Marca · EE. UU.
AMC
Chicago, sala de conferencias del Hotel Sheraton-Blackstone, 1 de mayo de 1954. George W. Mason —presidente de Nash Motors, hombre de doscientos kilos y puro encendido en la mano— firmó con Abraham Edward Barit la fusión de Nash y Hudson en una sola compañía. Nacía American Motors Corporation con sede en Detroit, sesenta mil empleados y capitalización de 197 millones de dólares. Mason murió cuatro meses después de pancreatitis, dejando a su discípulo George Romney —futuro gobernador de Michigan y padre de Mitt— al frente de un grupo destinado a pelear contra las Tres Grandes desde la cuarta posición.
Romney apostó por los compactos cuando Ford, GM y Chrysler se obsesionaban con aletas y motores grandes. El Rambler American de 1958 con 88 caballos y 1.789 dólares se convirtió en el coche de la familia ahorradora americana. Romney popularizó la expresión “gas-guzzling dinosaur” para referirse a la competencia. En 1960 AMC vendió 485.000 Ramblers — más que ningún otro modelo americano salvo Chevrolet Impala y Ford Galaxie.
El AMC Javelin de 1968 y el AMX de 1969 metieron a la marca en la fiebre del muscle car con presupuesto reducido. Mark Donohue ganó el campeonato Trans-Am 1971 con un Javelin de Roger Penske. El Gremlin de 1970 fue un compacto cortado de la mitad trasera con una sierra, según contaba el propio diseñador Richard Teague —fue literalmente un AMC Hornet recortado—; el Pacer de 1975 con su cabina-burbuja se anticipó a las formas redondeadas de los noventa con veinte años de adelanto.
El movimiento definitivo fue la compra de Kaiser-Jeep el 5 de febrero de 1970 por 70 millones de dólares. AMC se quedó con la división Jeep — el todoterreno militar de la Segunda Guerra y su descendencia civil. Aquella compra resultó ser, a la larga, la única razón por la que la historia recuerda a AMC.
Renault adquirió el 47% de AMC en 1979 para entrar en el mercado americano por la puerta de servicio. La aventura francesa duró ocho años: el AMC Alliance —un Renault 9 con chapa local— no salvó las cuentas. El 5 de marzo de 1987 Chrysler compró AMC por 1.500 millones de dólares — los analistas calcularon que Jeep solo ya valía esa cifra. Lee Iacocca cerró la marca AMC en agosto de 1988.
En Kenosha la planta siguió ensamblando para Chrysler hasta 2010. El nombre AMC quedó como un guiño en la fachada del hotel Mainstay y en algunos Pacer naranja que aún ruedan los fines de semana por carreteras secundarias de Wisconsin. Jeep, en cambio, sigue facturando para Stellantis. Mason firmó por instinto la única operación rentable.
AMC Rambler Club archive; Hagerty market analysis; Wikipedia consultada 2026-06
Última revisión editorial: 2026-06-02.