Cuarta

Marca · Suiza

Monteverdi

1967–1984 · Desaparecida · Europa Occidental

Binningen, en las afueras de Basilea, primavera de 1956. Peter Monteverdi tiene 22 años y acaba de heredar el taller de su padre Rosolino, mecánico italiano emigrado a Suiza. Es importador de Ferrari. Una tarde, Enzo Ferrari le suspende la concesión por escrito tras una bronca por descuentos: Peter había vendido un 250 GT al precio que le pareció. El joven cuelga el teléfono, mira la fila de Ferraris en su taller y decide que va a hacer “un Ferrari mejor que el Ferrari”.

El primer Monteverdi, el High Speed 375S, se presenta en el Salón de Frankfurt de 1967 con carrocería de Pietro Frua y un V8 Chrysler 440 de 7,2 litros que rendía 375 caballos. Costaba 49.500 francos suizos (alrededor de 145.000 euros actuales), más que cualquier Ferrari Daytona del momento. Cliente número uno: el ingeniero zuriqués Hans Müller, que llegó a la entrega con un cheque al portador y se llevó el coche el mismo día. La planta de Binningen no producía más de cuatro coches al mes; el ensamblaje final se hacía a mano por cuatro mecánicos veteranos del taller original.

A partir de 1976, viendo que el mercado del coupé V8 se le caía a pedazos por la crisis del petróleo, Peter Monteverdi se reinventó: compró Range Rovers Classic, los desmontó hasta el chasis, alargó la batalla 30 cm, instaló cuatro puertas (años antes de que Land Rover lo hiciera de fábrica) y los vendió con tapicerías Connolly como “Monteverdi Safari”. Cobraba el doble que un Range Rover normal. El rey Hassan II de Marruecos compró dos. Sigmund Stromme, armador noruego, compró cuatro.

El último coche con la chapa Monteverdi salió en 1984: una unidad ya casi simbólica del Tiara, una berlina con base de Mercedes W126 desfigurada por una parrilla excesiva. Peter cerró la persiana sin escándalo, abrió un museo en el mismo edificio y siguió yendo cada mañana a vigilarlo. Cuando murió en 1998, la colección incluía exactamente 80 coches Monteverdi, cifra cercana a toda la producción real de la marca: la propia fábrica había sido cliente final de sus propios coches.

El museo sigue abierto los sábados en Binningen, regentado por la fundación que dejó. Las llaves cuelgan junto al teléfono que dejó de sonar en 1956.

Modelos en el catálogo
Fuentes

Pantheon Basel (Monteverdi collection); Automobil Revue (archivo); Wikipedia consultada 2026-06

Última revisión editorial: 2026-06-02.