El escorpión austriaco que convirtió un cochecito de monjas en un cazador de Porsches
Carl Abarth había nacido en Viena en 1908 y se naturalizó italiano en 1953. Fundó su taller en Bolonia, lo mudó a Turín, y se especializó en una cosa imposible: hacer que los pequeños Fiat ganaran a los Porsche. El 595 SS era un Cinquecento de calle al que Abarth subía la cilindrada a 593 cc, le metía un carburador Solex y un escape libre. Cinco kilos extra. Dieciocho caballos más. Y un sonido que se oía a doscientos metros.

Carlo Abarth se hacía llamar Karl en privado. Había nacido en Viena el 15 de noviembre de 1908, hijo de un comerciante de bicicletas austriaco y de una mujer del valle del Tagliamento que hablaba friulano. La doble identidad le acompañó toda la vida. Llegó a Trieste en 1934 escapando del régimen nazi tras una agresión callejera —los detalles del incidente nunca quedaron claros— y se naturalizó italiano en 1953. Antes había sido piloto de motos —ganó el campeonato europeo de sidecar en 1934— y mecánico para Porsche en los años de la posguerra austriaca. Cuando Cisitalia, la marca turinesa de Piero Dusio, quebró en 1951, Abarth se quedó con las herramientas y el plantel técnico. Fundó “Abarth & C.” en Bolonia con un primer empleado y dos prensas hidráulicas usadas. El símbolo de la marca, un escorpión amarillo —signo zodiacal de Carlo, nacido un 15 de noviembre—, vendría dos años después.
La filosofía Abarth era brutalmente simple: coger un Fiat barato y convertirlo en algo que humillara a marcas mucho más caras. Empezó con los 600 a finales de los cincuenta. Siguió con los 850 a comienzos de los sesenta. El 595 sobre base Fiat 500 entró en catálogo el 1 de octubre de 1963. La operación técnica: subir la cilindrada del bicilíndrico original Fiat de 499 a 593 cc, instalar una culata Abarth con cámaras de combustión rediseñadas, un carburador Solex 34 PBIC en lugar del Weber 26 IMB original, escape libre con cuatro tubos confluyendo en uno, compresión subida de 7,5 a 10:1 —obligaba a usar gasolina de 98 octanos—. La potencia pasó de 18 a 27 caballos en la primera versión 595. La versión SS de 1964 llegó a 32 caballos. La Esseesse (SS escrito como se pronuncia en italiano, una broma interna de Abarth) entregaba la potencia máxima con un compresor opcional. El coche pesaba 530 kilos y rodaba a 130 km/h. Un Fiat 500 normal, 25 caballos menos, 90 km/h máximo.
Lo que casi nadie cuenta es que Abarth no fabricaba coches enteros. Los compraba a Fiat. Sin motor, sin caja, con la chapa pelada. Los entraban en el taller de Corso Marche, en Turín, y allí los montaban con los componentes Abarth. El cliente podía elegir tres opciones: comprar un Abarth 595 completo terminado, comprar el kit de transformación e instalarlo sobre su Fiat 500 personal en cualquier taller autorizado, o llevar su coche al taller de Turín para que se lo hicieran. Esta última era la más cara y la más buscada. Carlo Abarth recibía personalmente a los clientes —muchos eran jóvenes ricos italianos, estudiantes universitarios con dinero— y firmaba un certificado a mano sobre papel timbrado con el escorpión. El certificado se llamaba “garanzia personale” e incluía el número de bastidor del Fiat original y el listado de modificaciones. Sin el certificado, el coche no era oficialmente un Abarth aunque tuviera el motor y las pegatinas.
El 11 de marzo de 1964, Carlo Abarth condujo personalmente un 595 SS en el circuito de Monza para batir el récord internacional categoría G clase 8 en distancia de 500 kilómetros. Tenía cincuenta y seis años y había estado a dieta de zumo de pomelo y huevos duros durante un mes para bajar de peso —según el testimonio posterior de su mecánico, Mario Colucci—. Recorrió los 500 kilómetros a 156,9 km/h de media. Récord absoluto en su clase. Al bajar del coche, ante los micrófonos de la RAI, declaró la frase que se hizo célebre en el mundo Abarth: “I record si battono o con la macchina o con il corpo. Stavolta li ho battuti con tutti e due”. La grabación se conserva en el archivo audiovisual RAI con la fecha de emisión: telediario de Mondovisione del 12 de marzo de 1964, 20:30 horas.
La marca Abarth pasó al control de Fiat el 31 de julio de 1971. Carlo Abarth, ya con sesenta y dos años y problemas cardíacos, vendió el negocio por una cifra modesta —algunas fuentes hablan de doscientos millones de liras— y se mudó a un piso en Viena junto a su segunda mujer. Murió el 24 de octubre de 1979 en la ciudad donde había nacido. La marca siguió viva dentro de Fiat como departamento de competición y volvió a la calle en 2007 como variante deportiva de los modelos Fiat actuales. Quedan en Italia unos 850 Abarth 595 originales con certificado de garantía personal de Carlo. Un ejemplar restaurado y documentado se mueve entre 70.000 y 110.000 euros. El taller de Corso Marche cerró sus puertas en 1973. En el solar donde estaba, hoy hay un supermercado Esselunga. Sobre la pared exterior, alguien ha pintado con spray un escorpión amarillo. La gente del barrio dice que aparece y desaparece. La gente del barrio entiende.
Una piccola macchina che fa il rumore di una grande.— Eslogan publicitario Abarth, campaña 1965
El 11 de marzo de 1964, Carlo Abarth participó personalmente en una sesión de récords en el circuito de Monza al volante de un 595 SS preparado. Tenía cincuenta y seis años y pesaba treinta kilos por encima de su peso ideal, según contó después su mecánico Mario Colucci. Para mejorar el récord internacional de la clase G en una distancia de 500 kilómetros, Abarth siguió una dieta de zumo de pomelo y huevos duros durante un mes. Bajó nueve kilos. El día del récord, partió con el coche número 1, recorrió los 500 kilómetros sin parar a 156,9 km/h de media —récord internacional categoría G clase 8—. Cuando se bajó del coche, declaró a la prensa: 'I record si battono o con la macchina o con il corpo. Stavolta li ho battuti con tutti e due.'
Lo que costaba salir de fábrica en 1963 y lo que vale hoy una unidad restaurada.
Récord internacional categoría G clase 8 (500 km): Monza 1964, 156,9 km/h de media (Carlo Abarth personalmente al volante). Trofeo Abarth (copa monomarca italiana): 1964-1971. Coppa FISA 1965: clase 600 cc, 1º (Edoardo Lualdi). Diversas victorias clase en Targa Florio Turismo y Coppa Inter-Europa Monza.
Ficha técnica completa
El motor del 595 SS conservaba la arquitectura original Fiat —dos cilindros paralelos, refrigeración por aire forzado— pero con culata Abarth de aleación, carburador Solex 34 PBIC, escape de cuatro tubos en uno y compresión subida a 10:1. La modificación se vendía como kit para que los propietarios de Fiat 500 normales pudieran instalarla en sus coches después de la compra. Costaba 220.000 liras en 1965. El kit incluía las pegatinas con el escorpión Abarth para los costados. Sin las pegatinas, según los manuales, no era 'un vero Abarth'.
Wikipedia IT; Archivio Storico Abarth; Quattroruote 1965; libro "Abarth, l'arte di vincere" (Elvio Deganello, 2009); Auto Italiana 1964
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