Cuarta

Glosario · mecánica

Cigüeñal

También: crankshaft

Eje del motor que convierte el movimiento alternativo de los pistones en rotación. Centro mecánico del propulsor.

Cigüeñal

El cigüeñal del Ferrari 250 GTO pesaba apenas 18 kilos en acero forjado y se equilibraba a mano una pieza por una. El del Pegaso Z-102, fabricado por Wifredo Ricart en bloque único forjado en caliente sobre una sola pieza de cromo-molibdeno, pesaba 22 kilos y aguantaba 8.000 vueltas sin pestañear. Estamos hablando de la pieza más castigada de cualquier motor de pistones.

El cigüeñal recoge la fuerza de cada combustión a través de las bielas y la transforma en rotación. Su geometría —el codo desplazado del eje central— es lo que define carrera, cilindrada y orden de encendido. Un seis en línea tiene un cigüeñal con seis codos a 120 grados. Un V8 cruz-plana tiene cuatro codos a 90. Un V8 plano —el de un Ferrari clásico— los tiene a 180, y por eso suena distinto, con ese aullido metálico que no se confunde con nada.

En el clásico hay tres familias. El cigüeñal fundido en fundición nodular, barato y suficiente para coches normales (Seat 124, Renault 5). El cigüeñal forjado en acero, que es lo que llevan los deportivos serios y casi todos los motores de competición. Y el cigüeñal billet, mecanizado partiendo de un bloque sólido de acero, reservado a F1, resistencia y restauraciones del más alto nivel.

Cuando un cigüeñal clásico se rompe, lo hace siempre por el mismo sitio: el muñón trasero, donde reside la mayor torsión. Y cuando un mecánico clásico dice que un motor “tiene buen fondo”, a lo que se refiere es a que el cigüeñal sigue dentro de tolerancia.