Glosario · historia
Enmasillado de poliéster
También: body filler · poly filler · Bondo
Masilla bicomponente de resina poliéster con cargas minerales. Cubre imperfecciones de chapa antes de pintar.
Enmasillado de poliéster
La masilla de poliéster apareció en EE.UU. en los 50 (Bondo, la marca registrada que se convirtió en nombre genérico). Su llegada cambió la chapistería: lo que antes se hacía con estaño plomado a 200 °C, ahora se hacía con pasta de dos componentes a temperatura ambiente. Más rápido, más barato, accesible para taller pequeño.
La masilla de poliéster es una resina insaturada con cargas de talco, sílice o microesferas. Se aplica en capas finas con espátula sobre chapa preparada (lijada y desengrasada), se mezcla con peróxido orgánico catalizador (el famoso 2-3% en peso), endurece en 15-30 minutos, se lija con grano 80-180 hasta dejar superficie plana, se cubre con imprimación.
El detalle clásico es el grosor. Masilla aplicada en capa fina (1-3 mm) es restauración honesta. Masilla en capa gruesa (5-10 mm) es ocultar daño estructural. El “bondo bog” americano —usar masilla para reconstruir paneles completos sin sustituir chapa— es la deshonra del chapista. En clásico premium se rechaza completamente.
La inspección con imán es el detector universal. La masilla no es magnética; la chapa sí. Pasar un imán fuerte por toda la carrocería detecta zonas de masilla excesiva: el imán se separa donde hay capa gruesa. Cualquier comprador serio de clásico lleva imán de neodimio en el bolsillo.
El drama del enmasillado en restauración es la diferencia entre masilla buena (3M Bondo Hair, Carcure, U-POL Easy One) y mala (genérica china). La barata se queda blanda, no agarra a la chapa, se cuartea con temperatura. La buena dura 30 años sin moverse.
En restauración Pebble Beach, el enmasillado en zonas exteriores está prohibido. Se exige plomado original. La diferencia se nota al pulir bajo luz directa: el plomado tiene microestructura distinta que cualquier ojo entrenado detecta.