Cuarta

Marca · España

Abadal

1912–1923 · Desaparecida · Europa Sur

Francisco Serramalera Abadal —“Paco” para sus mecánicos, “el Abadal” para la prensa deportiva— era piloto de competición y concesionario exclusivo de Hispano-Suiza en Barcelona cuando, en mayo de 1912, decidió que también él iba a fabricar coches con su propio apellido en la calandra. La operación tenía algo de provocación familiar: trabajaba para Marc Birkigt, vivía de la marca catalano-suiza más prestigiosa de Europa y se proponía competir con ella sin romper relaciones. Lo solucionó con una receta inusual: compraba chasis y motores en la planta belga de la Société Anonyme Imperia en Lieja, los embarcaba en el puerto de Amberes y los terminaba en Barcelona con carrocerías a medida del taller Castagna o del catalán Gabriel Codorniu.

El modelo que le dio nombre fue el Abadal 12/15 HP, presentado en el II Salón del Automóvil de Barcelona en mayo de 1913. Era un cuatro cilindros de 3 litros con caja de cambios de cuatro velocidades y carrocería torpedo, vendido por 9.500 pesetas en una España donde un capataz de fábrica cobraba dos pesetas al día: una compra que exigía trece años de jornales completos. Pese al precio, el catálogo del primer año cubrió 35 pedidos, todos firmados por familias del Ensanche barcelonés y un puñado de aristócratas de Madrid y Valencia. El propio Abadal pilotó uno en la Subida del Tibidabo de 1914, ganando la categoría con una vuelta de 4 minutos 27 segundos, marca que duró seis años en el cronómetro del Real Automóvil Club de Cataluña.

La Primera Guerra Mundial cortó el suministro belga de golpe. Imperia, ocupada por el ejército alemán desde agosto de 1914, dejó de enviar piezas. Abadal improvisó. Importó chasis de Buick desde Estados Unidos —los Abadal-Buick que circularon entre 1916 y 1919— y motores Continental de Detroit. La calidad mecánica bajó un escalón perceptible para clientes que habían pagado un sobrecoste por sentirse europeos. Cuando Imperia retomó la producción tras 1919, el mercado había cambiado: la posguerra empobrecida y la competencia directa de los Hispano-Suiza H6 hicieron del nicho de Abadal un terreno demasiado estrecho.

La empresa cerró en agosto de 1923 con menos de 200 unidades fabricadas en toda su historia. Francisco Abadal regresó al concesionariado y a la asesoría técnica para Hispano-Suiza hasta su muerte en Barcelona, el 19 de octubre de 1938, en plena Guerra Civil, a los 65 años. Está enterrado en el cementerio del Suroeste de Montjuïc. Sus archivos personales fueron donados en 1990 por su nieto al Museu Nacional de la Ciència i de la Tècnica de Catalunya, en Terrassa, donde un Abadal-Buick de 1916 restaurado ocupa la sala de pioneros.

El último Abadal aparecido en subasta pública fue precisamente otro Abadal-Buick, un torpedo de 1916 vendido en RM Sotheby'''s Monterey en agosto de 2017 por 220.000 dólares. La operación pasó casi desapercibida fuera del coleccionismo de preguerra. Cada vez que un visitante curioso pasa por la sala de Terrassa y descifra el cartel —Abadal, 1912-1923, menos de 200 unidades, Barcelona— suele preguntar si la marca era italiana. Se le explica que no y se nota cómo asiente sin quedar del todo convencido.

Modelos en el catálogo
Fuentes

Hispano-Suiza Foundation Barcelona; archivo histórico del RACE; Wikipedia consultada 2026-06

Última revisión editorial: 2026-06-02.