una rejilla de admisión que, vista de noche, parecía un radiador americano.
Se vendieron 694 unidades entre 1960 y 1971. La mayoría a empresas: Total, ENI, Repsol, ELF, Sonelgaz. En el desierto no se conservó casi ninguno —el plomo de la gasolina argelina se llevó las válvulas de admisión— pero los pocos que volvieron a Europa están todos vivos. En 2023 una unidad ex-Total restaurada se subastó en Artcurial por 91.000 euros. El comprador era holandés. Quería cruzar el Sáhara con ella el año del setenta aniversario.
Se podía circular con uno solo encendido si fallaba el otro. Una avería no te dejaba en el desierto.— John Reynolds, Original Citroën 2CV, Bay View Books 1997
La petrolera Total quería que sus técnicos llegaran a los pozos del Erg Oriental sin tener que comprar Land Rovers británicos en libras esterlinas. En 1958 le encargaron a Citroën un 4x4 ligero, capaz de cruzar dunas y volver con dos personas y agua. Citroën había estudiado un 2CV con tracción total y caja de transferencia. Demasiado caro. Un ingeniero al fondo del despacho —Jacques Duclos, según el libro de John Reynolds— propuso meter directamente un segundo motor en el maletero. Funcionó.
Lo que costaba salir de fábrica en 1960 y lo que vale hoy una unidad restaurada.
Patrouille des Sables 1959 (segundo absoluto). Recorrido Argel-Lagos en 1960 con tres unidades sin incidencias mecánicas en 7.300 kilómetros.
Ficha técnica completa
Los dos motores eran independientes: cada uno con su carburador, su filtro, su depósito (uno delantero, uno bajo el asiento del conductor) y su contacto. Se podían arrancar a la vez o por separado. Cuando se atascaba en arena blanda, el conductor encendía solo el trasero —empujaba mejor desde detrás— y la caja delantera giraba en vacío. Si el motor delantero se quemaba en el Sáhara, el técnico volvía a casa con la mitad de los caballos pero entero.
John Reynolds, Original Citroën 2CV (Bay View Books, 1997); archivo Citroën Conservatoire; Wikipedia FR; club 2CV Sahara
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