Marca · España
Eucort
Eugenio Cortés Cherto, ingeniero industrial barcelonés que había trabajado durante los años treinta en la oficina técnica de Hispano-Suiza, salió de la Guerra Civil con un proyecto bajo el brazo y muy poco capital: convencer al régimen franquista de que España necesitaba un coche popular antes de que se inventara el concepto de coche popular. En octubre de 1945 constituyó Eucort SA con sede en un local arrendado de la calle Provença, en la manzana 271 del Ensanche barcelonés. Los socios eran amigos personales y un pequeño industrial textil de Sabadell. El capital fundacional no llegaba al millón de pesetas, cifra ridícula incluso para los estándares paupérrimos de la posguerra.
Cortés tenía una intuición técnica acertada y una fuente de inspiración cómoda: el DKW prebélico, cuyas patentes habían quedado en una nebulosa jurídica tras la división de Alemania. Copió la mecánica con una libertad que solo un país aislado podía permitirse y montó el Eucort 600, presentado en abril de 1947: dos cilindros y dos tiempos de 600 cc, refrigeración por aire forzado, tracción trasera y carrocería de chapa pintada en un taller anexo a la fábrica. La potencia eran 15 caballos. El precio, 32.000 pesetas en un país donde un obrero metalúrgico cobraba 22 pesetas al día: hacían falta más de cuatro años de jornales íntegros para comprar uno.
Pese a las cifras imposibles, Eucort llegó a vender. Le siguieron el Eucort 800 de tres cilindros, presentado en el Salón de Barcelona de 1948, y una variante deportiva delicada, el Eucort Voramar, primer cabrio español de la posguerra, con carrocería diseñada por el catalán Pere Serra y precio cercano a las 60.000 pesetas. Solo se construyeron 18 Voramar entre 1949 y 1951; uno lo compró el actor Antonio Vilar. El ritmo de producción de toda la marca era desesperadamente lento: la fábrica de la calle Provença, con apenas 80 obreros y herramientas semiartesanales, montaba menos de un coche al día en su mejor momento.
El golpe vino del propio régimen. El Instituto Nacional de Industria, al crear SEAT en 1950 con licencia Fiat, reservó para la nueva sociedad el acceso prioritario al acero, al caucho, a las divisas y al crédito industrial. Eucort, sin más palanca política que un par de cartas firmadas por la Cámara de Industria de Barcelona, no consiguió materia prima ni permiso de importación significativo durante los ejercicios 1951 y 1952. En noviembre de 1953, dos meses después de que el primer SEAT 1400 saliera de la Zona Franca, Eucort SA presentó suspensión de pagos. Se habían fabricado, en ocho años, 1.305 unidades en total.
Hoy quedan menos de treinta Eucort en circulación, casi todos en manos del Club Cuatre Barres de Barcelona, que organiza una salida anual por el Maresme. Un Voramar restaurado se vendió en subasta privada en 2021 por 78.000 euros: muy poco para un coche único, mucho para una marca que nadie recuerda. Eugenio Cortés murió en Barcelona el 14 de marzo de 1981, casi olvidado, en un piso de la calle Mallorca a tres manzanas del local donde había montado el primer 600. Su nieta conserva todavía las llaves del prototipo y un dibujo a lápiz, fechado en 1944, con un coche de dos cilindros que lleva escrito con letra apretada “modelo Cuatre Barres, futurible, Barcelona”.
Archivo del Museo de la Ciencia y la Técnica de Catalunya (mNACTEC); revista Velocidad años 50; Wikipedia consultada 2026-06
Última revisión editorial: 2026-06-02.