Diario · junio de 2026
Top Gear, Polonia 2011: tres familiares baratos por la antigua frontera del Pacto de Varsovia
Cómo el Volvo 940 Estate pasó de chatarra a coche de culto gracias a un especial editado por la BBC
por Cuarta
Cracovia, mayo de 2011. Tres ingleses de mediana edad caminan por la plaza Rynek Główny con sobres marrones de papel kraft en las manos. Dentro, mil quinientas libras esterlinas en zlotys, cambiados esa mañana en una sucursal de PKO Bank Polski en la calle Floriańska. La tarea: comprar un coche cada uno, en concesionarios de segunda mano locales, dentro de presupuesto y sin que ningún miembro del equipo de producción pueda ayudar. Tienen hasta las seis de la tarde.
Jeremy Clarkson volvió al hotel con un Citroën BX 1.9 GTi de 1989, color azul Lago, con 240.000 kilómetros de cuentakilómetros honesto y la suspensión hidroneumática perdiendo aceite por las cuatro esferas. Lo había encontrado en un anuncio de Allegro y lo había recogido en un taller de Nowa Huta. Richard Hammond apareció una hora después con un Ford Sierra Estate 1.8 CL de 1987, color blanco huevo, con 310.000 kilómetros y un cierre de tapa de maletero que solo funcionaba desde dentro. James May, el último, llegó al anochecer con un Volvo 940 Estate 2.3 inyección de 1992, color rojo borgoña, 280.000 kilómetros, con asiento de cuero, climatizador con freón R12 vacío y una pegatina de un equipo de fútbol polaco —Wisła Kraków— en el cristal trasero.
El plan: atravesar Polonia de sur a norte. Salir de Cracovia, subir por Częstochowa, atravesar Łódź, dormir en Toruń, llegar a Gdańsk en el Báltico. Mil kilómetros largos por una mezcla de la antigua autopista A4 a medio reformar, carreteras nacionales DK1 con tramos de adoquinado prebélico, y atajos rurales por la Polonia interior donde el asfalto cede al hormigón soviético de los años cincuenta.
Día uno. Hammond pierde el motor del Sierra a sesenta kilómetros de Cracovia: una junta de culata reventada, sin diagnóstico previo, con humo blanco subiendo por el capó cerrado. El Sierra se queda en la cuneta de la DK7 frente a un cartel de un campo de patatas. El productor de campo, Andy Wilman, autoriza una sustitución: Hammond consigue un Polonez Caro 1996, comprado en el sitio por 800 libras, vehículo de fabricación nacional FSO, evolución directa del Fiat 125p polaco. El Polonez aguanta los nueve días restantes con el cuentavueltas roto pero con motor.
Día dos. El Citroën BX de Clarkson encuentra su territorio. La hidroneumática Citroën, sistema clásico que se eleva o baja según la velocidad y el peso, demuestra una resistencia extraordinaria contra el baches polacos. Donde el Volvo de May golpea con todo el tren delantero, el BX flota. Clarkson dedica al sistema un monólogo entero del episodio: “los franceses inventaron esto en los años cincuenta porque sabían cómo iban a ser sus carreteras en el siglo XXI”. La cifra cinco: el BX hace todo el viaje sin perder presión de líquido LHM, gracias a un mecánico de Łódź que rellena el sistema en un taller sin elevador a cambio de cuarenta zlotys y una cerveza Tyskie.
Día cinco. May trabaja como camarero en un café de Toruń llamado Bar Mleczny Centrum, todavía decorado con murales de la PRL —República Popular de Polonia— de los años setenta. El segmento, que en el guion original servía como pausa cómica, terminó siendo uno de los más comentados del especial: May, con corbata y delantal blanco, sirviendo pierogi rusos a turistas alemanes que no le reconocen. La escena se rodó en una mañana y duró nueve minutos en el corte final.
Día siete. El equipo llega a Oświęcim. La planificación original incluía una visita en cámara al Memorial Museum Auschwitz-Birkenau, a quince kilómetros del pueblo. Los tres presentadores rodaron material allí. Clarkson, en un monólogo extendido junto a la verja de entrada, leyó un texto preparado por Wilman sobre la responsabilidad de no olvidar. May caminó en silencio por el campo Birkenau, sin guion, durante cuarenta minutos. Hammond se sentó en un banco frente al barracón 11 y pasó allí dos horas sin que nadie le interrumpiera.
La BBC decidió, en montaje final, no incluir el segmento de Auschwitz en el corte emitido. La razón oficial, comunicada por el departamento de Compliance del canal en febrero de 2012, fue que el contraste tonal con el resto del especial —en el que predominaba la comedia— “podía resultar inapropiado”. El segmento se quedó en archivo. Una versión filtrada apareció en YouTube en 2013, fue retirada por reclamación de copyright a las pocas horas, y ha vuelto a aparecer en versiones extendidas que circulan por foros especializados desde entonces. La decisión editorial sigue siendo controvertida.
El episodio se emitió en noviembre de 2011, con duración de noventa minutos. Audiencia BBC Two: 5,7 millones. No fue de los más vistos. Pero el efecto sobre el mercado del Volvo 940 fue desproporcionado para la audiencia. En enero de 2011, los anuncios británicos de Volvo 940 Estate en Auto Trader UK rondaban las 800 a 1.200 libras. En junio de 2012, seis meses después de la emisión, la media estaba en 2.100 libras. En 2016, ya superaba las 3.500. En 2026, un 940 Estate gasolina en buen estado se cambia entre 5.000 y 8.000 libras en Reino Unido y entre 6.000 y 9.000 euros en mercados continentales especializados.
El Volvo 940 del especial, matrícula polaca original KR 09487, fue subastado por la BBC en favor de Children in Need en marzo de 2012. Precio de salida: 1.000 libras. Precio de adjudicación: 4.500. El comprador, Tony Pendrey, taxista jubilado de Newcastle, lo conservó como vehículo familiar hasta 2018 y lo vendió ese año a un coleccionista anónimo por 7.200 libras. El coche, con la pegatina del Wisła Kraków todavía pegada en la luna trasera, está documentado fotográficamente en al menos cuatro Volvo Owners Club rallies entre 2019 y 2024.
El Citroën BX, en cambio, lo abandonó Clarkson en Gdańsk al final del rodaje. La hidroneumática, que había sobrevivido a todo, falló definitivamente el último día en una rotonda del distrito de Wrzeszcz. El coche, sin valor de chatarra, lo regaló el equipo a un mecánico polaco que se ofreció a llevárselo en un remolque. El Polonez de Hammond se vendió por 500 libras a un coleccionista de FSO de Katowice. Lo único que quedó como reliquia fue el 940 de May. Como casi siempre con Top Gear: el coche más feo, el más alto, el más cuadrado y el más burgués es el que termina cotizando.