Marca · EE. UU.
Chevrolet
Indianápolis, Memorial Day de 1905. Louis Chevrolet, hijo de un relojero suizo afincado en Beaune, llegaba el primero a la meta de un circuito de tierra con casi cuarenta grados a la sombra. Aquel piloto bigotudo, que ya había batido el récord del kilómetro en Daytona, todavía no sospechaba que su apellido acabaría grabado en más capós que el de cualquier compatriota.
Seis años después, William C. Durant —fundador de General Motors, despedido de su propio holding por banqueros nerviosos— buscaba un nombre con prestigio deportivo para volver al ring. Le propuso a Chevrolet montar una marca juntos en una sede modesta de Detroit, en West Grand Boulevard, en noviembre de 1911. Louis duró tres años: prefería coches grandes, caros y rápidos; Durant quería un utilitario. El piloto vendió sus acciones y se fue a fabricar motores de avión durante la Primera Guerra Mundial. Acabó muriendo en la pobreza en 1941, sin haber tocado un dólar de las regalías.
Durant utilizó las acciones de Chevrolet para recuperar el control de General Motors en 1918 — una de las operaciones más sonadas de Wall Street en los años veinte. Desde entonces, Chevrolet ha sido la marca generalista del grupo: el coche del trabajador, el del granjero de Iowa, el del adolescente con primer empleo.
El Corvette EX-122 se presentó en el Motorama de Nueva York en enero de 1953 con carrocería de fibra de vidrio porque la chapa escaseaba por la guerra de Corea. Costaba 3.498 dólares — unos 39.000 euros actualizados. En sus tres primeras temporadas vendieron apenas seiscientos sesenta y cuatro unidades y GM estuvo a punto de cancelarlo; Zora Arkus-Duntov, un ingeniero ruso-belga obsesionado con Le Mans, salvó el modelo y se ganó el apodo de “padre del Corvette”. El Bel Air de 1957, el Camaro de 1967, el Impala de las patrullas de policía, el Nomad de Beach Boys — todo aquello salió del mismo caldero.
En junio de 2009 GM se acogió al Capítulo 11 y el contribuyente americano puso 49.500 millones de dólares para evitar que Chevrolet cerrase. Hoy se sigue ensamblando el Corvette en Bowling Green, Kentucky, y la marca vende más coches en China que en su propio país. El piloto suizo que ganó aquel Memorial Day se moriría de risa.
GM Heritage Center; Hagerty market analysis; Wikipedia consultada 2026-06
Última revisión editorial: 2026-06-02.