El coche que un ingeniero del ejército austriaco impuso a Audi por terquedad
En febrero de 1977, en un campo nevado de Suecia, un Volkswagen Iltis militar de tracción total subía pendientes que un turismo deportivo no podía afrontar. Jörg Bensinger, ingeniero de chasis de Audi, vio la escena y se pasó tres años convenciendo a su empresa de que un coupé civil con cuatro ruedas motrices podía existir. El Quattro le dio la razón.

Jörg Bensinger trabajaba en el departamento de chasis de Audi cuando le encargaron, en el invierno de 1977, supervisar pruebas de frío con prototipos en las afueras de Arjeplog, Suecia. Una mañana, los ingenieros descubrieron que el coche de apoyo —un Volkswagen Iltis militar, todoterreno espartano sin ningún refinamiento, con motor de cuatro cilindros y tracción a las cuatro ruedas— subía pendientes nevadas a las que ningún turismo deportivo podía aspirar. Bensinger volvió a Ingolstadt con una idea fija: meter esa transmisión en un coche civil. Tardó tres años en convencer a Ferdinand Piëch y se gastó dos plantillas de ingenieros en demostrar que era posible.
El resultado se presentó en el Salón de Ginebra de marzo de 1980. El Quattro llevaba el motor cinco cilindros en línea de 2.144 cc del Audi 200, equipado con un turbocompresor KKK y la inyección Bosch K-Jetronic. Daba 200 caballos. La tracción era permanente, con tres diferenciales —delantero, central y trasero— bloqueables por palanca desde el habitáculo. La carrocería era un coupé tres puertas firmado por Martin Smith, un diseñador británico que más tarde pasaría a Opel y a Ford. La línea era angulosa, contenida, casi industrial. No quería parecer un deportivo. Quería parecer una herramienta.
Hannu Mikkola hizo el primer test en serio en agosto de 1980. Bajó por el paso de San Gotardo a una velocidad que el coche de seguimiento, un Porsche 911 Turbo conducido por un piloto profesional, no consiguió mantener. Roland Gumpert, jefe de Audi Sport, supo entonces que tenían un arma para el rally. La FIA permitía la tracción total en el Mundial desde 1979, pero ningún fabricante se había animado. En 1981, en el Rally de Suecia, Mikkola ganó la primera prueba del Quattro. En 1982, Michèle Mouton se convirtió en la única mujer que ha ganado una prueba del Mundial de Rally, en San Remo, con un Quattro. Para 1984, la marca tenía dos títulos de constructores.
Lo que casi nadie cuenta es que el Quattro de calle nunca fue rentable. Audi vendió 11.452 unidades entre 1980 y 1991 a un precio que en Alemania equivalía al de tres Golf GTI. La producción no se cerró por mala venta: se cerró porque la línea de montaje requería ensamblaje manual y la dirección decidió, en 1990, modernizar la planta para los nuevos modelos S. El último Quattro salió de Ingolstadt en mayo de 1991. Llevaba pintura roja Tornado. Hoy vive en el museo Audi Tradition.
El sistema Quattro, en cambio, no se fue a ningún sitio. Audi lo lleva instalado en sus coches desde hace más de cuarenta años. Subaru llegó después. BMW también. Mercedes lo ofreció con 4Matic en 1987. Volkswagen lo bautizó 4Motion. La idea original era de un austriaco —Bensinger nació en Insbruck— que vio cómo un coche militar subía una loma nevada en Suecia. Por terquedad.
Cuando llegó el Quattro al rally, los demás coches se convirtieron en juguetes.— Hannu Mikkola, entrevista en Autosport, 1986
Walter Treser, jefe de pruebas de Audi y futuro preparador independiente, llevó un prototipo de Quattro al Turracher Höhe, el paso de montaña más empinado de Austria, con un 23% de inclinación. Iba a recoger a Ferdinand Piëch, entonces director técnico, en la cima. Cuando llegó, Piëch le pidió bajar y subir tres veces seguidas con el coche cargado al máximo y los neumáticos de verano. A la tercera, Piëch firmó el visto bueno para producción en una libreta que llevaba en el bolsillo interior. La libreta se conserva en el archivo Audi de Ingolstadt.
Lo que costaba salir de fábrica en 1980 y lo que vale hoy una unidad restaurada.
Mundial de Rally: 23 victorias absolutas entre 1981 y 1985. Títulos de pilotos en 1983 (Hannu Mikkola) y 1984 (Stig Blomqvist). Título de constructores en 1982 y 1984. Pikes Peak 1987: récord absoluto con Walter Röhrl, 10:47,85.
Ficha técnica completa
El diferencial central Torsen, que hizo viable el sistema Quattro en producción en masa, lo había diseñado un ingeniero estadounidense llamado Vernon Gleasman para uso en camiones de la guerra de Vietnam. Audi compró la licencia en 1985. Gleasman, que vivía retirado en Ohio, descubrió que su patente movía coches deportivos cuando un sobrino le enseñó un artículo en una revista. Cobró derechos hasta su muerte en 2002.
Audi Tradition; Reinhard Klein, Audi Quattro Story; Autosport 1986; Walter Röhrl, Auf den Punkt 2018
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