El gran turismo que pagó las deudas del hundimiento de Argentina
Maserati estaba en bancarrota técnica en 1957. Adolfo Orsi había perdido once millones de dólares en la incautación argentina de los astilleros familiares. Giulio Alfieri, ingeniero jefe, propuso una salida insólita: dejar la Fórmula 1 y construir un GT de turismo. Felice Bianchi Anderloni firmó la carrocería en Milán. En siete años, Maserati vendió 2.226 unidades y salió del agujero.

Adolfo Orsi heredó Maserati en 1937 cuando la familia industrial modenesa compró la marca a los hermanos fundadores —Alfieri, Ettore y Ernesto Maserati— por una cifra que nunca se publicó. Durante veinte años, los Orsi compatibilizaron el negocio de coches con minas, astilleros y bujías. Maserati ganó las 500 Millas de Indianápolis en 1939 y 1940, después la guerra paralizó la producción, y entre 1947 y 1957 la marca volvió a competir en Fórmula 1 hasta ganar el mundial con Juan Manuel Fangio. La temporada de 1957 fue gloriosa en lo deportivo y catastrófica en lo financiero. Argentina —donde Orsi tenía la mitad de su patrimonio personal— nacionalizó propiedades extranjeras a partir del verano de 1956. Adolfo perdió once millones de dólares en menos de un año.
Giulio Alfieri era el ingeniero jefe. Tenía treinta y cinco años, venía de Innocenti y había llegado a Maserati en 1953. En noviembre de 1956, cuando los balances de la familia llegaron a su mesa, Alfieri pidió una reunión con Adolfo y con el consejo. Llevó una propuesta de tres páginas mecanografiadas a doble espacio. Propuesta uno: dejar la Fórmula 1 a final de la temporada 1957. Propuesta dos: aprovechar el motor seis cilindros en línea desarrollado para los prototipos 350S y meterlo —reducido a 3.485 cc— en un chasis de turismo. Propuesta tres: subcontratar la carrocería a Touring Superleggera de Milán para no comprometer la línea propia. Adolfo Orsi aceptó las tres en la misma reunión. En menos de un año, Maserati pasó de fabricar monoplazas a fabricar coupés de calle por primera vez en su historia.
Lo que casi nadie cuenta es que la carrocería del 3500 GT —firmada por Felice Bianchi Anderloni en Touring— era estructuralmente revolucionaria. Anderloni usó la patente Superleggera de su padre, Carlo Felice Bianchi Anderloni, fallecido en 1948: una jaula tubular de pequeños perfiles de acero ligero recubierta por paneles de aluminio remachados desde fuera. El coche pesaba 1.380 kilos, doscientos menos que un Mercedes 300 SL contemporáneo. El motor entregaba 220 caballos a 5.500 rpm en versión carburadores triples Weber 42 DCOE, 235 caballos en versión inyección Lucas a partir de 1961. La velocidad punta superaba los 235 km/h. Pero la innovación más comercial estaba en lo invisible: el 3500 GT fue el primer Maserati con calefacción de serie, con elevalunas eléctricos opcionales y con un asiento posterior real apto para dos adultos en trayectos cortos. Los clientes que antes compraban un Ferrari empezaron a mirar Modena con otros ojos.
El 1 de octubre de 1957, Adolfo Orsi recibió en su despacho al rey Alberto de Bélgica. El monarca, viajero discreto y aficionado a los coches italianos, encargó personalmente un 3500 GT meses antes incluso de la presentación oficial en Ginebra. Pagó por adelantado en francos suizos. La factura número 0001 del coche se guarda enmarcada en el archivo Maserati de viale Ciro Menotti. La cifra exacta del precio nunca se ha hecho pública. Guerino Bertocchi, el jefe de pruebas de la casa, condujo personalmente el chasis AM 101.030 azul cobalto desde Modena hasta Bruselas en 31 horas. Tres meses después, Bertocchi recibió por correo una caja de chocolatines belgas y una nota a mano: “Pour le voyage”. El Maserati real entró en el garaje de Laeken y nunca salió de allí hasta la muerte de Alberto en 1983.
Quedan hoy unas mil cien unidades de 3500 GT identificadas con número correcto. El Coupé Touring es la versión más común. El Spyder Vignale, mucho más raro (241 unidades), alcanza los 350.000 euros en subasta. La fábrica de viale Ciro Menotti sigue en funcionamiento, hoy parte del grupo Stellantis. Adolfo Orsi murió en 1972 sin haber recuperado nunca las propiedades argentinas. Pero salió de los años cincuenta con una empresa salvada. En el despacho del actual director de operaciones de Maserati en Modena, sobre la pared, hay una fotografía en blanco y negro de Adolfo y Alfieri junto al primer chasis terminado en el patio interior de la fábrica. La fecha de la foto: 7 de marzo de 1957. Detrás, una nota manuscrita ilegible. Nadie ha querido restaurarla.
Maserati doveva scegliere: vincere in Formula Uno o sopravvivere. Scelse di sopravvivere.— Giulio Alfieri, entrevista en Quattroruote, marzo de 1989
El 1 de octubre de 1957, Adolfo Orsi recibió en su despacho de Modena al rey Alberto de Bélgica. El monarca había acudido en visita privada para encargar personalmente un 3500 GT antes incluso de su presentación oficial en el Salón de Ginebra del año siguiente. Pagó por adelantado en francos suizos. La factura, número 0001, está enmarcada en el archivo Maserati de viale Ciro Menotti. El chasis AM 101.030, color azul cobalto con tapicería natural, fue entregado a la familia real belga en marzo de 1958 por Guerino Bertocchi, jefe de pruebas de la casa, que condujo el coche personalmente desde Modena hasta Bruselas en 31 horas seguidas.
Lo que costaba salir de fábrica en 1957 y lo que vale hoy una unidad restaurada.
Sin palmares deportivo oficial. El 3500 GT fue el primer Maserati concebido específicamente para uso de calle. La marca abandonó la Fórmula 1 oficial al final de 1957 para concentrarse en su producción. Algunos clientes privados participaron en pruebas turísticas como el Tour de France Automobile.
Ficha técnica completa
El sistema de inyección Lucas que la versión 3500 GTI estrenó en 1961 fue el primer sistema de inyección mecánica de gasolina montado en serie en un coche de calle italiano. Maserati lo licenció a Lucas Aerospace —fabricante británico de equipos para motores de avión— por 270 libras esterlinas por unidad, lo que añadía un 8% al precio final del coche. Funcionaba mejor de lo previsto pero requería un mantenimiento que pocos talleres no oficiales sabían realizar. Tres años después, en 1964, Maserati volvió a los carburadores Weber en el modelo siguiente.
Wikipedia IT; Archivio Storico Maserati; Quattroruote 1989; libro "Maserati 3500 GT - La rinascita" (Walter Bäumer, 2007); RM Sotheby's
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