Marca · EE. UU.
Edsel
Ford eligió la fecha como golpe de marketing: “E-Day”, 4 de septiembre de 1957. Aquella mañana 1.187 concesionarios destaparon simultáneamente, a las nueve en punto hora local del Este, los nuevos Edsel. Llevaban dos años de campaña teaser sin enseñar el coche — solo el nombre, los textos crípticos, las fundas negras sobre los maniquíes del salón. La revista Look había titulado tres semanas antes: “Edsel, the first automobile designed by computer”. Ford había gastado 250 millones de dólares en el desarrollo y el lanzamiento — el equivalente a 2.700 millones de euros actuales.
El proyecto se llamó internamente “E-Car” durante años. Lo bautizaron en honor a Edsel Bryant Ford, el hijo de Henry fallecido de cáncer en 1943 sin haber podido modernizar la marca paterna como hubiera querido. La nueva división se insertaría entre Ford y Mercury para cubrir el escalón que GM ocupaba con Pontiac y Buick. El estilo lo dirigió Roy Brown Jr., con la famosa parrilla vertical “horse collar” —collar de caballo— en el centro del frontal. Los críticos la apodaron de inmediato “toilet seat” — taza de váter.
Vendieron 63.110 unidades el primer año del modelo. La previsión era de 200.000. El segundo año bajó a 44.891. El tercero, a 2.846 antes del cierre. La gama tenía cuatro modelos —Citation, Corsair, Pacer, Ranger— y dieciocho carrocerías, complicaciones suficientes para ahogar al mejor concesionario. El precio de partida —2.519 dólares por el Ranger— estaba en línea con un Pontiac equivalente, pero los problemas de montaje en la planta de River Rouge —donde el Edsel se ensamblaba en la misma línea que los Mercury intercalados— produjeron defectos crónicos: pomos que se caían, ventanillas atrancadas, motores con piezas equivocadas.
El público miraba la parrilla y no se decidía. La opinión publicada decía cosas peores. Time Magazine tituló en noviembre de 1957: “Edsel: the wrong car at the wrong time”. La recesión de 1958 cerró el embudo: los americanos preferían compactos europeos importados como el Volkswagen Escarabajo —81.000 unidades vendidas aquel año en EE.UU.— al sedán medio-alto americano. Ford anunció el cierre de la división el 19 de noviembre de 1959 con pérdidas acumuladas de 350 millones de dólares.
El último Edsel —un Ranger blanco con tapicería burdeos— salió de Louisville, Kentucky, el 4 de noviembre de 1960. Lo compró el coleccionista Frank Wright de Detroit por 2.706,73 dólares. Hoy se conserva expuesto en el Henry Ford Museum de Dearborn, a doscientos metros de las oficinas donde Edsel Bryant Ford había firmado en 1938 la creación de Mercury. La parrilla “horse collar” mira hacia las máquinas de café del museo. Algunos visitantes, sin saberlo, se peinan en el reflejo.
Ford Motor Company Archives (Dearborn); Hagerty archive; Wikipedia consultada 2026-06
Última revisión editorial: 2026-06-02.