Glosario · transmisión
Embrague de carbono
También: carbon clutch · ceramic clutch
Embrague con discos de fibra de carbono o matriz cerámica. Bajísimo peso e inercia, alta resistencia al calor.
Embrague de carbono
El embrague de carbono fue norma en F1 desde finales de los 80 hasta hoy. Un disco de fibra de carbono prensada y sinterizada pesa 300 gramos frente a los 2 kg de un equivalente de acero. La inercia rotativa se reduce un 85%, lo que permite acelerar el motor más rápido y hacer cambios de marcha más cortos.
La fricción del carbono es estable hasta 800 °C, mientras que un embrague convencional empieza a perder mordida a 400 °C. Por eso en partidas de F1, donde el embrague trabaja al límite durante segundos enteros patinando, sólo el carbono aguanta sin glassing (vitrificación) ni deformación.
En coche de calle apareció en el Porsche 911 GT2 (993) de 1995 y luego en Ferrari Enzo, Porsche Carrera GT, Lamborghini Murciélago LP670 SV. Hoy es estándar en Pagani y opcional en Ferrari y Lamborghini de gama alta. El embrague de carbono original del Porsche Carrera GT es el más temido del clásico moderno: 18.000 euros sólo en piezas si hay que cambiar.
El drama del embrague de carbono en uso de calle: tarda en calentar. En frío, la fricción es mucho menor y el embrague patina sin morder. Hay que conducir despacio los primeros 5-10 minutos. Una vez caliente, da una mordida instantánea y un pedal duro que requiere costumbre. Por eso los coches con embrague de carbono original (Pagani, Koenigsegg) no son coches de uso urbano.
En clásico moderno, los embragues de carbono que han pasado por circuito están todos ya cambiados. Verificar el original o el de repuesto es nivel coleccionista avanzado.