Cuarta

Glosario · transmisión

Tracción trasera

También: RWD · rear-wheel drive

Configuración donde el motor entrega su fuerza a las ruedas traseras, dejando las delanteras solo para dirigir.

En tracción trasera —Rear-Wheel Drive, RWD— las ruedas delanteras solo dirigen; las traseras reciben la potencia y empujan el coche. Es la arquitectura clásica por excelencia: del Ford T al BMW Serie 3 actual, pasando por casi todo lo que importa en el deportivo del siglo XX.

Mecánicamente reparte funciones: cada eje hace una sola cosa. Las ruedas delanteras se ocupan de dirigir, las traseras de traccionar. Eso permite suspensiones más sencillas y un comportamiento más equilibrado en curva, porque al acelerar el peso se transfiere atrás y carga precisamente las ruedas que tienen que tirar.

La tracción trasera admite dos disposiciones del motor. La clásica es motor delantero longitudinal con transmisión a un puente trasero a través de un eje cardán —el esquema BMW, Mercedes, Jaguar, Ford Mustang—. La otra es motor central o trasero, donde el grupo motopropulsor está detrás del piloto: Porsche 911 (trasero), Ferrari F40 y Lamborghini Miura (central). La trasera pura mete más peso sobre el eje motriz pero genera sobreviraje en curva; la central reparte mejor el peso (50/50 ideal).

En el clásico, RWD es sinónimo de derrape controlado, de coche que se desliza al pisar a fondo, de afición. Las generaciones que aprendieron a conducir con Ford Cortinas, Lancias Fulvias o BMW 2002 saben lo que es un coche RWD. Los modernos —desde el Toyota GR86 al Mazda MX-5— mantienen el evangelio.