Marca · Francia
Hotchkiss
Hotchkiss et Cie nació como fábrica de armamento fundada en 1867 en Saint-Denis por el americano Benjamin Berkeley Hotchkiss, inventor de la célebre ametralladora que lleva su nombre. La reconversión al automóvil llegó en 1903, cuando la demanda de armas cayó tras los conflictos coloniales y la dirección decidió diversificar. La calidad de los Hotchkiss fue inmediatamente célebre: motores de cuatro y seis cilindros muy bien construidos, transmisión por árbol cardán que sustituía a la cadena y se convertiría en estándar bajo el nombre de “transmisión Hotchkiss”. Durante los años veinte y treinta, la marca se consolidó como uno de los grandes fabricantes franceses de turismos elegantes y robustos, sin la extravagancia de Delahaye o Bugatti pero con una solidez mecánica reconocida en todo el continente. El Hotchkiss AM 80, capaz de mantener 130 km/h durante horas, ganó el Rally de Monte Carlo seis veces entre 1932 y 1950, un récord absoluto.
La Segunda Guerra Mundial obligó a la planta a fabricar bajo control alemán, lo que dejó secuelas en la imagen de la marca después de la Liberación. En la posguerra, Hotchkiss sufrió las mismas dificultades que el resto del lujo francés: el Plan Pons, los impuestos sobre vehículos potentes, la pérdida del cliente burgués. En 1954 se fusionó con Delahaye, fabricó bajo licencia el Jeep Willys para el ejército francés, y finalmente cesó la producción de automóviles civiles en 1955. La rama armamentística sobrevivió y acabó integrándose en Brandt-Thomson-CSF. Los Hotchkiss clásicos son hoy menos cotizados que los Delahaye o los Delage, lo que les ha dado un perfil de coleccionismo discreto y razonable. Probablemente el último coche francés capaz de transmitir aquella idea preguerra de “turismo de calidad” sin pretensiones, sin acrobacias estéticas, sin compromiso con la moda.
Hotchkiss et Cie archive; archivo Automobile Club de France; Wikipedia consultada 2026-06
Última revisión editorial: 2026-06-02.