Cuarta

Glosario · mecánica

Damper de cigüeñal

También: harmonic balancer · amortiguador de vibraciones

Polea delantera del cigüeñal con un anillo de goma o silicona que absorbe las vibraciones torsionales del eje.

Damper de cigüeñal

El cigüeñal del Jaguar XK seis en línea es un eje de 70 cm que gira a 6.000 rpm absorbiendo seis combustiones por vuelta. Sin un damper delantero, se torsionaría como una varilla de pescar y se partiría por fatiga antes de los 50.000 km. El damper es la pieza más invisible y más crítica de cualquier motor clásico.

El damper típico es un anillo metálico exterior unido al cubo central por una banda de goma vulcanizada. La masa exterior actúa como volante de inercia desfasado, absorbiendo los picos de torsión a frecuencias de resonancia. En motores grandes —Porsche 928, Mercedes V8 grandes— el anillo va relleno de silicona viscosa en lugar de goma (damper viscoso, tipo Holset o Fluidampr).

El problema del damper clásico es que la goma envejece. A los 25-30 años, se cuartea, el anillo exterior pierde unión con el cubo, y en el momento más inesperado se desprende y atraviesa el capó. En los Jaguar V12 y los Ferrari Colombo es un fallo conocido. En el Porsche 911 con damper Fluidampr, el aceite de silicona se degrada con el calor y pierde efectividad sin aviso.

La diagnosis es visual: si las marcas del PMS pintadas en el damper no coinciden con la lectura de la pistola estroboscópica, la banda de goma se ha deslizado. Cambiar damper es operación de 200-800 euros según motor, y se debe hacer siempre que se aborde una restauración seria. No es una pieza opcional.