Cuarta

Marca · Chequia

Škoda

1895– · Activa · Europa Este

En diciembre de 1895, en un patio trasero de Mladá Boleslav, Václav Laurin —mecánico flaco de manos manchadas— y Václav Klement —librero al que un cartel en alemán le había hecho perder los nervios— montaron un taller de bicicletas con cuatro empleados. Klement había escrito a la fábrica alemana Seidel & Naumann en checo, pidiéndoles una pieza para su Germania, y le habían respondido que escribiera “en una lengua comprensible”. Aquella humillación nacional acabó siendo, según contó él mismo en sus memorias, el verdadero acta fundacional de la empresa.

En 1905 sacaron el Voiturette A, primer automóvil de la casa. La fábrica creció a tirones, sobrevivió a dos guerras, y en 1925 fue absorbida por Škoda Works, el gigante metalúrgico de Pilsen. De ahí el nombre, la flecha alada y la idea, muy centroeuropea, de que un fabricante de cañones también podía hacer coches familiares. La estatalización llegó en 1948 con el golpe comunista. Durante cuarenta años, Škoda fue la marca del bloque socialista para clase media: el 1000 MB, el 105, el 120, el Favorit.

Entre 1968 y 1990, la fábrica de Mladá Boleslav recibía a checos que llevaban hasta cuatro años apuntados en lista de espera para un Škoda 120. Pagaban en koruny, firmaban en una libreta y esperaban el aviso por correo. Era normal heredar la posición del padre cuando moría sin haber llegado a recibir el coche. En Occidente, mientras tanto, los chistes sobre la marca eran rutina: “¿Cómo se duplica el valor de un Škoda? Se llena el depósito”.

La Revolución de Terciopelo cambió la coreografía. En abril de 1991 Volkswagen compró el 31 % inicial de Škoda, y poco a poco el resto. Carl Hahn, presidente de VW, había visitado Mladá Boleslav y había visto algo que los americanos —Renault y GM también pujaban— no vieron: una plantilla disciplinada, ingenieros formados a la antigua, un linaje industrial de noventa años. El primer Felicia (1994) ya nació con tornillería alemana y planos de Wolfsburgo.

Hoy Škoda factura más que Seat, más que Bentley, más que Bugatti. El Octavia es uno de los coches mejor vendidos de Europa. Y en la planta original de Mladá Boleslav, donde Laurin y Klement empezaron arreglando bicicletas, todavía hay una placa con la carta de Seidel & Naumann que les exigía escribir “en una lengua comprensible”. Ahora se escribe en checo, en alemán y en mandarín. Y se factura.

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Fuentes

Škoda Muzeum (Mladá Boleslav); Auto Motor Klasik archive; Wikipedia consultada 2026-06

Última revisión editorial: 2026-06-02.