Glosario · historia
Chapa y pintura
También: bodywork & paint
Trabajos sobre la carrocería: reparación o reconstrucción de panel, enmasillado, lijado, imprimación y pintura.
Chapa y pintura
Chapa y pintura son el alfa y omega de la restauración estética. Antes de tocar motor, antes de tapizado, antes de cromados, hay que decidir si la carrocería se conserva (patina) o se restaura. Si se restaura, todo lo demás se planifica en función de la pintura final.
El proceso completo en restauración seria de un Mercedes 280 SL Pagoda son 800-1.200 horas. Desmontaje completo (cromados, ventanas, paneles desmontables). Arenado o decapado químico hasta el metal vivo. Inspección de óxido, sustitución de chapas dañadas. Reparación con chapa nueva soldada por puntos o por TIG. Estaño plomado en uniones (técnica Mercedes original). Imprimación epoxi. Enmasillado fino con poliéster. Lijado en seco con grano 320, 400, 600. Sellador 2K. Pintura base (3-4 capas). Barniz (2-3 capas). Pulido final con abrasivos progresivos.
El detalle clásico del chapista es el ojo. Mirar un panel en oblicuo bajo luz directa para detectar ondulaciones de 0,3 mm que el cliente nunca verá pero el chapista corrige. Sentir con la palma de la mano la curvatura del techo para confirmar que coincide con el original.
Hay dos escuelas. Restauración “off body”: carrocería separada del chasis, sobre caballetes, acceso 360 grados. Restauración “on body”: carrocería sobre ruedas, más rápida, menos meticulosa. Concours estricto exige off body documentado con fotografías.
Talleres legendarios: Carrozzeria Brandoli (italiana, especialista Ferrari), Werk1 (alemana, especialista Mercedes), Paul Russell (americana, Bugatti y Pebble Beach). Cobran 80-150 euros la hora. Una restauración completa: 200.000-400.000 euros. Un Ferrari 250 GTO restaurado por Brandoli vale el triple que uno restaurado por cualquier otro. La firma del chapista, en clásico, es valor monetario.