Cuarta

Marca · EE. UU.

Stutz

1911–1935 · Desaparecida · Norteamérica

Harry Clayton Stutz tenía cinco semanas para presentar un coche en la primera edición de las 500 Millas de Indianápolis, el 30 de mayo de 1911. Era un ingeniero alemán de Ohio, criado en una granja de Ansonia, que llevaba años fabricando ejes traseros para Marmon y otros pequeños constructores de Indianápolis. Diseñó el chasis, encajó un motor Wisconsin de cuatro cilindros de 6,4 litros y se presentó en la pista de ladrillo. Acabó en undécima posición sin asistencia técnica. El eslogan publicitario era inmediato: “El coche que se hizo a sí mismo en una semana”.

Con esa promoción nació Stutz Motor Car Company en julio de 1911 en una fábrica de North Capitol Avenue, en Indianápolis. El Stutz Bearcat de 1914 —dos plazas descubiertas, sin parabrisas verdadero, ni siquiera puertas— fue el primer deportivo americano popular. Motor cuatro cilindros de 6,4 litros, 60 caballos, capaz de superar los 110 km/h cuando ningún sedán pasaba de 80. Lo compraban estudiantes ricos de Yale y Princeton, hijos de banqueros del Upper East Side, pilotos amateurs de la Long Island Motor Parkway. El precio: 2.000 dólares de la época — el equivalente a 60.000 euros actuales y el doble que un Ford Modelo T del mismo año.

Cannon Ball Baker, el piloto-leyenda que cruzaba Estados Unidos contra el reloj, hizo en 1916 el trayecto Los Ángeles–Nueva York en un Bearcat: 11 días, 7 horas, 15 minutos. Récord absoluto de la época. El coche llegó a Times Square sin haber abierto el capó.

Harry Stutz vendió su parte en 1919 después de pelearse con un grupo de inversores de Allan A. Ryan, financiero de Wall Street que había forzado la entrada en bolsa de la marca. Stutz montó otra empresa enfrente —HCS Motor Cars— y murió en 1930 sin haber recuperado nunca el nivel original. La marca Stutz pasó por una bancarrota en 1922 y una recuperación con Frederick Moskovics, ingeniero austriaco que sacó el Stutz Vertical Eight de 1926, un ocho cilindros en línea con compresor que ganó las 24 Horas de Daytona y se clasificó segundo en Le Mans de 1928.

La Gran Depresión hizo lo suyo. Stutz cerró el 15 de abril de 1935 con 27 empleados en plantilla, después de fabricar tres unidades en los doce meses anteriores. Sus motores se subastaron a 75 dólares cada uno. James A. Anderson, mecánico de Indianápolis, compró catorce de ellos a granel y los usó para reparar Bearcats existentes durante los siguientes treinta años.

Una empresa moderna que se hace llamar Stutz Motor Car of America Inc., con sede en Florida, intenta desde 2020 vender una versión eléctrica del Bearcat con carrocería de fibra de carbono. Aún no ha entregado ninguna unidad. Harry Stutz, desde algún garaje del más allá, seguramente lo encontraría divertido.

Modelos en el catálogo
Fuentes

Stutz Club archive; Hagerty market analysis; Wikipedia consultada 2026-06

Última revisión editorial: 2026-06-02.