Glosario · mecánica
Compresor volumétrico
También: supercharger · compresor mecánico
Compresor accionado mecánicamente por el cigüeñal, no por los gases de escape.
El compresor volumétrico, también llamado supercharger en inglés, es la alternativa mecánica al turbo. En vez de aprovechar la energía residual de los gases de escape, toma fuerza directamente del cigüeñal mediante una correa o cadena. Comprime el aire y lo empuja hacia los cilindros.
La gran diferencia con el turbo es la respuesta. Como el compresor gira en proporción al motor, no tiene retraso: si pisas el acelerador en bajas revoluciones, ya hay presión de soplado. La contrapartida es que consume potencia para funcionar. Un compresor Roots típico puede tragarse 30 o 40 CV solo en mover sus rotores.
Existen tres familias técnicas. El compresor Roots, el más antiguo, son dos rotores en forma de ocho que se entrelazan y desplazan volúmenes de aire por baja presión. El compresor de tornillo (Lysholm) usa dos rotores helicoidales y comprime de verdad dentro del propio compresor, no en el colector. Y el centrífugo, parecido a la turbina de un turbo pero accionado por correa.
En el coche clásico, el compresor evoca era preguerra: los Mercedes-Benz SSK y los Bentley Blower del Bentley Boy ‘Tim’ Birkin pusieron compresores Roots gigantes —fuera del capó, con tubería visible— para batir récords en Brooklands y Le Mans. En la era moderna, Mercedes-AMG mantuvo el compresor hasta bien entrado el siglo XXI: el SLK 32 AMG y el C 32 AMG llevaban un compresor IHI. El Jaguar XKR de los 2000 también. Hoy queda como rareza, eclipsado por el turbo.