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Lada / VAZ
En agosto de 1966, en una orilla del Volga rebautizada Togliatti en honor al líder comunista italiano muerto dos años antes, se puso la primera piedra de una fábrica que Alekséi Kosygin, primer ministro soviético, había negociado personalmente con Vittorio Valletta, presidente de Fiat. El acuerdo: licencia del Fiat 124, recién elegido Coche del Año en Europa, a cambio de 320 millones de dólares y la promesa de construir una ciudad obrera entera alrededor del complejo. La planta se proyectó para 660.000 coches al año, una cifra que entonces ningún fabricante europeo individual alcanzaba.
El Fiat 124 italiano y el VAZ-2101 Zhiguli ruso parecían el mismo coche, pero no lo eran. Los ingenieros soviéticos, dirigidos por Vladimir Solovyev, modificaron 800 piezas para sobrevivir al invierno siberiano: chapa más gruesa, suspensión elevada, tambores en lugar de discos traseros, motor aluminio en lugar de hierro fundido. La primera unidad salió de cadena el 19 de abril de 1970, dos días antes del centenario de Lenin. Aquello no era casualidad: la fecha la había fijado el Politburó.
Fuera de la URSS el coche se vendió como Lada, porque “Zhiguli” sonaba a “gigolo” en húngaro y a otras cosas peores en serbocroata. En España llegó como Lada 1200 a finales de los setenta, anunciado en prensa como “el coche más barato de Europa”. En Reino Unido fue carne de chiste durante dos décadas. En Cuba, los Lada 2101 todavía cruzan La Habana, reparados infinitas veces con piezas torneadas a mano.
En 1977 salió el Niva. Pyotr Prusov lo había diseñado con una premisa contracultural: que un campesino del Cáucaso pudiera ir de su isba al koljós sin bajarse del coche. Carrocería autoportante, tracción total permanente, reductora, 200 mm de despeje. Fue el primer 4x4 monocasco compacto del mundo, anterior al Suzuki Vitara y al Land Rover Freelander. Y sigue fabricándose, casi sin cambios, en 2024. Casi medio siglo.
Renault-Nissan-Mitsubishi compró el control de AvtoVAZ en 2008, prometiendo modernidad y plataformas compartidas. El Lada Vesta (2015) y el Largus salieron de ahí. Tras la invasión de Ucrania en febrero de 2022, Renault vendió su participación al Estado ruso por un rublo simbólico, con cláusula de recompra a seis años. La fábrica de Togliatti se quedó sin airbags, sin ABS y sin gestión electrónica avanzada: volvió, literalmente, a fabricar coches sin extras de seguridad para sortear las sanciones occidentales.
Hoy, en Togliatti, la planta sigue produciendo. Más despacio, con menos piezas, pero con la misma nave fundacional de hormigón armado que Kosygin pactó en italiano. El Niva que arrancó en 1977 sigue saliendo por la misma puerta. Lo que cambió fueron los logos en el portón, los inversores extranjeros y las banderas que se ondean en mayo. La cadena no se ha parado.
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AvtoVAZ archive (Togliatti); Za Rulem archive; Wikipedia consultada 2026-06
Última revisión editorial: 2026-06-02.