Cuarta

Marca · Chequia

Tatra

1850– · Inactiva · Europa Este

En el invierno de 1933, en una nave sin calefacción de Kopřivnice, el ingeniero austríaco Hans Ledwinka discutía con su hijo Erich frente a una maqueta de yeso. Ledwinka tenía 55 años, un bigote prusiano y la manía de dibujar con lápiz duro. Quería poner el motor detrás, el radiador en el techo y una aleta dorsal en una berlina de seis plazas. Erich pensaba que era una locura. Año y medio después, en el salón de Praga de 1934, presentaron el Tatra 77. Cx 0,21 medido en el túnel aerodinámico de Friedrichshafen, una cifra que los Audi A4 y BMW Serie 3 de los años 2000 todavía no alcanzaban.

Aquel coche no salió de la nada. Schustala & Comp. existía desde 1850, fabricando carruajes para imperios y arados para campesinos en lo que entonces era Moravia austrohúngara. En 1897 Leopold Sviták soldó a mano el primer Präsident, primer automóvil del Imperio Austrohúngaro. El nombre “Tatra” llegó en 1919, tomado de los montes que separan Eslovaquia de Polonia. Tras un coche que aguantó las tormentas alpinas mejor que ninguno, alguien gritó “¡como los Tatra!” y el nombre se quedó.

Ledwinka entró en la casa en 1921. Patentó la idea de chasis tubular central y suspensiones independientes, hizo el T11 y el T12, y se obsesionó con la aerodinámica. Cuando Ferdinand Porsche diseñó el Volkswagen Escarabajo para Hitler, había estado paseándose por la fábrica de Kopřivnice durante años. La similitud entre el KdF-Wagen y el Tatra V570 era tal que Tatra demandó a Volkswagen. La guerra interrumpió el pleito. En 1961, ya en pleno comunismo, Volkswagen pagó 3 millones de marcos a Tatra como liquidación. El propio Porsche, en privado, había reconocido: “A veces miraba sobre el hombro de Ledwinka”.

Tras 1948 la fábrica se nacionalizó. Los T603 (1956) y T613 (1974), con motor V8 trasero refrigerado por aire, se reservaron para el Politburó checoslovaco, embajadas y la policía secreta StB. Un ciudadano normal no podía comprarlos: se asignaban por categoría política. Se hicieron 20.422 T603 en 19 años, casi todos pintados de negro mate, casi todos con cortinillas en las ventanas traseras.

El último turismo, el T700, salió en 1996 y se mató en 1999, agotado, con apenas 75 unidades fabricadas. Desde entonces Tatra solo hace camiones militares y de minería: los T815 con el mismo chasis tubular central que Ledwinka patentó en 1923. La fábrica de Kopřivnice sigue ahí, en el mismo valle, con las mismas grúas. Lo que ya no sale por la puerta son berlinas con aleta dorsal. Lo que sigue intacto es la idea, dibujada a lápiz duro en una nave sin calefacción, de que un coche puede cortar el aire mejor que cualquier cosa que vendrá después.

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Fuentes

Technické muzeum Tatra (Kopřivnice); Hans Ledwinka biographical archive; Wikipedia consultada 2026-06

Última revisión editorial: 2026-06-02.