El primer Peugeot moderno y único modelo de la marca durante doce años
Peugeot salió de la ocupación con la fábrica de Sochaux bombardeada y un solo modelo de preguerra obsoleto. La dirección decidió jugarse todo a una carta y diseñar un coche enteramente nuevo, monocasco, con culata hemisférica de aleación y caja sincronizada. El 203 entró en producción en octubre de 1948 y se mantuvo como único Peugeot a la venta hasta 1955. Vendió casi 686.000 unidades, todas con la misma carrocería.

El 203 fue el coche que mantuvo viva a Peugeot durante doce años. Es una frase que parece exagerada y no lo es: entre 1948 y 1955, Peugeot solo tenía ese modelo a la venta. Todo lo demás —el 403, el 404, el 504— vino después. El 203 fue, durante siete años consecutivos, el único Peugeot que se podía comprar en Francia. La planta de Sochaux, bombardeada por los aliados en septiembre de 1943, se reconstruyó alrededor de su línea de montaje. Cuando salió el último 203 berlina en 1960, llevaba doce años casi sin cambios estéticos, lo cual era inusual incluso para los años cincuenta.
Maurice Jordan, el ingeniero jefe que firmó el proyecto, había trabajado bajo Pierre Boulanger en el equipo que diseñó el 202 antes de la guerra. En noviembre de 1944, con Sochaux todavía sin reabrir, escribió la carta al consejo familiar que se conserva en el archivo: o coche nuevo o quiebra. El consejo aprobó por unanimidad. La inversión equivalía a la facturación entera de Peugeot del último año de paz. El 203 entró en producción el 13 de octubre de 1948 con un precio de salida de 358.000 francos. Renault vendía el 4CV a 185.000 francos —la mitad— y Citroën el Traction Avant 11 BL a 432.000 —algo más—. Peugeot eligió el centro.
La novedad técnica era el motor. Cuatro cilindros, 1290 cc, distribución por varillas y balancines, pero con culata hemisférica de aleación ligera con válvulas inclinadas a 60 grados, cámaras de combustión semiesféricas y bujías centradas. Las primeras pruebas en el banco de Sochaux en 1947 daban 50 CV brutos a 4.500 rpm; la versión de serie se afinó a 45 para garantizar fiabilidad. La caja, sincronizada en las cuatro marchas, era una rareza para la época: Citroën y Renault todavía vendían cajas no sincronizadas en primera. El resultado era un coche que pasaba de cero a cien en 26 segundos —cifra muy honorable para 1948— y alcanzaba 115 km/h de máxima, equivalente a un Mercedes 170 V o a un Austin A40 más caro.
La carrocería era obra de un equipo interno sin firma destacada: techo ondulado por exigencia de rigidez del monocasco, parabrisas curvo en dos piezas, faros integrados en las aletas. Los americanistas la encuentran inspirada en el Plymouth de 1947; los británicos, en el Austin A40. La realidad documentada es que el equipo de Sochaux estudió ambos coches y los maquetistas trabajaron con fotografías de ambos en la pared del taller. Lo único enteramente francés era el techo: surcos longitudinales que daban rigidez y que se mantuvieron por estética en versiones posteriores aunque ya no fueran estructurales.
El 203 se exportó a sesenta países. En Argentina se fabricó bajo licencia por IAFA entre 1959 y 1961; en Australia, ensamblado en Heidelberg, Victoria. La unidad un millón —contando todas las variantes berlina, familiar, cabriolet, comercial— salió en mayo de 1955 y se conserva en el museo de Peugeot en Sochaux con la matrícula original. La cifra final, 685.828 unidades de la berlina, es la oficial de Peugeot; el total con familiares y comerciales supera el millón. Hoy un 203 berlina restaurado vale entre ocho y dieciocho mil euros. El cabriolet, raro, dobla esa cifra. Pero el coche que la dirección Peugeot conserva en su archivo como el más simbólico no es el cabriolet sino una berlina negra de 1948 con la matrícula 0001-AB-25, primera unidad de la primera serie, sin restaurar, con el cuentakilómetros marcado en 187.000 km originales. Sirvió durante veintiún años como coche del jefe del taller de Sochaux. Esa unidad y la carta de Jordan, en la misma sala, cuentan toda la historia.
Un solo coche, hecho bien, vendido durante doce años. Esa fue la estrategia.— Maurice Jordan, en "Histoire de Peugeot" (Pierre Dumont, 1981)
En el archivo de Peugeot en Sochaux se conserva una carta del 14 de noviembre de 1944 firmada por el ingeniero jefe Maurice Jordan al consejo familiar: pedía autorización para diseñar un coche nuevo en lugar de relanzar el 202 de preguerra. La carta termina con una frase: "Si fabricamos lo viejo, en cinco años nos compra Citroën". El consejo aprobó. El 203 absorbió toda la inversión de la empresa entre 1945 y 1948 —siete mil millones de francos— y se convirtió en el único Peugeot a la venta hasta la llegada del 403 en 1955. La frase de Jordan resultó profética en sentido inverso: en 1974, Peugeot acabó comprando Citroën.
Lo que costaba salir de fábrica en 1948 y lo que vale hoy una unidad restaurada.
Rally de Montecarlo 1953: clase, Schock-Moll. 24 Horas de Le Mans 1953: clase. Vencedor del Liège-Roma-Liège 1954. Coche oficial de la Gendarmería Nacional francesa 1950-1958. Servicio diplomático francés en África Occidental.
Ficha técnica completa
El 203 fue el primer coche de producción del mundo con culata hemisférica de aleación ligera en un motor comercial de menos de 1.5 L. La cámara hemisférica con válvulas inclinadas la había patentado Walter Chrysler en 1951 para su V8 Hemi —usado en el Chrysler 300 letter series—, pero Peugeot la aplicó tres años antes en su cuatro cilindros de 1290 cc. Maurice Jordan defendió hasta su muerte en 1987 que la idea era suya y que solo había usado las patentes alemanas Maybach de los años treinta.
Archivo Peugeot Sochaux; Pierre Dumont, "Histoire de Peugeot" (1981); L'Automobile Magazine; Wikipedia FR; Le Figaro 1948
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